lunes, noviembre 17, 2014

La Perspectiva de los Cielos Sobre la Persecución

clip_image002La Perspectiva de los Cielos Sobre la Persecución

Por John MacArthur

"Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros. " (Juan 15:18).

Con esas palabras Jesús consoló a Sus discípulos. Sus seguidores no estarían solos en su sufrimiento; ellos participaran en lo que ya había soportado. Es un consuelo que apunta a la certeza de la persecución de todo aquel que sigue a Cristo. El Señor reconoció esa inevitabilidad sólo unos versículos más adelante:

Estas cosas os he dicho para que no tengáis tropiezo.

Os expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que así rinde un servicio a Dios. Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Pero os he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os había hablado de ellas. Y no os dije estas cosas al principio, porque yo estaba con vosotros. (Juan 16: 1-4)

Todos los creyentes saben, al menos hasta cierto grado, lo que es sufrir por la causa del Señor. A veces hemos sido marginados o excluidos por nuestra fe. Algunos han perdido relaciones, perdiendo amigos e incluso miembros de la familia por causa de Cristo. Muchos creyentes sienten la presión de mantener silencio sobre el Señor y Su Palabra, a menudo con la amenaza de perder su posición en una organización o alguna otra estructura social. Todos los cristianos se enfrentan a este tipo de persecución en un momento u otro.

Pero eso es una persecución leve en comparación con lo que vemos en las Escrituras, y lo que muchos creyentes siguen sufriendo en todo el mundo. Las estadísticas actuales indican que hoy en día tanto como 100 millones de cristianos viven bajo la constante amenaza de daño corporal o incluso la muerte a causa de su fe. Por la gracia de Dios, muchos de nosotros no se enfrentan a ese nivel de feroz persecución en nuestra puerta-todavía. Sin embargo, esta en aumento mientras el mundo se vuelve cada vez más hostil a la Palabra de Dios y Su pueblo.

Cualquiera que sea el grado de persecución que podría enfrentar, la forma en que respondes es dictado por tu perspectiva. Si no puede ver más allá de su propio sufrimiento y miedo, la persecución será un obstáculo para su crecimiento espiritual y utilidad. Pero si ve la persecución desde la perspectiva del cielo, será capaz de soportar, y aun prosperar en medio de ella.

Entonces, ¿cuál es la perspectiva del cielo? Al igual que cualquier otra dificultad que nos encontramos, la persecución es una prueba permitida por Dios para nuestro crecimiento. Y como escribe Santiago, tenemos que

Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada (Santiago 1:2-4)

Dios no está sorprendido por nuestro sufrimiento. La persecución no es una indicación de que él perdió el control, o que hemos caído en desgracia con El. Es una prueba que sirve para un propósito en Su plan divino. Y si reaccionamos de la manera correcta, podemos esperar beneficiarnos de ello al final.

Esa es la promesa que Santiago hace sólo unos pocos versículos más adelante: “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12).

Pedro hizo el mismo punto a sus lectores en 1 Pedro 4:12-14.

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por vosotros es glorificado..

Los lectores de Pedro estaban de hecho enfrenando una "prueba de fuego." Repartidos por todo el Imperio Romano, vivían como extranjeros en medio de una sociedad pagana. Además de eso, tuvieron que soportar la constante amenaza de la persecución violenta, mientras los romanos sobresalieron en la elaboración de torturas atroces y muertes horribles por sus enemigos. Y a pesar de eso, Pedro les llama a regocijarnos.

En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; (1 Pedro 1:6-7)

El fruto del sufrimiento de los creyentes es una fe probada. La persecución duradera demuestra la calidad de su amor por el Señor, y no hay nada más valioso que la fe probada. No sólo afirma su condición de hijo de Dios (Romanos 8:17), sino que también le da el poder para vencer el pecado (1 Pedro 4:1).

Debido a ese inmenso valor de tener confianza en su salvación, usted está dispuesto a sufrir los dolores y penurias de la persecución. No intenta escapar de ella; lo acepta como el terreno de prueba preordenado del Señor para su fe. Es por eso que Pedro escribe que podemos regocijarnos en las pruebas.

En otras palabras, no hay nada, ¾ni salud, comodidad, o seguridad ¾ más valioso que la confianza de que su fe es real. Los creyentes pueden sacrificar gustosamente esas cosas porque saben que su sufrimiento aumenta su fuerza espiritual, la seguridad de su fe, y su anticipación de la gloria futura en el cielo con Cristo.

Juan registra estas palabras de Jesús, que Él dijo horas antes de su muerte la salvación, asegurando: " Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Juan 16:33). Lo peor que todo el mundo puede hacer es matarnos, lo cual nos envía directamente a los brazos de Cristo y nuestro triunfo final.

Debemos esperar enfrentar diversas formas de persecución en esta vida. Y en los próximos días, vamos a considerar algunos principios bíblicos para responder a esa persecución. Pero nunca vamos a ser capaces de soportar el peso del sufrimiento, si antes no tenemos la perspectiva del cielo en ello –que Dios está permitiéndolapermitiendola para nuestro bien.


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