viernes, octubre 16, 2009

Autoestima – Explicación de Versículos Clave

Una Perspectiva Bíblica de la Autoestima

Una explicación de versículos clave

Definiciones de Webster's Unabridged Dictionary

Autoestima: Tener ORGULLO en sí mismo (p. 1646)

Orgullo: Opinión elevada de uno mismo; vanidad (p. 1428)

Humildad: Ausencia de ORGULLO o de auto-realización (p. 884)

Definiciones de la Real Academia Española

Autoestima: Valoración generalmente positiva de sí mismo.

Orgullo: Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.

Egoísmo: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Bajeza de nacimiento o de cualquier especie.




Las explicaciones adjuntas de versículos bíblicos (del Nuevo Testamento y del Antiguo Testamento) detallan cómo Dios nos ve y cómo debemos vernos a nosotros mismos. Tomado en el contexto adecuado, las referencias bíblicas adjuntas indican claramente que no hay base bíblica para la autoestima, el amor propio, la auto-aceptación, la auto-confianza, el auto-perdón, la autoafirmación, imagen propia adecuada”, la auto-realización, o cualquiera de los otros yoísmos defendidos por el sistema mundano de la psicología. La respuesta Bíblica para nuestros “problemas” emocionales: es volverse de uno mismo hacia Cristo (y a Su toda-suficiente Palabra).


Versículos del Nuevo Testamento

Mt 22:36-40 - Jesús nos da dos grandes mandamientos: (1) Amar a Dios con todo tu corazón, alma y mente, (2) Ama a tu prójimo como a ti mismo - no hay un tercer mandamiento de amarse uno mismo. Jesús está diciendo, “como ya te amas a ti mismo” – “como” se utiliza de la misma manera que en Efesios 5:25,28,33, lo que indica un estado de existencia en la actualidad, no un mandamiento. Jesús sabe que ya nos amamos a nosotros mismos y por lo tanto nos ordena amar a los demás con ese mismo compromiso.

Lc 10:25-37 - ejemplo dado por Jesús para ilustrar el “mandamiento de amar al prójimo como a ti mismo”, ¡presenta una historia de sacrificio (no de amor propio) hacia un objeto de odio (un samaritano)!

Mt 16:24,25 – Negarse a uno mismo, es decir, decirse no a sí mismo, no dice auto-afirmarse, auto-satisfacerse, o auto-rrealizarse.

Lc 9:23 – Negarse uno mismo, es decir, poner uno mismo a la muerte, cada día, no dice auto-afirmarse, auto-satisfacerse, o auto-rrealizarse.

Mt 20:26,27 - - Los grandes son los siervos, no los servidos.

Mt 23:11,12 - Los grandes son los siervos, los humildes serán exaltados.

Luc. 22:24-27 - El siervo es el mayor, no el orgulloso.

Lc 14:26 - No se puede ser discípulo de Jesús, a menos que se niegue incluso a si mismo.

2 Timoteo 3:2-5 – “amadores de sí mismos” figuran con otros “detestables” pecados como calumniadores, traidores, abusivo, soberbios, vanidosos, por lo tanto, ¡la autoestima/orgullo elevado es un pecado!

Juan 12:25 – El que ame la vida propia (yo) perderá la vida eterna.

Juan 13:16,17 – El servicio humilde es un mandamiento.

Juan 15:5 - Apartado de Dios, es decir, amarse uno mismo vs amar a Dios, nada podéis hacer.

I Corintios 1:18,19 – El mensaje de la cruz (la negación de sí mismo) es locura a los que perecen (es decir, los adoradores del yo psicológico).

I Corintios 4:3-5 – Hacer juicios objetivos es nuestro deber, pero aquellos referentes al valor o estima en conjunto pertenecen al Señor.

I Cor. 13:2 – Los defensores de la Auto-estima enseñan que debemos valorarnos a nosotros mismos para poder amar a los demás, pero Dios nos dice que no somos nada, a menos que y hasta que amemos a los demás.

I Corintios 13:4,5 - Definiciones de lo que no es el amor - no es envidia, no se jacta, no es orgulloso, y no es egoísta.

2 Corintios 3:5 - No hay competencia en nosotros mismos (sin orgullo), sino sólo de Dios.

2 Corintios 5:15 – Vivir para Cristo, a través del servicio humilde, no para sí mismo.

2 Corintios 10:12,18 - Mirad a Cristo para comparación, no a ti mismo, es decir, no un evangelio de auto-estima.

Efesios 3:8; I Tim 1:15; Rom 7:24 - ¡Suena como si Pablo tuviese un terrible problema de auto estima! Pablo reconoce su condición corrupta, debe resolverlo únicamente a través del evangelio de la cruz, que es una actitud de “siervo humilde”.

Rom 12:3 b - No pensar con un concepto alto de sí mismo, sino con cordura - note que Pablo no hace mención de la posibilidad de un poco de valoración de sí mismo.

Gálatas 6:3-4 – La evaluación sobria no debe hacerse sobre la base de cómo se está desempeñando en comparación con los demás, sino mediante la comparación de uno mismo con las normas de la Escritura, y por supuesto, las normas de la Escritura enfatizan la humildad y considerarse muertos (la negación del ego), no aumentando nuestra autoestima.

I Corintios 10:24 - Nadie debe buscar su propio bien, sino el bien de los demás.

Efes. 5:21 - Someterse a los demás por amor a Cristo: es decir, sumisión humilde, no orgullo.

2 Cor 11:30 - Si hemos de gloriarnos en algo, ¡gloriémonos de la debilidad!

Filipenses 2:3 - No actuar por intereses propios, sino por el de los demás, y en humildad.

Hebreos 13:17 – Someterse a sus líderes espirituales, no a sus deseos propios.

I Pedro 5:5 b-7 - Ser humilde con los demás porque Dios resiste a los soberbios.

Col 3:12 - Los cristianos deben vestirse de humildad.

Efesios 4:2 - Se nos manda ser completamente humildes y apacibles.

Satgo. 4:10 - La humildad conduce a la estima – a la estima del Señor.

Luc. 6:31 - La regla de oro: Jesús con confianza puede hacer esta declaración porque sabía que ya nos amamos a nosotros mismos, es decir, si odiarnos a nosotros mismos es nuestro estado natural (como nos dicen los “auto-estimadores”), entonces nos haría feliz ser tratados mal (como lo sería confirmar nuestros sentimientos de odio a nosotros mismos), y Jesús, por tanto, nos diría que tratemos a los demás con el mismo desprecio y odio que deseamos para nosotros mismos.

Luc. 6:32 - El hecho de que Jesús se refiere a “los pecadores” (es decir, los enemigos de Dios) como practicando la filosofía de “te amaré si tu me amas primero,” la enseñanza de la auto-estima de que “tienes que amarte a ti mismo antes de poder amar a los demás”, debe, por tanto, también ser rechazada por ser impía.

I Juan 2:16,17 – “El que el hombre se jacte de lo que tiene y de lo que es” (es decir, autoestima/vanagloria) no es la voluntad de Dios, sino que es “del mundo”.

Filip. 2:5-8 – “La actitud de uno debe ser la misma que la de Cristo Jesús” - es decir, “se hizo nada”, “tomando forma de siervo”, “se humilló a sí mismo”, “haciéndose obediente hasta la muerte”. En general, hay que tener una actitud de un humilde servidor, amante abnegado, compasivo, sumiso, obediente, valiente y santo - es decir, ¡Sin “yoísmos” en absoluto, sólo pensar en los demás!

2 Corintios 12:6,7 - A pesar de que posiblemente Pablo podría haber sido justificado en una así llamada “sana” autoestima, el rehusó a jactarse; Dios, también, no quiso que Pablo tuviese una elevada autoestima - es decir, altivez, vanidad.


Versículos del Antiguo Testamento

Génesis 18:27 - Abraham, un creyente en ese tiempo, tiene una visión correcta de sí mismo delante de Dios – “aunque soy polvo y ceniza."

Éxodo 3:11,12 - Dios no enalteció la autoestima de Moisés, sólo se comprometió a estar con él.

Jueces 6:14-16 - Dios no enalteció la autoestima de Gedeón, sino sólo se comprometió a estar con él.

Jueces 7:2 - Dios redujo las fuerzas de Gedeón a un nivel tan ridículamente bajo para que tuviese que exaltar a Dios, no al yo, cuando la victoria llegase.

Job 1:8 b – El verdadero estatus de Job, en el cual podía “legítimamente” jactarse (“varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”).

Job 25:5,6 - Dios ve al hombre como un gusano – difícilmente una enseñanza de “elevada autoestima”.

Job 42:6 - una actitud correcta hacia el pecado es aborrecerse a sí mismo y arrepentirse.

Prov. 22:4 - La humildad y el temor del Señor traen honra y vida.

Prov. 16:5,18,19 - El orgullo conduce a la destrucción; mejor es ser humilde de espíritu.

Prov. 18:12 - La caída del hombre es el orgullo, la humildad es necesaria para la estima y honra.

Deut. 10:12 - Dios requiere un andar humilde, y amor y servicio a Dios.

Deut. 8:17,18 - Todo viene del Señor, por lo tanto, no tenga orgullo.

Deum. 6:4-9 - Tenga una orientación centrada en Dios, no egocéntrica.

Miq. 6:8 - Dios requiere un andar humilde.

Sal. 62:9 – En la balanza de Dios, el hombre pesa menos que nada, es decir, el peso negativo o valía.

Ezeq. 6:9; 20:43; 36:31 – El pecado trae un auto-aborrecimiento en la “perspectiva propia” (RV) (es decir, la imagen-propia), por lo tanto, una “correcta” imagen de sí mismo en respuesta al pecado es una baja (es decir, baja autoestima), no auto-aceptación o amor propio.

Isaías 41:24; 2:22 - ¿Cuál es la verdad del hombre sobre la valía? – “vosotros sois nada”, “¿de que son estimados?”.

Isa 47:8,10,11 – El orgullo / elevada autoestima conduce al desastre y a la calamidad.

Jeremías 1:6-9 - Dios no elevó la auto-estima de Jeremías, sino que le prometió estar con él y poner palabras en su boca.

Sal. 115:1 - No buscar la gloria de uno mismo, sino la gloria del Señor.

Sal. 36:2 - El hombre que se adula a sí mismo, es decir, una autoestima elevada, no es capaz de detectar incluso su propio pecado, y mucho menos odiarlo.

Sal. 34:18 - El Señor obra en las vidas de los humildes y no en la de los que tienen una alta autoestima.

Sal. 51:17 - La verdadera adoración es con humildad, no con una buena imagen propia.

Sal. 101:5 b - Dios no tolerará el orgullo, es decir, aquellos con una elevada autoestima.

Isaías 6:5 - Frente a la santidad de Dios, Isaías se desvaloriza a sí mismo y no se exalta a sí mismo.

Prov. 15:33 - La humildad antes del honor.

Prov. 29:23 – La soberbia, es decir, la autoestima, sólo aminora al hombre, mientras que la humildad obtiene honra.

Prov. 6:16-19 - Los ojos altivos, es decir, una apariencia orgullosa, enlistada junto con otros siete pecados que son detestables para el Señor.

Prov. 8:13 b - El Señor odia la soberbia.

Prov. 11:2 - Con el orgullo viene la deshonra, mientras que la sabiduría llega con humildad.

Prov. 13:10 – El orgullo engendra peleas.

Prov. 21:4 - El orgullo es un rasgo de los malos, y es pecado.

Prov. 25:27 - No es gloria buscar su propia gloria.

I Reyes 3:5-9 – La súplica humilde de Salomón era para discernimiento y sabiduría propia (no elevada autoestima), la cual Dios honró con sabiduría y riquezas y estima de Dios.

Prov. 26:12 – Hay más esperanza para un necio que un hombre con una alta autoestima, es decir, un hombre sabio en sus propia opinión.

Prov. 27:2 - No te alabes a ti mismo, es decir, una alta autoestima, deja que los demás lo hagan.

Prov. 28:26 - Aquellos con una buena autoestima están confiando en sí mismos, y por lo tanto, son necios.

Sal. 31:23 - El Señor pagará a los soberbios, abundantemente.

Sal. 18:27 - El Señor salva a los humildes, pero humilla a los soberbios.

Sal. 138:6 - El Señor mira con buenos ojos a los humildes, y desfavorablemente al orgulloso.

Job 40:4 - Job reconoce que no tiene autoestima a los ojos de Dios.

Jer. 9:23,24 - No permita que sus atributos sean la fuente de su gloria, o usted habrá elegido el objeto inadecuado para su jactancia - ¡el objeto debe ser Dios! Lo que tenemos es de Dios, no de nuestra obra, así que nuestra jactancia debe ser hacia El, alabe al Señor, no al yo.

Jer. 17:7,8 – Un hombre feliz y libre de tribulación es aquel que pone su confianza en el Señor, no en sí mismo, es decir, ninguna enseñanza de confianza en sí mismo, sino en lugar de eso una confianza en Dios!

Isaías 66:2 – La estima de Dios (la única que cuenta) es hacia al manso, humilde, y temeroso de Dios.

Sal. 139:13-15 - El Salmista utiliza la maravillosa creación de Dios (el hombre) para exaltar a Dios (el Creador), no al yo (la creación).

Tomado de Biblical Discernment Ministries - Revised 10/98


CONCLUSION

La enseñanza de la autoestima eleva el ego humano y por lo tanto no es una enseñanza sana a la luz de la Escritura. El Señor Jesucristo nos mandó tomar nuestra cruz cada día y negarnos a nosotros mismos. “Nadie aborreció jamás a su propia carne” (Efesios 5:29)