miércoles, octubre 15, 2014

Una Gran Recompensa

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Una Gran Recompensa

Por Tim Challies

Una de mis luchas de toda la vida ha sido encontrar la libertad en la parte más básica de la vida cristiana – las devociones personales. No es que yo no las haga, por supuesto, pero que rara vez parece que vienen con facilidad y naturalidad. Quiero despertar deseando leer la Biblia y con ganas de orar. Quiero levantarme por las mañanas pensando, "No puedo esperar para escuchar a Dios y hablar con Dios." Pero muy a menudo me encuentro leyendo y orando por simple obediencia. Ese deber con muy rara vez es acompañado por el deleite.

No siempre es así. Hay veces veces –tiempos que amo - donde hay una tremenda alegría y libertad. Durante semanas he estado en uno de esos períodos, y ha sido una alegría y un placer pasar tiempo en la Palabra y orar. Y en este momento me he sentido atraído por las partes de la Escritura que se regocijan en la Escritura. Yo estaba paralizado recientemente por el Salmo 19 y gozo de David en este gran don de Dios. Después de enumerar muchos de los beneficios de la Palabra de Dios dice:

deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino,

más dulces que la miel y que el destilar del panal.

Además, tu siervo es amonestado por ellos;

en guardarlos hay gran recompensa.

David nos dice que la Palabra de Dios es valiosa. David es rey sobre su nación y tiene acceso a la totalidad de su riqueza, sin embargo, el ve todo y ve que no es nada en comparación con la sublimidad de la Palabra de Dios. Cuando el deseo de otros hombres era enriquecerse con el oro, el deseo de David era enriquecerse con la sabiduría de Dios a través de las Escrituras.

David nos dice que la Palabra de Dios es placentera. Yo no creo que haya ninguna sustancia natural más deliciosa que la miel (aunque tal vez el jarabe de arce podría ser un contendiente cercano), y sin embargo, David puede proclamar que la Palabra de Dios es más dulce que la miel y aun la que destila del panal. Como la miel ilumina los ojos, la Palabra de Dios ilumina el alma.

David nos dice que la Palabra de Dios es protectora. Él sabe que la sabiduría de Dios revelada a través de su Palabra le advierte y le protege del pecado y sus consecuencias. David puede mirar su vida y ver esos momentos en los que él no hizo caso de las advertencias y recibir la protección de Dios, y ahora él sabe: Dios nos protege a través de su Palabra.

David nos dice que la Palabra de Dios es provechosa. La Palabra de Dios no sólo advierte, sino que también nos beneficia. Los que presten atención a la sabiduría de Dios y obedecen su ley reciben todos los beneficios que vienen de caminar con Dios. Ellos reciben la mayor recompensa de todas: que están con Dios y en Dios hoy y todos los días.

La Palabra de Dios es preciosa, agradable y protectora, y provechosa. ¡ Qué regalo!