Porque lo Impostores Aman la Iglesia
por Russell D. Moore
Hace poco leí un libro que me mantuvo despierto un par de noches. Se trataba de “Clark Rockefeller” y las comillas son importantes. El hombre no era ni "Clark", ni "Rockefeller". Él era un inmigrante alemán que diseñó una identidad como un heredero de una de las más ricas dinastías de los Estados Unidos. Se casó, tuvo un hijo, y estuvo involucrado en fraude, robo, y tal vez incluso en asesinato. Y nadie lo sabía, hasta el final.
Lo que me hizo retorcer fue el hecho de que la incursión del falso Rockefeller a todo su engaño eran a las iglesias y las relaciones, especialmente con las mujeres. Él hacía las conexiones que necesitaba en las congregaciones locales, y era el encanto de las mujeres allí. Al mismo tiempo, él parasitariamente imitaba a los hombres, mirando y reflejando de ellos sus convicciones y opiniones, incluso las inflexiones de sus voces. Pero, detrás de todo eso, no había nada real, sino un apetito depredador.