jueves, octubre 13, 2016

La Ley Escrita por Dios Dada a Israel

ESJ-015 2016 1013-001

La Ley Escrita por Dios Dada a Israel

por Alva J. McClain

1. La ley escrita fue dada solamente a Israel en forma de un pacto. Como prólogo a los "Diez Mandamientos" en el Sinaí, Jehová habló a su pueblo por medio de Moisés, diciendo, "Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel . . . ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos" (Éx 19:3, 5). Después de recibir la ley en el Sinaí, leemos que Moisés "tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo" (Éx 24:7). Al comenzar a dar la ley, Dios le dijo que hiciera un record por escrito, "Escribe tú estas palabras, porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel" (Éx 34:27).

Al haber sido completado el registro escrito, a los levitas se les ordenó: "Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti" (Dt 31:26). En su artículo sobre el Decálogo, el Dr. Sampey escribe: "Fue, en primer lugar, a los israelitas que el Decálogo fue dado y no a todo ser humano".15

2. El pacto divino presentado en el Pentateuco está claramente descrito como asunto legal. Se habla de los Diez Mandamientos como, "las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros" (Dt 9:9). En varios pasajes, se refiere al record legal como "el libro del pacto" (Éx 24:7) y "las palabras del pacto" (Dt 29:1). Además, los castigos de la ley divina se llaman "las maldiciones del pacto" (Dt 29:21). Finalmente, la sangre de los animales sacrificados en obediencia a la ley se llama "la sangre del pacto" (Éx 24:8). Y el arca, símbolo de la ley moral y la ceremonial es "el arca del pacto" (Nm 10:33).

3. Consideradas como pacto, las bendiciones de la ley eran condicionales; dependían de la obediencia de Israel. "Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos . . . un reino de sacerdotes, y gente santa" (Éx 19:5-6). "Si oyeres atentamente . . . para guardar y poner por obra todos sus mandamientos . . .vendrán sobre ti todas estas bendiciones" (Dt 28:1-2). Vea Deuteronomio 28:1-14. Por el contrario, si ellos sufrían y gemían bajo los juicios de Dios, tenían que entender que era porque "no guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley" (Sal 78:10).

4. Visto como código legal, la ley fue dada a Israel a causa del pecado. Contestando la pregunta, ¿por qué, entonces, la ley? Pablo dice "fue añadida a causa de las transgresiones" (Gá. 3:19). Cuando los hijos de Israel salieron de la esclavitud en Egipto, su rescate y salida fueron cumplidos según la promesa de un Dios soberano. ¿Cómo reaccionaron a este rescate inmerecido? El triste relato en Éxodo nos cuenta de su deseo de estar en esclavitud en Egipto en vez de enfrentarse con el ejército de Faraón; de su impaciencia y murmuraciones contra Moisés por las aguas amargas en Mara, de sus anhelos para las ollas de carne en Egipto, de su disposición a apedrear a Moisés cuando tuvieron sed en el desierto - todo eso a pesar de los maravillosos milagros de Dios en rescatarlos una y otra vez. Fueron sus transgresiones las que los trajeron al pie de Sinaí, porque siempre fracasaron en andar por fe en las gratas promesas del Dios soberano. Como un recordatorio de su fracaso está la advertencia en Hebreos 12:15, "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios". Otro fracaso tan desastroso no puede haber en lo moral y lo espiritual.

5. Este pacto legal con Israel no anuló el pacto dado a Abraham, el cual fue sin condiciones. El pacto con Abraham, en su forma inicial y original se encuentra en Génesis 12:1-3. Sus siete bendiciones no piden la perfección legal de Abraham. Sencillamente, Dios anuncia lo que él hará para el patriarca y su simiente. Uno pudiera decir que sí, hay requisito en el versículo 1, "Vete de tu tierra y de tu parentela . . . a la tierra que te mostraré". Pero la sumisión de Abraham a este mandato fue únicamente su respuesta de fe a las promesas soberanas de Dios. "Por la fe Abraham . . . salió sin saber a dónde iba" (He 11:8). (En la misma manera, hoy respondemos por fe al llamamiento de Dios cuando dejamos al mundo y andamos "en Cristo"). El pacto abrahámico fue dado 430 años antes que fuese dada la ley en Sinaí, y Pablo dice que esta "ley . . . no lo abroga (el pacto), para invalidar las promesas" (Gá. 3:17). Aún la ley mosaica misma da testimonio de la supremacía del pacto anterior. A pesar de las iniquidades de Israel y la certeza del juicio divino sobre la nación, el Señor declara, "Yo me acordaré de mi pacto . . .con Abraham . . . Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios" (Lv 26:42, 44).

6. El israelita está "bajo" esta ley mosaica hasta que recibe el perdón y la libertad en el "nuevo pacto" bajo la gracia en Cristo. "¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?" (Ro 7:1). La libertad de la esclavitud a la ley solamente viene a los judíos cuando "habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo" (Ro 7:4). La misma idea en general está propuesta en Gálatas 5:3, "Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley". Aquí no solamente se refiere a la operación física, sino a la sumisión al rito con la creencia que puede salvar o ayudar a salvar el alma. Tal persona está obligada guardar a toda la ley en su totalidad o sufrir el castigo al fracasar.

Es claro que Pablo consideraba que el judío impío de su día estaba bajo la ley, porque escribe en Romanos 3:19, "pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley". Los verbos griegos en este versículo indican una realidad presente, no meramente una relación que antes existía pero que ahora no está en vigor.

Justo en el momento en que Pablo estaba escribiendo, la ley se dirigía a su parentela incrédula quien "están bajo la ley". Si eso no fuera cierto, no habría un día de juicio para ellos, como él afirma que ciertamente habrá: "todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados" (Ro 2:12). El mismo pensamiento aparece en Gálatas 4, hablando de "la Jerusalén actual", que "junto con sus hijos, está en esclavitud" (Gá. 4:25). Por el contexto, esta esclavitud es a la ley. En Gálatas 5:1 se le advierte al creyente en Cristo que no regrese al yugo de ella.

Este punto de vista no crea conflicto alguno con el hecho de que lo que llamamos la dispensación de la ley terminó en el Calvario. Dios puede cambiar su manera de tratar con la raza humana sin anular totalmente el punto principal de una dispensación anterior. La conciencia no fue anulada cuando fue establecido el gobierno humano. Ni las promesas fueron abrogadas al comenzar la dispensación de ley. Y así, hoy en día, en esta edad de la gracia, está la ley para los que no vienen a Cristo para la libertad. Y si los hombres que creen están "muertos a la ley" (Ro 7:4) para ser unidos a Cristo, el dominio de la ley es una realidad genuina y presente.

NOTAS

15. John R. Sampey, "The Ten Commandments," International Standard Bible Encyclopaedia, V, 2944B.