Por qué Rehusarse a Resolver el Conflicto Impide la Oración
Por Paul Tautges
Algunos pecados son más pasivos que activos. Podemos llamar a estos pecados de omisión en lugar de pecados de comisión porque ellos son todo lo que no hacemos. Estos pecados implican descuidar (y algunas veces negarse) a hacer lo que es correcto en lugar de hacer voluntariamente lo que está claramente prohibido. En su Sermón del Monte, Jesús dio advertencias señaladas contra áreas de negligencia que son especialmente pertinentes a este asunto de la oración sin respuesta. El mal manejo de estas advertencias daña gravemente no sólo nuestras relaciones horizontales con los demás, sino también nuestra relación familiar con el Padre y consecuentemente la eficacia de nuestras oraciones. Una de esas áreas es el retraso de la resolución de conflictos.