lunes, septiembre 15, 2014

La Palabra Suficiente de Dios, 2ª. Parte

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Salmo 19

Por John MacArthur

Hay un paralelo directo con la publicidad de refrescos y la psicología –ambos no sólo hacen promesas que no pueden cumplir, realmente dejan a las personas que anhelen la verdadera fuente de vida, energía y vitalidad.

En nuestro último mensaje, empezamos a explorar –a través de un estudio del Salmo 19– la realidad de la Palabra de Dios como más completa, confiable, y corrección continua. Los que confían en ella encontramos vidas transformadas, sabiduría y gozo eterno. Ahora vamos a ver tres aspectos más notables de la Escritura, y cómo es suficiente para su vida.

La Escritura es Pura, que Alumbra los Ojos

El Salmo 19:8 da una cuarta característica de la absoluta suficiencia de la Escritura: “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.” “precepto” subraya la naturaleza no opcional de la Biblia. No es un libro de sugerencias. Sus mandatos divinos son autoritativos y obligatorios. Aquellos que lo tratan a la ligera se ponen en peligro eterno. Aquellos que lo toman con seriedad encuentran bendición eterna.

“Puro” podría mejor ser traducido “lúcido” –la Escritura no es ambigua, confusa, o desconcertante. El sinónimo “claro” es mejor. La Palabra de Dios es una revelación –una revelación de la verdad para hace lúcidas las cosas oscuras, enfocando la eternidad de manera clara. Por supuesto, hay cosas en la Escritura que son difíciles de entender (2 Pedro 3:16). Pero tomada en su conjunto, la Biblia no es un libro que nos haga dudar.

La Escritura, por su claridad absoluta, trae comprensión donde hay ignorancia, orden donde hay confusión, y luz donde hay oscuridad espiritual y moral. Se mantiene en marcado contraste con las reflexiones confusas de los hombres no redimidos, quienes en sí mismos están ciegos e incapaces de discernir la verdad o vivir rectamente. La Palabra de Dios revela claramente las benditas verdades llenas de esperanza que nunca pueden reconocer.

La Escritura es limpia, que Permanece para Siempre

En el Salmo 19:9 David utiliza el término “temor” como sinónimo de la Palabra de Dios: “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre.” “Temor” habla del temor reverencial a Dios que nos obliga a adorarle. Escritura, en este sentido, es el manual de Dios para conocer como adorarle.

La palabra hebrea traducida como “limpio” habla de la ausencia de impurezas, suciedad, contaminación o imperfección. Escritura esté libre de pecado, maldad, corrupción, ó error.. Por tanto, la verdad que transmite es absolutamente sin mancha y sin defecto. Esa verdad es ilustrada en el Salmo 12:6, donde David llama la Palabra “palabras puras, plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada.”

Debido a que es impecable, la Escritura permanece para siempre (Salmo 19:9). Cualquier cambio o modificación sólo podría introducir imperfección. La Escritura es eterna e inalterablemente perfecta. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Marcos 13:31). Eso garantiza que la Biblia es permanente, inmutable, y por lo tanto relevante para todo el mundo en todas las épocas de la historia. Siempre ha sido y siempre será suficiente.

Se debe entristecer a Dios cuando la gente le calumnia al afirmar que la Biblia no está actualizada o no es lo suficientemente sofisticada para nuestra sociedad educada. La Escritura no necesita ninguna actualización, edición o corrección. Sea cual sea el tiempo o la cultura en que se vive, es eternamente relevante.

No necesita ninguna ayuda en ese sentido. Es la verdad pura, sin pecado e infalible; es permanente. Es la revelación de Dios para todas las generaciones. Fue escrita por el Espíritu omnisciente de Dios, que es infinitamente más sofisticado que cualquiera que se atreva se atreva a colocarse en una posición de juicio frente a la relevancia de la Escritura para nuestra sociedad, e infinitamente más sabio que todos los mejores filósofos, analistas, y psicólogos los cuales terminan en la irrelevancia.

La Escritura es Verdad, y es Toda Justa

El versículo 9 da la característica final y efecto de la toda suficiente Palabra de Dios: “Los juicios de Jehová son verdad; son todos justos.” “Juicios” en este contexto significa ordenanzas o veredictos divinos desde el banco del Juez Supremo de la tierra. La Biblia es la norma de Dios para juzgar la vida y el destino eterno de cada persona.

Los incrédulos no pueden saber lo que es verdad porque son ciegos a la Palabra de Dios. Estando engañados por Satanás, buscan en vano la verdad espiritual. Pero sin la Palabra de Dios, ellos no pueden descubrir la verdad sobre las cosas que realmente importan: los orígenes, el propósito de la vida, la moral, los valores, la vida, la muerte, el destino, la eternidad, el cielo, el infierno, el verdadero amor, la esperanza, la seguridad, y todos los demás cuestiones espirituales fundamentales.

Una vez recibí un libro sobre cómo hacer frente a la depresión, que fue escrito por una psiquiatra. Una sección titulada “Reprogramando Su Consciencia” me llamó particularmente la atención. La primera sugerencia de la doctora fue a gritar, “¡Cancelar!” cada vez que tenga un pensamiento negativo. También recomendaba programar el sueño – reproduciendo una cinta de grabar toda la noche que contenga una gran cantidad de comentarios positivos. Decía que durante el día, usted debe escuchar música positiva.

El médico también pensó que sería útil para cultivar una filosofía espiritual significativa. Ella dijo que buscara un sistema de creencias que funcionara para usted –cualquiera funciona, pero asegúrese de evitar a los que hablan sobre el pecado y la culpa. Su punto final fue que hay de encontrar luz en ti mismo. Por desgracia, esa es la mejor sabiduría humana que puede tener. [1]

Jesús ilustró la búsqueda desesperada por la verdad en la sabiduría humana cuando dijo a un grupo de creyentes:

¿Por qué no entendéis lo que digo? Porque no podéis oír mi palabra. Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pero porque yo digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios. (Juan 8: 43-47)

Por el contrario, los creyentes tienen la verdad sobre todo lo que realmente importa. ¡Qué enorme privilegio poseer la Palabra de Verdad!

Debido a que la Escritura es verdad, sus juicios son “todos justos” (Sal. 19:9). La implicación de esa frase es que su veracidad produce una justicia comprensiva en aquellos que la aceptan. Y debido a que es una fuente completa y exhaustiva de verdad y justicia, se nos prohíbe añadir a la misma, eliminar de ella, o distorsionarla de alguna manera (Deuteronomio 4: 2, Apocalipsis 22: 18-19; 2 Pedro 3:15 -16).

En contraste a lo que muchos están enseñando hoy en día, no hay necesidad de revelaciones adicionales, visiones, palabras de profecía, ó enseñanzas provenientes de la psicología moderna. En contraste a las teorías de los hombres, la Palabra de Dios es verdad y absolutamente comprensible. En lugar de buscar algo más que la revelación gloriosa de Dios, los cristianos sólo necesitan estudiar y obedecer lo que ya tienen.

Más que Mucho Oro Fino

David llega a la conclusión de que la Palabra de Dios es "más deseables que el oro, y más que mucho oro fino" (Salmo 19:10). La Escritura es infinitamente más valiosa que cualquier cosa que este mundo pueda ofrecer y es perfectamente suficiente para todas las necesidades de la vida. Por lo tanto la Escritura evalúa su propio valor inmenso.

En cuanto a su capacidad para satisfacer nuestros apetitos espirituales, David sigue escribiendo que es “más dulces que la miel y que el destilar del panal..” Para David, meditando en la Palabra de Dios fue una fuente de gran placer y de enriquecimiento. Significaba más para él que las cosas más dulces de la vida.

Nada de lo que este mundo tiene que ofrecer es más precioso que la Palabra de Dios. Tengo un amigo que colecciona Biblias raras. Es dueño de una colección maravillosa, con una Biblia que data del siglo IV. Pero mi favorita es una Biblia de Inglaterra del siglo XVI, uno de los ejemplares más tempranamente impresos de la Palabra de Dios. El tercio superior de esta Biblia está cubierta con la sangre de su propietario original. Mi amigo me dejó sostenerla en mis manos, y las lágrimas vinieron a mis ojos como yo la hojeé.

¿Cómo llegó esa sangre en las páginas de esa Biblia? Cuando Bloody Mary gobernó Inglaterra, aterrorizó a los protestantes, asesinando a todos los que pudo. Sus soldados derramaron la sangre de la persona, entonces tomaron su Biblia y lo sumergieron profundamente en la sangre. Algunas de esas Biblias se han conservado y son conocidas como las Biblias de los Mártires. Los científicos han puesto a prueba el papel y confirmado que las manchas oscuras en todas las páginas de la Biblia de mi amigo son de sangre humana.

Examiné esa Biblia cuidadosamente, página por página. Pude ver donde estaba desgastada por el haberse estudiado. Había manchas de agua, como si fueran lágrimas, y lugares donde el pulgar había deshilachado las páginas favoritas. Esta era la posesión más valiosa de alguien, y su sangre estaba allí para demostrarlo.

En un triste contraste, sin embargo, los cristianos contemporáneos dan por sentado que tienen sus Biblias, olvidando que muchos han dado sus vidas para poseer una copia. Si la iglesia hoy en día colocara un valor tan alto en la Palabra de Dios como lo hicieron los mártires, tal vez no habría tanta gente corriendo a los expertos en la teoría humana y buscando consejo que no sea de la perfecta sabiduría que Dios nos da en Su Palabra.

Estoy convencido de que muchos de los que se someten a diversos tipos de terapia extrabíblica lo hacen precisamente porque están buscando una manera de resolver sus problemas sin renunciar a lo que conocen que la Palabra de Dios requiere de ellos.

La Escritura no les ha fallado –ellos le han fallado a las Escrituras. Muchos nunca han aprendido a dejar que la Palabra de Cristo more en abundancia en ellos, como Pablo instruye en Colosenses 3:16. Ellos han tratado a la Escritura de una manera superficial y nunca han sondeado sus profundidades. Su negligencia pecaminosa lleva inevitablemente el fruto de la confusión doctrinal e impotencia espiritual.

Debido a que nunca se ha disciplinado a vivir de acuerdo a los principios bíblicos, ahora están abandonando la Escritura por alternativas mundanas. Se vuelven al psicoanálisis para resolver sus problemas, a la ciencia para explicar el origen de la vida, a la filosofía para explicar el significado de la vida, y a la sociología para explicar por qué pecan. Por tanto, las Iglesias, escuelas y seminarios se han hecho vulnerables a la influencia de tales enseñanzas.

En el Salmo 19:11 David concluye su himno sobre la suficiencia de la Escritura: “Además, tu siervo es amonestado por ellos[tus juicios]; en guardarlos hay gran recompensa.” Las advertencias de la Escritura ayudan a protegernos contra la tentación, el pecado, el error, la insensatez, los falsos maestros, y todas las amenazas a nuestro bienestar espiritual. Y prestar atención a esas advertencias trae una gran recompensa. No es un premio material; la palabra hebrea para “recompensa” habla de una bendición espiritual, no riquezas temporales. Es el gozo permanente y el descanso que vienen a los que viven por la Palabra de Dios.

No hay sustituto para la sumisión a la Escritura. Su salud espiritual depende de darle el máximo valor a la Palabra de Dios y obedecerla con un corazón ansioso. Si usted piensa que puede encontrar respuestas a sus problemas espirituales a través del consejo humano o la sabiduría del mundo, usted está renunciando a la fuente más valiosa y única fiable de respuestas al dilema humano. No renuncie a las dulces y satisfactorias riquezas de la Palabra de Dios por la amarga hiel de la locura de este mundo.

David terminó este salmo orando: “Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Señor, roca mía y redentor mío.” (V. 14). ¿Cómo podemos estar seguros de tener tales pensamientos y meditaciones aceptables? Josué 1:8 nos da la respuesta y los resultados: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”

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¿Cómo ha demostrado ser valiosa la Escritura en su vida en tiempos de luchas con el pecado o el sufrimiento?

(Adaptado de Our Sufficiency in Christ )

[1] Priscilla Slagle, The Way Up from Down (New York: Random House, 1987), p. 218-27.


Disponible en línea en: http://www.gty.org/resources/Blog/B140915
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