lunes, marzo 07, 2016

Estamos Llamados a Hacer Discípulos, No Simplemente Conversos

ESJ-015 2016 0307

Estamos Llamados a Hacer Discípulos, No Simplemente Conversos

Por RC Sproul

Debemos tomar nota de lo que Jesús no dijo en la Gran Comisión. Él no dijo: "Id y haced conversos de tantas personas como sea posible."

Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mat. 28:18-20)

Uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue cuando me convertí a Cristo. Estaba lleno de celo por la evangelización. Sin embargo, para mi consternación, cuando le dije a mis amigos acerca de mi conversión a Cristo, pensaron que estaba loco. Ellos trágicamente se divertían, no quedando convencidos a pesar de que compartí el Evangelio con ellos. Por último, me preguntaron: "¿Por qué no empezar una clase y enseñarnos lo que has aprendido acerca de Jesús?" Ellos hablaban en serio. Estaba eufórico. Programamos un tiempo para reunirnos, y yo llegué un poco temprano, pero nunca aparecieron.

A pesar de mi profundo deseo de evangelismo, fue un fracaso. Esta comprensión me vino a comienzos de mi ministerio. Sin embargo, también descubrí que hay muchas personas a las que Cristo ha llamado y al que ha dotado por su Espíritu para ser particularmente eficaces en la evangelización. Al día de hoy, me sorprende si alguien atribuye su conversión en alguna parte a mi influencia. En cierto sentido, me alegro de que la Gran Comisión no es una comisión principalmente para la evangelización.

Las palabras que precedieron a la comisión de Jesús fueron las siguientes: " Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.." A continuación, pasó a decir: " Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones." Cuando Jesús dio esta comisión a la iglesia, Él estaba hablando con autoridad. Él dio un mandato a la iglesia de todas las épocas no sólo para evangelizar, sino para hacer discípulos. Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿Qué es un discípulo?

La definición más simple de discípulo es aquel que dirige su mente hacia el conocimiento y la conducta específica. Por lo tanto, podríamos decir que un discípulo es un aprendiz o alumno. Los griegos filósofos, personas como Sócrates, Platón y Aristóteles, tenían discípulos. Sócrates se describió a sí mismo en última instancia, como discípulo de Homero, la persona de Sócrates es considerado como el pensador más grande de toda la historia griega.

Tenemos la tendencia a pensar en Homero como poeta en lugar de un filósofo. Pero Sócrates lo vio como el maestro supremo de la antigua Grecia. Luego, por supuesto, Sócrates tenía su propio estudiante –el principal discípulo – cuyo nombre era Platón. Platón tenía sus discípulos, el mas importante de ellos fue Aristóteles. Aristóteles también tenía sus discípulos, el más famoso fue Alejandro Magno. Es asombroso pensar acerca de cómo fue formado drásticamente el mundo antiguo por cuatro hombres: Sócrates, Platón, Aristóteles y Alejandro Magno. De hecho, es casi imposible entender la historia de la civilización occidental sin la comprensión de la influencia de esos cuatro individuos, que a su manera eran discípulos uno del otro.

Aristóteles, en particular, era conocido como un filósofo "itinerante". Es decir, él era un maestro errante que caminaba de un lugar a otro, no enseñando en una ubicación fija. Los estudiantes de Aristóteles le seguirían mientras caminaba por las calles de Atenas. En un aspecto, los discípulos de Aristóteles vivieron la vida con él, aprendiendo de él en el curso de una rutina diaria normal.

Los conceptos antes mencionados ayudan a iluminar la naturaleza del discipulado. Sin embargo, no logran captar la esencia completa del discipulado bíblico. El Discipulado en el sentido bíblico involucra un caminar con el Maestro y aprender de Sus palabras, pero es más que eso.

Jesús fue un rabino y, por supuesto, el profesor itinerante y hacedor de discípulos más importante en la historia. Y dondequiera que caminaba, sus estudiantes le seguían. Al comienzo del ministerio público de Jesús, Él escogió individuos particulares para ser Sus discípulos. Fueron obligados a memorizar las enseñanzas que hablaba mientras caminaba. Lo que es más, la gente no ha presentado su solicitud para entrar en la escuela de Jesús. Jesús seleccionó a Sus discípulos. Acudió a los futuros discípulos donde estaban, ya sea en el mercado o en su lugar de trabajo, y les dio este sencillo mandamiento: “Sígueme.” El mandamiento fue literal –Él los llamó a dejar a sus funciones actuales. Tuvieron que dejar su trabajo, sus familias y sus amigos con el fin de seguir a Jesús.

Sin embargo Jesús era más que un profesor itinerante. Sus discípulos lo llamaban "Maestro". Toda su forma de vida cambio debido a que siguieron a Jesús no sólo como un gran maestro, pero como el Señor de todo. Esa es la esencia del discipulado –someterse plenamente a la autoridad de Cristo, Aquel cuyo señorío va más allá de las aulas. El señorío de Jesús abarca toda la vida. Los filósofos griegos aprendieron de sus maestros, pero luego trataron de mejorar esa enseñanza. Los discípulos de Cristo no tienen ese orden. Estamos llamados a entender y enseñar sólo lo que Dios ha revelado a través de Cristo, incluyendo el Antiguo Testamento, porque señalaba a Cristo; y las Escrituras del Nuevo Testamento, porque son las palabras de Cristo a los designados para hablar en Su nombre.

La Gran Comisión es el llamado de Cristo a Sus discípulos para extender Su autoridad sobre todo el mundo. Debemos compartir el Evangelio con todo el mundo para que más y más gente pueda llamarle Maestro. Este llamado no es simplemente un llamado a la evangelización. No es simplemente un llamado para obtener estudiantes de nuestros seminarios, nuestros colegios, o de Ministerios Ligonier. Más bien, Cristo nos llama a hacer discípulos. Los discípulos son personas que se han comprometido en sus corazones y mentes a seguir el pensamiento y la conducta del Maestro para siempre. Tal discipulado es una experiencia de toda la vida.

Cuando estamos involucrados en el discipulado, no nos graduamos sino hasta llegar al cielo. El discipulado es una experiencia de aprendizaje de toda la vida de la mente de Cristo y siguiendo la voluntad de Cristo, sometiéndonos en completa obediencia a Su señorío. Por lo tanto, cuando Jesús nos dice que vayamos a todas las naciones, hemos de ir a todo el mundo con Su agenda, no la nuestra. La Gran Comisión nos llama a inundar este mundo con cristianos conocedores y articulados que adoran a Dios y siguen a Jesucristo con pasión. Nuestra misión en Ligonier es el discipulado en el sentido bíblico. Por la gracia de Dios, queremos ayudar a la iglesia levantar una generación de personas que se dedican en cuerpo y alma al Maestro y Su autoridad. Queremos llamar a la gente a la obediencia y seguir a Cristo en su vida diaria.