jueves, agosto 25, 2016

Una Muy Buena Razón Para Leer su Biblia

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Una Muy Buena Razón Para Leer su Biblia

Tim Challies

Hay algunos proverbios que prácticamente exigen una aplicación personal. Proverbios 3:27 es uno de ellos: "No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo." Ese pequeña máxima resuena en un centenar de otros pasajes que incluyen, por supuesto, la regla de oro y el segundo gran mandamiento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo" "Todo cuanto queráis que los hombres hagan con vosotros, así también hacer con ellos" y en su conjunto, refuerzan el claro énfasis de la Biblia en hacer el bien a otros, vivir de tal manera que nos centramos constantemente en cómo podemos ser una bendición para las personas en nuestras vidas.

Pensé en este proverbio recientemente cuando reflexioné en las devociones personales. Había estado hablando con las personas que estaban luchando con sus devociones, que eran esporádicos en su mejor momento y totalmente sin interese en su peor momento. Algunos habían intentado sin éxito, intentaron de nuevo y volvieron a fallar, intentaron una tercera vez y tiraron la toalla. Otros (por su propia evaluación) se habían vuelto perezosos o cansados, primero se saltaban un día aquí y allá, y luego se saltaban la semana, luego un mes. Y fue en este contexto que este pequeño proverbio vino a la mente: "No niegues el bien a quien es debido, cuando está en tu poder hacerlo."

Una de las grandes ventajas de tener acceso a la Biblia y los espacios privados es que tenemos todo lo que necesitamos para participar en este momento de dedicación diaria. Podemos encontrar fácilmente un tiempo y espacio para leer la Biblia, para reflexionar sobre ella, y para orar. Pero tal vez esta práctica individual ha dado lugar a un espíritu individual. Tal vez vemos devociones como algo que hacemos para nosotros mismos peirmeramente. De esta manera es bastante fácil dejar ir la práctica, al igual que saltarse una comida o perder ese entrenamiento en el gimnasio. No es difícil tomar un pase si yo soy el único que asume las consecuencias.

Sin embargo, el beneficio de la devoción personal va más allá de uno mismo. El beneficio del conocimiento de Dios y la intimidad con Dios se extiende a su familia, a sus semejantes, a su iglesia. Si no puede o no hace devociones por su propio bien, ¿no lo hará por el bien de los demás? ¿No le gustaría hacerlo por el bien de ellos, incluso si no fuera por el suyo?

Esposo o esposa, hacen sus devociones personales como una expresión de amor por su cónyuge. Hágalo por el bien de ella. Usted expresa amor por su cónyuge cuando se atraen cerca de Dios porque su amor a Dios se desbordará en el amor de su cónyuge. Usted expresa amor por su cónyuge cuando se da cuenta de su pecaminosidad profunda y, por lo tanto, su profunda necesidad de corrección e instrucción divina. Usted ama a su cónyuge mejor cuando amas a Dios mejor.

No leer y no orar simplemente no es amar.

Mamá o papá, hagan sus devociones personales por el bien de sus hijos. No leer y no orar simplemente no es amar. Está en su poder hacer el bien a sus hijos al pasar tiempo con el Señor, porque con ese tiempo usted crecerá en piedad y paciencia y respeto, y un centenar de otras virtudes como padres. Usted no deja de mostrar amor a sus hijos cuando usted deja de hacerles este bien.

Cristiano, haga sus devociones personales por el bien de sus semejantes. Su intimidad con Dios generará en usted el deseo de ver a sus semejantes disfrutat de la misma intimidad. ¿Está tibio en su evangelismo? ¿Estás titubeante sobre el estado de sus almas? Su apatía hacia Dios se está expresando en la apatía hacia sus semejantes.

Miembro de la iglesia, haga sus devociones personales por el bien de sus hermanos y hermanas en Cristo. Lea la Palabra y hable con Dios para que pueda acercarse más a Dios, para que pueda crecer en conformidad con Cristo. Crezca en el conocimiento para ayudarle a proteger su iglesia del error, crezca en carácter a fin de proteger la iglesia de impiedad, crezca en santidad a fin de proteger la iglesia de sí mismo y de su propio pecado.

Uno de los grandes peligros en la vida cristiana es vivir primero para uno mismo. Uno de los peligros asociados, entonces, es el de ver la devoción personal como una práctica que no va más allá de mi propia mente, mi propio corazón. Pero nada podría estar más lejos de la verdad. Su intimidad con Dios, su conocimiento de Dios, su tiempo con Dios, abre camino hacia fuera para todos a su alrededor. El bien que puede hacer todos los días es el bien de pasar tiempo con Dios.