jueves, febrero 04, 2016

No Teologice o Espiritualice la Mediocridad en el Ministerio

Post-ESJ-214

No Teologice o Espiritualice la Mediocridad en el Ministerio

Por David Prince

Creo en la primacía de la predicación expositiva centrada en Cristo en la vida de la iglesia. El D. Martyn Lloyd-Jones afirmó en su libro clásico, Predicación y Predicadores, "yo diría que sin ninguna duda que la necesidad más urgente en la Iglesia cristiana hoy es la verdadera predicación; y ya que es la necesidad más grande y más urgente en la Iglesia, es, obviamente, la mayor necesidad del mundo también." Estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación. Lloyd-Jones también escribió en Predicación y Predicadores: “La verdadera predicación, después de todo, es Dios actuando. No es sólo un hombre pronunciando palabras; Porque es Dios usándole.”

Todo lo demás en la iglesia es derivado de la auto-revelación de Dios en la Escritura, la Palabra de Cristo (Romanos 10:17): Predicamos la Palabra, oramos la Palabra, cantamos la Palabra, aconsejamos de la Palabra, y servimos a la luz del Palabra. La predicación es el medio elegido de Dios, y nunca estará fuera de moda. La humanidad vive en el contexto de una batalla de sermones. La Biblia comienza con el Rey divino del universo proclamando su palabra, pero otra voz se entrometió y se enfrentaron: la aparición de la serpiente que contradice la palabra de Dios con su propia proclamación es el primer ejemplo de la guerra espiritual en la Escritura. Desde la creación del cosmos, la guerra del reino ha sido un conflicto sobre la Palabra de Dios (que hemos preservado para nosotros en la Escritura) y la Palabra de Dios (Jesucristo), que es la última palabra (Hebreos 1:1-2 ). Por lo tanto, como pastor de Cristo, el predicador se encuentra desafiante en oposición directa al reino parasitario de Satanás y en el vértice del conflicto del reino en esta época.

Dónde la predicación es débil, anémica, infiel, y comprometida en una iglesia, todo lo demás en la vida congregacional, no importa que tan bien se haga, es simplemente humo y espejismo eclesial impotente. Ese es mi punto. Punto. Pero este post está diseñado para hacer frente a un problema diferente entre aquellos que están de acuerdo conmigo en la primacía de la predicación.¿Por qué es que tantas iglesias que profesan un compromiso con la primacía de la predicación expositiva, se conforman con la mediocridad en tantas otras facetas del ministerio de la iglesia? En mi experiencia, no es raro que en las iglesias con un alto concepto de la predicación, y que están fundamentalmente comprometidas a la soberanía de Dios, poner poco esfuerzo en los demás aspectos del ministerio, que son derivados de nuestro compromiso con la Palabra. Me parece que debería ser todo lo contrario. Un alto concepto de la predicación y un alto concepto de Dios nos deben conducir a un compromiso generalizado con la excelencia en todas las cosas en la vida de la iglesia.

Para decirlo de otra manera, alguien que dice que su compromiso con la primacía de la predicación, le lleva a tener poco respeto por la música, el estacionamiento, el saludo, la bienvenida, la estética, la amistad, las manos levantadas, evangelismo, alcance, prestación de cuidados , anuncios, y así sucesivamente, es simplemente dar teología a su pereza y apatía. Abraham Kuyper dijo una vez: "No hay ni una pulgada cuadrada en todo el dominio de nuestra existencia humana sobre la que Cristo, que es soberano sobre todo, no clame, Mío!" ("Sphere Sovereignty,” in James D. Bratt, ed., Abraham Kuyper, A Centennial Reader, 488)). El pastor comprometido con la primacía de la palabra de Cristo será fiel y se centrará en el púlpito, pero también debe examinar todos los aspectos del ministerio en la vida de la iglesia para asegurarse de que refleje la gloria de Dios en Cristo. Una pregunta valiosa para hacer acerca de todos los ministerios y función en la iglesia es: "¿Cómo es que impacta el hecho de que Jesucristo ha resucitado de los muertos la forma de hacer esto?" Además, ¿Podria ver Cristo la forma en que hacemos cada aspecto de nuestro ministerio y decir: "¡Mío!"?

Si un pastor no puede explicar cómo el compromiso de la Iglesia a la Palabra y al Evangelio impacta como la iglesia maneja el estacionamiento, la bienvenida a los visitantes, los anuncios, y así sucesivamente, entonces esto refleja una visión reduccionista y minimizada de la primacía de la Palabra. El resultado cuando este tipo de visión disminuida de la primacía de la Palabra impregna la iglesia, en el nombre de ser centrado en la Palabra, es que la iglesia a menudo se desarrolla una teología santurróna, de grupito santo, indulgente, que intenta espiritualizar su propia falta de pasión de vivir penetrantemente la Palabra. A menudo suena algo como esto: "Es triste que muchos dependen de trucos y asuntos secundarios en el ministerio. No nos interesan esas cosas aquí porque creemos en el poder de la Palabra.” En otras palabras, la narrativa de la congregación es que son pequeños y no crecen porque están tan fielmente comprometidos con la Palabra. Eso podría ser cierto, pero también podría ser porque son perezosos, y su ministerio carece de compromiso integral para vivir la Palabra, en todos los rincones de la vida congregacional.

La forma en que la iglesia hace las cosas derivadas de la vida de la congregación, ya sea proclama que realmente creemos lo que decimos en el púlpito de la supremacía de Cristo, o que nosotros no lo creemos realmente. Cuando nuestro compromiso con la primacía de la Palabra y el evangelio no impregna cada aspecto de la vida congregacional, somos como la persona obesa dando conferencias sobre la primacía de la condición física personal o alguna persona con un estilo de vida dando opolento dando conferencias acerca de la austeridad. La Biblia nos dice que Dios está obrando en el mundo reunir todas las cosas en Cristo (Ef 1,10), así que por favor no trate de incorporar a Jesús para apoyar un minimalismo ene l ministerio y una pereza que se niega a reunir todo en Él.

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