lunes, octubre 08, 2012

Elementos del Estudio Bíblico Productivo: Creer

clip_image002 Elementos del Estudio Bíblico Productivo: Creer

Por John MacArthur

El papel de las Escrituras en su crecimiento espiritual no puede ser sobrestimado. En esta corta serie, ya hemos visto la importancia vital de leerla fielmente, interpretándola con precisión, e incluso la enseñándola regularmente.

Sin embargo, ninguna cantidad de lectura y estudio de la Biblia fomentará su crecimiento espiritual, si le falta la iluminación del Espíritu Santo. En términos simples, para que la Palabra de Dios haga su trabajo en su vida, usted tiene que creerla.

Es cierto que los no creyentes pueden adquirir conocimientos de la Biblia, por todo el mundo se estudia como literatura, poesía e historia narrativa. Hasta cierto punto, todo el mundo puede leer y dar sentido a los hechos básicos, estudiar la enseñanza de otras personas, y ganar algo de comprensión intelectual sobre el significado de la Escritura.

Pero sin el Espíritu Santo, la Biblia es un misterio para el corazón humano.

Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente … Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. (1 Corintios 2:12, 14).

Con el Espíritu de Dios viene la iluminación, la capacidad para la comprensión de Su Palabra. Habiendo directamente inspirado a los autores de la Biblia, el Espíritu Santo da a los creyentes una visión única sobre el significado y las implicaciones de la Palabra de Dios. Y sin Su ministerio iluminador, la verdad de la Escritura no puede penetrar en nuestros corazones y mentes, o llevar a cabo Su obra de transformación en nuestras vidas.

En pocas palabras, si no conoce a Cristo, no se puede conocer la Biblia. Es por eso que las sectas que abusan y tuercen la Escritura son tan trágicas. Sus perversiones elaboradas de la Biblia sólo complican su oscuridad espiritual y confusión, endureciéndolos contra el verdadero significado de las Escrituras.

La reprensión de Jesús a los fariseos en Juan 8 ilustra cómo el rechazarlo es un obstáculo para una comprensión clara y precisa de su verdad.

Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pero porque yo digo la verdad, no me creéis. (Juan 8:44-45).

La obra iluminadora del Espíritu Santo es absolutamente esencial para una comprensión adecuada de la Palabra de Dios. Sin embargo, por sí sola, no es suficiente para el crecimiento espiritual. No puede reemplazar la función vital del estudio concienzudo en su santificación.

Demasiados cristianos se saltan la lectura e interpretación de la Palabra de Dios, esperando en su lugar que Su Espíritu se mueva en ellos, trayendo revelación directa o entendimiento instantáneo a las necesidades del momento. Eso simplemente no es cómo funciona la iluminación –usted no sólo abre su Biblia y espera a que Dios le hable.

La iluminación del Espíritu trabaja en armonía con nuestro estudio diligente de las Escrituras, no a pesar de ella. Todavía tenemos que ser estudiantes disciplinados de la Palabra de Dios: leerla atentamente, interpretarla con cuidado, aplicándola de forma consistente, enseñándola con exactitud, y confiar en el Señor para que aclare Su verdad a través de la influencia y perspicacia de Su Espíritu.

Todos estos pasos son elementos clave de un estudio bíblico productivo. Omita cualquiera de ellas, y usted puede garantizar que no sacará el máximo provecho de la Palabra de Dios.


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