La Ascensión de Cristo Como el Juez de Todos
por Paul Washer
Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan, porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos.
—Hechos 17:30-31
Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
—Mateo 25:31-32
Una de las mayores implicaciones del señorío de Jesucristo es que ha de juzgar al mundo. En medio de una confrontación grave con los líderes judíos que le buscaban para matarlo, Jesús declaró que el Padre le había dado autoridad absoluta para ejecutar todo el juicio sobre la tierra.[1] La predicación y los escritos de los apóstoles repiten esta afirmación radical una y otra vez. En el primer sermón de Pedro a los gentiles en Cesarea, declaró: “A éste Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos. Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos.” [2]