viernes, octubre 16, 2009

Autoestima – Explicación de Versículos Clave

Una Perspectiva Bíblica de la Autoestima

Una explicación de versículos clave

Definiciones de Webster's Unabridged Dictionary

Autoestima: Tener ORGULLO en sí mismo (p. 1646)

Orgullo: Opinión elevada de uno mismo; vanidad (p. 1428)

Humildad: Ausencia de ORGULLO o de auto-realización (p. 884)

Definiciones de la Real Academia Española

Autoestima: Valoración generalmente positiva de sí mismo.

Orgullo: Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.

Egoísmo: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Bajeza de nacimiento o de cualquier especie.




Las explicaciones adjuntas de versículos bíblicos (del Nuevo Testamento y del Antiguo Testamento) detallan cómo Dios nos ve y cómo debemos vernos a nosotros mismos. Tomado en el contexto adecuado, las referencias bíblicas adjuntas indican claramente que no hay base bíblica para la autoestima, el amor propio, la auto-aceptación, la auto-confianza, el auto-perdón, la autoafirmación, imagen propia adecuada”, la auto-realización, o cualquiera de los otros yoísmos defendidos por el sistema mundano de la psicología. La respuesta Bíblica para nuestros “problemas” emocionales: es volverse de uno mismo hacia Cristo (y a Su toda-suficiente Palabra).


Versículos del Nuevo Testamento

Mt 22:36-40 - Jesús nos da dos grandes mandamientos: (1) Amar a Dios con todo tu corazón, alma y mente, (2) Ama a tu prójimo como a ti mismo - no hay un tercer mandamiento de amarse uno mismo. Jesús está diciendo, “como ya te amas a ti mismo” – “como” se utiliza de la misma manera que en Efesios 5:25,28,33, lo que indica un estado de existencia en la actualidad, no un mandamiento. Jesús sabe que ya nos amamos a nosotros mismos y por lo tanto nos ordena amar a los demás con ese mismo compromiso.

Lc 10:25-37 - ejemplo dado por Jesús para ilustrar el “mandamiento de amar al prójimo como a ti mismo”, ¡presenta una historia de sacrificio (no de amor propio) hacia un objeto de odio (un samaritano)!

Mt 16:24,25 – Negarse a uno mismo, es decir, decirse no a sí mismo, no dice auto-afirmarse, auto-satisfacerse, o auto-rrealizarse.

Lc 9:23 – Negarse uno mismo, es decir, poner uno mismo a la muerte, cada día, no dice auto-afirmarse, auto-satisfacerse, o auto-rrealizarse.

Mt 20:26,27 - - Los grandes son los siervos, no los servidos.

Mt 23:11,12 - Los grandes son los siervos, los humildes serán exaltados.

Luc. 22:24-27 - El siervo es el mayor, no el orgulloso.

Lc 14:26 - No se puede ser discípulo de Jesús, a menos que se niegue incluso a si mismo.

2 Timoteo 3:2-5 – “amadores de sí mismos” figuran con otros “detestables” pecados como calumniadores, traidores, abusivo, soberbios, vanidosos, por lo tanto, ¡la autoestima/orgullo elevado es un pecado!

Juan 12:25 – El que ame la vida propia (yo) perderá la vida eterna.

Juan 13:16,17 – El servicio humilde es un mandamiento.

Juan 15:5 - Apartado de Dios, es decir, amarse uno mismo vs amar a Dios, nada podéis hacer.

I Corintios 1:18,19 – El mensaje de la cruz (la negación de sí mismo) es locura a los que perecen (es decir, los adoradores del yo psicológico).

I Corintios 4:3-5 – Hacer juicios objetivos es nuestro deber, pero aquellos referentes al valor o estima en conjunto pertenecen al Señor.

I Cor. 13:2 – Los defensores de la Auto-estima enseñan que debemos valorarnos a nosotros mismos para poder amar a los demás, pero Dios nos dice que no somos nada, a menos que y hasta que amemos a los demás.

I Corintios 13:4,5 - Definiciones de lo que no es el amor - no es envidia, no se jacta, no es orgulloso, y no es egoísta.

2 Corintios 3:5 - No hay competencia en nosotros mismos (sin orgullo), sino sólo de Dios.

2 Corintios 5:15 – Vivir para Cristo, a través del servicio humilde, no para sí mismo.

2 Corintios 10:12,18 - Mirad a Cristo para comparación, no a ti mismo, es decir, no un evangelio de auto-estima.

Efesios 3:8; I Tim 1:15; Rom 7:24 - ¡Suena como si Pablo tuviese un terrible problema de auto estima! Pablo reconoce su condición corrupta, debe resolverlo únicamente a través del evangelio de la cruz, que es una actitud de “siervo humilde”.

Rom 12:3 b - No pensar con un concepto alto de sí mismo, sino con cordura - note que Pablo no hace mención de la posibilidad de un poco de valoración de sí mismo.

Gálatas 6:3-4 – La evaluación sobria no debe hacerse sobre la base de cómo se está desempeñando en comparación con los demás, sino mediante la comparación de uno mismo con las normas de la Escritura, y por supuesto, las normas de la Escritura enfatizan la humildad y considerarse muertos (la negación del ego), no aumentando nuestra autoestima.

I Corintios 10:24 - Nadie debe buscar su propio bien, sino el bien de los demás.

Efes. 5:21 - Someterse a los demás por amor a Cristo: es decir, sumisión humilde, no orgullo.

2 Cor 11:30 - Si hemos de gloriarnos en algo, ¡gloriémonos de la debilidad!

Filipenses 2:3 - No actuar por intereses propios, sino por el de los demás, y en humildad.

Hebreos 13:17 – Someterse a sus líderes espirituales, no a sus deseos propios.

I Pedro 5:5 b-7 - Ser humilde con los demás porque Dios resiste a los soberbios.

Col 3:12 - Los cristianos deben vestirse de humildad.

Efesios 4:2 - Se nos manda ser completamente humildes y apacibles.

Satgo. 4:10 - La humildad conduce a la estima – a la estima del Señor.

Luc. 6:31 - La regla de oro: Jesús con confianza puede hacer esta declaración porque sabía que ya nos amamos a nosotros mismos, es decir, si odiarnos a nosotros mismos es nuestro estado natural (como nos dicen los “auto-estimadores”), entonces nos haría feliz ser tratados mal (como lo sería confirmar nuestros sentimientos de odio a nosotros mismos), y Jesús, por tanto, nos diría que tratemos a los demás con el mismo desprecio y odio que deseamos para nosotros mismos.

Luc. 6:32 - El hecho de que Jesús se refiere a “los pecadores” (es decir, los enemigos de Dios) como practicando la filosofía de “te amaré si tu me amas primero,” la enseñanza de la auto-estima de que “tienes que amarte a ti mismo antes de poder amar a los demás”, debe, por tanto, también ser rechazada por ser impía.

I Juan 2:16,17 – “El que el hombre se jacte de lo que tiene y de lo que es” (es decir, autoestima/vanagloria) no es la voluntad de Dios, sino que es “del mundo”.

Filip. 2:5-8 – “La actitud de uno debe ser la misma que la de Cristo Jesús” - es decir, “se hizo nada”, “tomando forma de siervo”, “se humilló a sí mismo”, “haciéndose obediente hasta la muerte”. En general, hay que tener una actitud de un humilde servidor, amante abnegado, compasivo, sumiso, obediente, valiente y santo - es decir, ¡Sin “yoísmos” en absoluto, sólo pensar en los demás!

2 Corintios 12:6,7 - A pesar de que posiblemente Pablo podría haber sido justificado en una así llamada “sana” autoestima, el rehusó a jactarse; Dios, también, no quiso que Pablo tuviese una elevada autoestima - es decir, altivez, vanidad.


Versículos del Antiguo Testamento

Génesis 18:27 - Abraham, un creyente en ese tiempo, tiene una visión correcta de sí mismo delante de Dios – “aunque soy polvo y ceniza."

Éxodo 3:11,12 - Dios no enalteció la autoestima de Moisés, sólo se comprometió a estar con él.

Jueces 6:14-16 - Dios no enalteció la autoestima de Gedeón, sino sólo se comprometió a estar con él.

Jueces 7:2 - Dios redujo las fuerzas de Gedeón a un nivel tan ridículamente bajo para que tuviese que exaltar a Dios, no al yo, cuando la victoria llegase.

Job 1:8 b – El verdadero estatus de Job, en el cual podía “legítimamente” jactarse (“varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”).

Job 25:5,6 - Dios ve al hombre como un gusano – difícilmente una enseñanza de “elevada autoestima”.

Job 42:6 - una actitud correcta hacia el pecado es aborrecerse a sí mismo y arrepentirse.

Prov. 22:4 - La humildad y el temor del Señor traen honra y vida.

Prov. 16:5,18,19 - El orgullo conduce a la destrucción; mejor es ser humilde de espíritu.

Prov. 18:12 - La caída del hombre es el orgullo, la humildad es necesaria para la estima y honra.

Deut. 10:12 - Dios requiere un andar humilde, y amor y servicio a Dios.

Deut. 8:17,18 - Todo viene del Señor, por lo tanto, no tenga orgullo.

Deum. 6:4-9 - Tenga una orientación centrada en Dios, no egocéntrica.

Miq. 6:8 - Dios requiere un andar humilde.

Sal. 62:9 – En la balanza de Dios, el hombre pesa menos que nada, es decir, el peso negativo o valía.

Ezeq. 6:9; 20:43; 36:31 – El pecado trae un auto-aborrecimiento en la “perspectiva propia” (RV) (es decir, la imagen-propia), por lo tanto, una “correcta” imagen de sí mismo en respuesta al pecado es una baja (es decir, baja autoestima), no auto-aceptación o amor propio.

Isaías 41:24; 2:22 - ¿Cuál es la verdad del hombre sobre la valía? – “vosotros sois nada”, “¿de que son estimados?”.

Isa 47:8,10,11 – El orgullo / elevada autoestima conduce al desastre y a la calamidad.

Jeremías 1:6-9 - Dios no elevó la auto-estima de Jeremías, sino que le prometió estar con él y poner palabras en su boca.

Sal. 115:1 - No buscar la gloria de uno mismo, sino la gloria del Señor.

Sal. 36:2 - El hombre que se adula a sí mismo, es decir, una autoestima elevada, no es capaz de detectar incluso su propio pecado, y mucho menos odiarlo.

Sal. 34:18 - El Señor obra en las vidas de los humildes y no en la de los que tienen una alta autoestima.

Sal. 51:17 - La verdadera adoración es con humildad, no con una buena imagen propia.

Sal. 101:5 b - Dios no tolerará el orgullo, es decir, aquellos con una elevada autoestima.

Isaías 6:5 - Frente a la santidad de Dios, Isaías se desvaloriza a sí mismo y no se exalta a sí mismo.

Prov. 15:33 - La humildad antes del honor.

Prov. 29:23 – La soberbia, es decir, la autoestima, sólo aminora al hombre, mientras que la humildad obtiene honra.

Prov. 6:16-19 - Los ojos altivos, es decir, una apariencia orgullosa, enlistada junto con otros siete pecados que son detestables para el Señor.

Prov. 8:13 b - El Señor odia la soberbia.

Prov. 11:2 - Con el orgullo viene la deshonra, mientras que la sabiduría llega con humildad.

Prov. 13:10 – El orgullo engendra peleas.

Prov. 21:4 - El orgullo es un rasgo de los malos, y es pecado.

Prov. 25:27 - No es gloria buscar su propia gloria.

I Reyes 3:5-9 – La súplica humilde de Salomón era para discernimiento y sabiduría propia (no elevada autoestima), la cual Dios honró con sabiduría y riquezas y estima de Dios.

Prov. 26:12 – Hay más esperanza para un necio que un hombre con una alta autoestima, es decir, un hombre sabio en sus propia opinión.

Prov. 27:2 - No te alabes a ti mismo, es decir, una alta autoestima, deja que los demás lo hagan.

Prov. 28:26 - Aquellos con una buena autoestima están confiando en sí mismos, y por lo tanto, son necios.

Sal. 31:23 - El Señor pagará a los soberbios, abundantemente.

Sal. 18:27 - El Señor salva a los humildes, pero humilla a los soberbios.

Sal. 138:6 - El Señor mira con buenos ojos a los humildes, y desfavorablemente al orgulloso.

Job 40:4 - Job reconoce que no tiene autoestima a los ojos de Dios.

Jer. 9:23,24 - No permita que sus atributos sean la fuente de su gloria, o usted habrá elegido el objeto inadecuado para su jactancia - ¡el objeto debe ser Dios! Lo que tenemos es de Dios, no de nuestra obra, así que nuestra jactancia debe ser hacia El, alabe al Señor, no al yo.

Jer. 17:7,8 – Un hombre feliz y libre de tribulación es aquel que pone su confianza en el Señor, no en sí mismo, es decir, ninguna enseñanza de confianza en sí mismo, sino en lugar de eso una confianza en Dios!

Isaías 66:2 – La estima de Dios (la única que cuenta) es hacia al manso, humilde, y temeroso de Dios.

Sal. 139:13-15 - El Salmista utiliza la maravillosa creación de Dios (el hombre) para exaltar a Dios (el Creador), no al yo (la creación).

Tomado de Biblical Discernment Ministries - Revised 10/98


CONCLUSION

La enseñanza de la autoestima eleva el ego humano y por lo tanto no es una enseñanza sana a la luz de la Escritura. El Señor Jesucristo nos mandó tomar nuestra cruz cada día y negarnos a nosotros mismos. “Nadie aborreció jamás a su propia carne” (Efesios 5:29)




jueves, octubre 15, 2009

El Verdadero Fundamento de la Ética Cristiana

El Verdadero Fundamento de la Ética Cristiana

The True Basis for Christian Ethics

Jueves, 15 de octubre 2009

(Por Lance Quinn)

Lance sirve como pastor-maestro de la Iglesia Bíblica de Little Rock en Little Rock, Arkansas.

Cualquier intento de definir o entender la base de la ética cristiana será necesariamente arraigado y cimentado en la Palabra de Dios, tal y como es contenida en los sesenta y seis libros del Antiguo y el Nuevo Testamento.

Con demasiada frecuencia, aquellos que pretenden participar en la ética cristiana, lo hacen sin una comprensión clara y adecuada de la exégesis de los idiomas bíblicos, una comprensión sólida de la propia historia y cronología de la Biblia, y una aguda observación de los diversos motivos culturales como se muestra en la Biblia misma. Entonces se vuelve imposible ver cómo todas estas tareas de vital importancia deben aplicarse a los desafíos éticos de hoy.

miércoles, octubre 14, 2009

La Autoridad Final, y Punto.

La Autoridad Final, y Punto.

John Macarthur

1 Pedro 4:11

Cualquier que fielmente y correctamente proclame la Palabra de Dios hablará con autoridad.

No es nuestra propia autoridad. No es ni siquiera la autoridad eclesiástica adscrita a la oficina de un pastor o maestro en la iglesia. Se trata de una autoridad aún mayor que eso. En la medida en que nuestra enseñanza refleje con exactitud la verdad de la Escritura, tendrá todo el peso de la autoridad de Dios detrás de ella. Esa es una idea sorprendente, pero es precisamente cómo 1 Pedro 4:11 nos enseña a manejar la verdad bíblica: “El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios”.

¿Podría Ser Usted Cristiano y Negar la Trinidad?

¿Podría Ser Usted Cristiano y Negar la Trinidad?

Can You Be a Christian and Deny the Trinity?

Martes, 13 de octubre 2009

(Por John MacArthur)

Nota: el post de hoy es una adaptación de una sesión de P y R que John hizo en la Iglesia Grace hace varios años.

Pregunta: Un mormón me hizo esta pregunta hace unos años, ya través de los años aquí en la iglesia, les he hecho a varias personas esta pregunta, y yo quería escuchar su opinión. ¿Se puede ser cristiano si se niega la Trinidad?

Respuesta:

domingo, octubre 11, 2009

¿Por qué Evangelizar Si Dios ya ha Elegido Quienes se Salvarán?

¿Por qué Evangelizar Si Dios ya ha Elegido Quienes se Salvarán?

Esta cuestión ha llevado a realizar muchas discusiones y debates sobre la soberanía de Dios y la libre voluntad del hombre. En respuesta a la pregunta, soy consciente de la estricta condenación que me espera si manejo mal la palabra de Dios (Santiago 3:1). Mi pasión es siempre el honor y la gloria de Dios y no tergiversar su carácter. La Escritura revela que no sólo nuestro Señor soberano eligió salvar a determinados pecadores, sino que también ordenó el medio por el cual ha de convertirlos. Dios estableció su decreto eterno para salvar a su pueblo cuando escucharan y creyeran Su Palabra (Romanos 10:13-17). Es por esta razón que el Señor de la mies, encargó a su iglesia anunciar su Evangelio. A todo cristiano se le ha dado la tremenda responsabilidad y el más alto privilegio de llamar a la gente a arrepentirse y a confiar en Jesucristo para salvación.

Dios promete éxito en la Evangelización

Como evangelista, he llegado a amar la doctrina de la elección. Hay una sensación de alivio saber, que cuando evangelizo, el destino eterno de las almas no dependen de mi capacidad de persuasión para convertirlos. Dios nos garantiza el éxito cuando sus elegidos escuchan su Evangelio. Jesús prometió: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí” (Juan 6:37, 65). No uno, no la mayoría, sino todos. Este acto soberano de Dios finalmente se traducirá en la conversión de aquellos que Él ha dado al Hijo. Esto ocurrió cuando Pablo proclamó el Evangelio a los gentiles en Antioquía – “y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna” (Hechos 13:48). Los elegidos vendrán a Cristo cuando los cristianos proclamen la voz del Buen Pastor. Prometió que cuando sus ovejas oyen su voz, estas le seguirán (Juan 10:27). Cada vez que los cristianos siembran la semilla incorruptible de la Palabra viva de Dios, Él promete sacar la luz de la vida cuando las semillas caen en tierra fértil (1 Cor. 3:7; 1 Ped. 1:23). El éxito en la evangelización es, pues, asegurado por decreto soberano de Dios. Qué estimulante es saber que Dios hace que aquellos que Él ha elegido vengan a Él (Salmo 65:4). El hombre nunca puede desbaratar el plan predeterminado y el propósito de Dios.

La Doctrina de la Elección

La Elección, tal como se define en la Escritura, nos dice que Dios, en la eternidad pasada, antes de que todas las cosas fueran creadas, eligió a personas en particular para ser salvadas por su gracia inmerecida. Él escogió de acuerdo al buen placer soberano de su propia voluntad. Pablo escribió: “Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad” (2 Tes. 2:13). En otra epístola Pablo dijo: “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4). El Padre ha elegido a sus escogidos, para ser justificados y totalmente glorificados (Rom. 8:29-30). En un sentido general, Dios desea que todos los hombres se salven (1 Tim. 2:4). Sin embargo, decretó el salvar sólo algunos, y luego escribió su nombre en el Libro de la Vida del Cordero (Apocalipsis 17:8).

Si la elección se dejara al hombre, nadie escogería Dios. Pablo deja esto en claro, sin excepción: “No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11; Sal. 14:2-3). Evidentemente, los pecadores rebeldes no podían elegir a Cristo en su libre albedrío, sino que escogen a Cristo, porque Él los eligió primero a ellos (Juan 15:16). ¿Por qué Dios elige a algunos y pasar por encima a los demás? Su propósito está oculto en el consejo secreto de Su voluntad (Efesios 1:11). El propósito de Dios se ha establecido, y Él cumplirá todo por su buena voluntad (Isaías 46:10).

La Incapacidad del Hombre para Elegir a Dios

La Escritura presenta un claro contraste entre Dios quien es capaz de salvar y el hombre no lo es. La incapacidad del hombre se debe a la corrupción de su naturaleza y su rebelión y odio a Dios (Hebreos 7:25; Rom. 8:7; Ef. 2:1-7). Dios incluye a todos en sus invitaciones, pero los pecadores se excluyen a causa de su esclavitud al pecado. Su esclavitud al pecado les impide llegar a Dios. La Biblia enseña que todos nacemos muertos espiritualmente, con una naturaleza de pecado que corrompe a nuestros sentidos y los límites de nuestro “libre albedrío”. Los opositores de la elección divina lo niegan y enseñan que el hombre tiene el libre albedrío para escoger a Dios y venir a Él para la salvación. Sin embargo, la Escritura demuestra que esto es humanamente imposible. No podemos conocer a Dios (Mateo 11:27), no podemos agradar a Dios (Ro. 8:8), no podemos ver la luz del Evangelio (2 Cor. 4:4), no podemos entender las verdades espirituales (1 Cor. 2:14), y no podemos escuchar las palabras de Cristo (Juan 8:43), y no podemos venir a Jesús (Juan 6:44).

El hombre no regenerado vive en los deseos de su carne, dando rienda suelta a los deseos de la carne y de la mente, y son por naturaleza hijos de ira (Efesios 2:3). Sólo cuando Dios hace que los muertos espiritualmente cobren vida en Cristo pueden ver, oír, conocer y entender el Evangelio, y por lo tanto, ven a Jesús en la fe (Col. 2:13). Nadie puede convertirse en un hijo de Dios por su propia voluntad o por la voluntad de su carne (Juan 1:13). No hay nada que el hombre pueda hacer por su cuenta para ser adoptados en la familia de Dios. Sólo por la voluntad de Dios que alguien puede ser nacer a través de la palabra de verdad (Stgo. 1:18). “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). La elección soberana subraya no sólo la incapacidad del hombre, sino también la libertad de Dios para salvar a los pecadores de acuerdo a su propio propósito y gracia (Tito 3:5, 2 Tim. 1:9). Los que no son beneficiarios de su gracia, permanecerán en la esclavitud del pecado, cautivaos a sus propios deseos carnales y hostiles hacia Dios (Rom. 8:7).

Una Doctrina Apasionadamente Disputada

Aunque la elección divina se presenta claramente en toda la Escritura, sigue siendo una de las doctrinas más debatidas en la historia de la iglesia. Los cristianos que rechazan la doctrina bíblica de la elección lo hacen por una de las siguientes razones: 1) orgullo - creen que el hombre tiene el libre albedrío para liberarse de la esclavitud y el poder del pecado, y luego venir a Jesús, 2) un evangelismo centrado en el hombre - gozan de atribuirse el mérito de persuadir a la gente a “aceptar” a Jesús, 3) temor - se niegan a aceptar que sus seres queridos no pueden pertenecer a los elegidos, y 4) una visión distorsionada de Dios - Dicen que Dios es injusto al elegir salvar a algunos y dejar pasar a los demás. Pablo anticipando estas objeciones escribió: “Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?... ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:19-21). ¿Es el hombre tan orgulloso que, como un pecador depravado, tiene un plan mejor que un Dios infinitamente santo y eternamente justo? ¡La Escritura reprende profundamente esta idea necia! “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9). Aquellos que niegan la elección están usurpando a Dios de su control absoluto sobre su creación y el derecho a elegir a su propia familia. Consciente o inconscientemente roban a Dios de su gloria, que es una posición peligrosa de tomar.

Dios no trata a todos por igual, sino que trata a todos con justicia. Algunos reciben la justicia que se merecen, y algunos reciben la misericordia, que no merecen (Rom. 9:15). La Elección no significa que Dios escogió a algunos para ir cielo y algunos para ir al infierno. Cada pasaje de la Biblia que revela la elección divina la presenta en el contexto de la salvación y no de la condenación. En ninguna parte nadie elegido para el infierno. El único apoyo de esa opinión es la lógica humana, no la Escritura. Evidentemente, todos nosotros, merecemos el fuego eterno del infierno como el justo castigo por nuestros pecados. Las personas terminan en el infierno porque se rebelaron contra Dios y contra su Santo Creador. No es el amor del hombre por Dios, el factor de motivación detrás de alguien que se salvó, sino el admirable e insondable amor de Dios por el hombre caído (Romanos 5:8, 1 Juan 3:1). No debemos olvidar nunca que Dios es glorificado tanto cuando su justicia justa se ejecuta contra los pecadores, así como cuando Su misericordia es concedida a los elegidos. “¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apocalipsis 15:4).

La Soberanía Divina y la Responsabilidad Humana

Dios es soberano, pero Dios hizo al hombre responsable de sus actos. Para algunos, esto parece ser una paradoja. Los dos temas son a menudo colocados en oposición entre sí en lugar de armonizarlos. Ambas cosas son ciertas, y ambas se encuentran en la Palabra de Dios. Vemos que todos los hombres son responsables de lo que creen. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna... El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:16, 18). Sin embargo, también escuchamos a Jesús diciendo: “pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas” (Juan 10:26).

La armonía de estos dos temas está oculta en algún lugar de la mente infinita de Dios. Sobrepasa a la capacidad del hombre para comprender el propósito perfecto de Dios (Ecl. 11:5). Esto es bueno, porque nos da un mayor deseo de conocerlo y, a su vez, nos hace profundizar en Su Palabra. Tenemos que alabar a Dios por lo que El es y honrar a Dios por su gracia soberana.

Motivaciones para Proclamar el Evangelio

Debemos ser diligentes en proclamar el Evangelio, porque Dios se complace en salvar a los creyentes cuando su Espíritu obra en sus corazones. El cristiano fiel sabe que Dios está en control y Él nos mueve a hacer la obra que El ha preparado para nosotros. Evangelizamos porque somos enviados por Dios para reconciliar al mundo consigo mismo por Cristo. ¡Qué privilegio real es la de representar al Rey de reyes como sus embajadores a un mundo perdido y moribundo. Como Pablo, debemos “todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna” (2 Tim. 2:10). Es cierto que no sabemos quienes son los elegidos, pero sí sabemos esto: “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). También sabemos que la gente va a creer el Evangelio cuando el Espíritu de Verdad revele Su gloria les ilumina la Palabra.

La respuesta al “¿por qué evangelizar?” es muy simple - ¡obediencia! Dios ha encargado a Sus santos a llamar a las ovejas perdidas para el Pastor. Ya no más un estruendo de la montaña o de la zarza ardiente, Él usa a los cristianos para cumplir su tarea de llevar su Palabra a los elegidos. Para terminar, motivémonos con este pensamiento alentador: la elección divina es como una red echada en el mar - no aleja a los peces, sino que los atrae. ¡Esto debe inspirarnos a todos a sacar la red del Evangelio con mayor fidelidad para la gloria de Dios!

Mike Gendron

Proclaiming The Gospel

www.pro-gospel.org

972 495 0485

sábado, octubre 10, 2009

El Papel de la Mujer en el Ministerio – 3ª Parte

El Papel de la Mujer en el Ministerio – 3ª Parte

Por Gary E. Gilley

(Noviembre de 1998 - Volumen 4, Número 10)

La comunidad cristiana está luchando contra las grandes batallas sobre el papel de las mujeres en el ministerio y la comunidad secular está tomando nota. Por ejemplo, EE.UU. News and World Report, 10 de agosto de 1998, ofreció un informe especial titulado “La Biblia según Eva” esbozando, con cierta precisión, las cuestiones y los conflictos:

· En junio, las noticias de primera plana a nivel nacional fueron hechas cuando la Convención Bautista del Sur votó a favor de añadir una cláusula a la declaración de la denominación de las creencias afirmando que una esposa debe someterse con gracia al liderazgo del liderazgo de su marido (p. 47). No todos los Bautistas del Sur estuvieron de acuerdo, y la cuestión de las mujeres en el ministerio fue evitado por completo. Este último podría, por supuesto, haber sido pronosticado por el hecho de que ya hay muchas mujeres pastores en la denominación Bautista del Sur.

  • Unas semanas después, el Vaticano advirtió que los católicos que siguen argumentando a favor de la ordenación de las mujeres estarían sujetos a una sanción “justa”. Una vez más, no todos los católicos estuvieron de acuerdo (p. 47).
  • Los líderes del otro lado de la valla se han ocupado también. Durante las últimas dos décadas los eruditos bíblicos feministas han producido una multitud de estudios especializados - cientos de libros y miles de artículos (p. 49).
  • Las mujeres son admitidas en el Ministerio en cerca de ochenta denominaciones cristianas. Ellos representan un tercio de todos los estudiantes en los programas de seminario (p. 52).

Dado que numerosas organizaciones y declaraciones que apoyan el derecho de las mujeres a participar en todas y cada una de las formas de ministerio, recientemente han surgido, la cuestión que debemos abordar hoy es: “¿Pone Dios ciertas restricciones sobre el papel de la mujer en el ministerio?” En la respuesta que tenemos, en nuestros dos anteriores artículos, se examinaron los pasados puntos de vista cultural e histórico. También hemos examinado cuidadosamente los pasajes pertinentes: Gálatas 3:28, I Corintios 11:1-6 y 14:34-35. Pero en un sentido real hemos estado dando vueltas al problema. No es hasta que llegamos a Timoteo 2:11-12 que finalmente nos topamos de frente con el tema.

Un estudio de I Timoteo 2:11,12

La epístola de Timoteo fue escrita cerca de treinta años después de la muerte y resurrección de Jesucristo. ¿Cómo había desafiado el cristianismo la perspectiva de la cultura sobre las mujeres en ese corto periodo de tiempo?

Aristóteles, uno puede recordar, había dicho: “La sociedad sería totalmente desorganizada si las mujeres estuvieran en igualdad con sus maridos, justo como lo sería si los esclavos estuvieran en igualdad con sus amos.” Sócrates preguntó a los atenienses: “¿A quién le habla menos que a su esposa?” Platón recomendó que las mujeres fueren sujetadas en común por los hombres y que sus hijos fuesen atendidos por el Estado (10 Pasos Básicos Hacia la Madurez, p. 5). Jesús rechazó tales actitudes. Reconoció las cualidades espirituales e intelectuales de las mujeres. Valoró la capacidad de las mujeres a servir y ministrar. Lo que Jesús comenzó la iglesia lo continuó.

En el momento en que Pablo escribió a Timoteo, las mujeres:

  1. Tenían un ministerio reconocido de oración (I Timoteo 5:5).
  2. Había una gran variedad de ministerios de enseñanza: a las mujeres (Tito 2:3-5); a los hombres (Hechos 18:24-26) y a los niños (II Timoteo 1:5).
  3. Tenían un ministerio general de buenas obras (I Timoteo 5:10).
  4. Se consideraron iguales en lo espiritual a los hombres (Gálatas 3:28).
  5. En muchos aspectos, habían sido puestas en libertad, habían sido liberadas. Cuando el cristianismo se extendió se logró esta actitud liberadora hacia las mujeres. La mayoría en el mundo occidental de hoy se alegran de ello.

Pero el cristianismo no eliminó todas las restricciones y prohibiciones cuando se trató de las mujeres. Ahora, todos estos siglos más tarde, todavía estamos debatiendo las consecuencias de estas restricciones. El pasaje en cuestión, I Timoteo 2:11,12 dice: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.” Estas palabras parecen bastante sencillas, pero aquellos que niegan el significado tradicional y obvio dicen que debemos haberlo entendido mal, por cuánto “¿Puede alguien negar los ministerios pastoral o de enseñanza, a las mujeres que han sido llamados por el Espíritu Santo justo como a los hombre lo ha hecho” (Alvera Mickelsen, Mujeres en el Ministerio, Cuatro Puntos de Vista, p. 61)?

Un poco de historia puede ayudar. En la ciudad de Éfeso, según los historiadores, muchas mujeres de clase alta estaban siguiendo las tendencias romana en la ropa, peinado y los roles en la sociedad. También había cientos de hetairas, las de mayor nivel de educación de la mujer griega, que eran compañeras y con frecuencia compañeras sexuales fuera del matrimonio de hombres de la clase alta griega. Muy probablemente algunos de estos dos grupos de mujeres se habían convertido y llevaban sus ropas sugerentes y costosas a la iglesia (una cuestión que Pablo enfrentó en los versículos 9-10).

Puesto que las hetairas eran a menudo respetados maestros de hombres en la cultura griega (muchos de ellas se nombran en la literatura griega), sería más natural para ellas asumir un papel de enseñanza después de que pasaban a formar parte de la iglesia (ver Cuatro Puntos de Vista, pp. 201, 202).

Así que la ocasión para las instrucciones de Pablo muy probablemente no era el resultado de las acciones de las esposas cristianas, sino de las mujeres libres de la sociedad que se habían convertido. Las hetairas, sobre todo, estaban acostumbradas a abrir el diálogo con, e incluso en la instrucción de los hombres, un hábito que se podrían haber traído a la iglesia. No tenía ningún reparo en enseñar a los hombres.

¿Cómo respondió Pablo?

Dando a las mujeres tres instrucciones:

a. Las mujeres deben recibir instrucción (no dar), con toda sujeción: “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción” (I Tim. 2:11).

Ser sumisas a situarse bajo la autoridad de algo o alguien. La sumisión debe ser voluntaria, es un don. No puede ser forzada. Usted puede hacer que alguien obedezca, pero no se puede hacer que sean sumisas.

b. Una mujer no puede enseñar a un hombre: “Porque no permito a la mujer enseñar... sobre el hombre” (I Tim. 2:12 a).

Recuerde que estamos hablando en el contexto de la Iglesia reunida. Al reunirse la iglesia el contenido de la enseñanza sería doctrinal: las Escrituras. La enseñanza en la iglesia primitiva fue en gran parte la instrucción que se encuentra en las Escrituras del Antiguo Testamento, y las enseñanzas de los apóstoles como fueron reveladas. Las Escrituras prohíben que una mujer enseñe la Palabra de Dios a los hombres.

c. A las mujeres no se le permite tener autoridad sobre un hombre: “... ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” (I Tim. 2:12 b).

En la iglesia a las mujeres no se les permite tomar autoridad sobre los hombres. En el lado obvio esto prohíbe a las mujeres ser pastores y ancianos. También se excluyen a las mujeres de la dirección de la supervisión espiritual de los hombres. Es evidente, entonces, las mujeres en la iglesia local no deben asumir el cargo de predicador o maestro de los hombres con respecto a las Escrituras o doctrina. Tampoco tienen que estar en posiciones de liderazgo con autoridad sobre los hombres en la iglesia. Algunas otras cosas no son tan claras:

Pregunta: ¿Qué del enseñar doctrina por mujeres a los hombres fuera de la Iglesia reunida, en un estudio bíblico o seminario? ¿Qué acerca organizaciones paraeclesiásticas, tales como las misiones, las universidades, los ministerios en la prisión?

Respuesta: El Nuevo Testamento no dice nada de organizaciones paraeclesiásticas, o reuniones no autorizadas por la Iglesia. Estas organizaciones, si se desea que existan, están colocadas en la posición de la iglesia. De alguna manera, y por alguna razón, están actuando como una iglesia. Estos grupos no tienen autoridad o derecho bíblico a situarse fuera de las directrices dadas a la iglesia.

Pregunta: ¿Qué de la mujer dando enseñanza a los hombres en privado?

Respuesta: Tenemos un ejemplo de esto en el Nuevo Testamento, pero sólo en relación con su marido (Hechos 18:24-28). Al parecer, esta situación es admisible con estas circunstancias.

Pregunta: ¿Qué pasa con las mujeres enseñando a los hombres otros temas que no son de doctrina o Escritura?

Respuesta: Vamos a empezar con el extremo - ¿Estaría mal que una mujer enseñara a los hombres a hacer la ropa o a manejar una computadora? Si nuestra iglesia considera que una clase de cocina en la selva sería necesaria para que lo tuvieran algún ministerio a nuestros hombres ¿tendría que ser malo para una mujer enseñar esa clase? La mayoría de nosotros estaría de acuerdo en que no estaría mal. ¿Puede una mujer enseñar a los hombres sobre misiones, la historia de la iglesia, las técnicas de enseñanza? Yo creo que sí. Estas áreas podrían ser mejor dejadas a la convicción de la iglesia local.

Pregunta: ¿Puede una mujer cantar o dar un testimonio delante de los hombres?

Respuesta: Creo que sí, siempre y cuando ella no exponga las Escrituras en forma de enseñanza.

Pregunta: ¿Puede una mujer tener un puesto administrativo sobre un hombre? ¿Puede ser una superintendente de escuela dominical? ¿Qué de un director de coro, o incluso dirigir?

Respuesta: Esto puede ser un poco más complicado, y las convicciones pueden variar ampliamente. Lo que sí sabemos es que ella no debe dominar a los hombres, ni enseñarles doctrina.

Los Argumentos CONTRA Esta Posición

Algunos de los argumentos más sólidos por los de posición igualitaria incluyen:

  • Pablo estaba respondiendo a un problema específico y temporal en la iglesia de Éfeso.

Opuesto: “La enseñanza de Pablo respecto a las mujeres enseñando a los hombres no fue motivada por un problema específico en la iglesia de Éfeso, sino que salió de su comprensión de Génesis 1-3.... Por razones teológicas: La prioridad del hombre en la creación y la caída” (House, El Papel de la Mujer en el Ministerio Hoy, p. 44).

  • La prohibición de Pablo no estaba en contra de que las mujeres enseñaran a los hombres, sino contra las mujeres que enseñan a los hombres de una manera dominante.

Esta perspectiva depende del uso de Pablo de una palabra inusual para “autoridad”. En el Nuevo Testamento la palabra griega más común fue “sousia”, pero en nuestro texto Pablo usa “authentein” que se encuentra sólo aquí, en todo el Nuevo Testamento. Según Mickelsen la palabra significa: ‘empujarse a sí mismo’ y por lo general tiene un significado negativo”(Cuatro Puntos de Vista, p. 202). Así, algunas feministas sostienen que significa “dominar” o “enseñorear sobre” los hombres. “A las mujeres, entonces, no se les niega la autoridad sobre los hombres; simplemente no deben dominar a los hombres” (véase House, p. 31). Al colocar ambas prohibiciones juntas, algunos creen que Pablo no estaba rechazando a las mujeres a enseñar o a dirigir a los hombres en la iglesia, él estaba solo desautorizando para enseñar de una manera dominante.

Opuesto: estudios completos de la utilización de esta palabra en la literatura griega indican que el significado primario de “authentein” es simplemente “ejercer autoridad sobre”. La palabra en sí no tiene connotaciones negativas (ver Cuatro Puntos de Vista, p. 216).

“Es evidente que el pasaje enseña que las mujeres no deben ni enseñar a los hombres ni ejercer autoridad sobre los hombres. La enseñanza en la iglesia primitiva fue la enseñanza del Antiguo Testamento, y la autoridad expresad en la congregación era eclesiástica en naturaleza, por lo tanto los lectores de Pablo habrían entendido que la enseñanza prohibida era la enseñanza de la Escritura y la prohibición de autoridad espiritual sobre los hombres”(House, p. 49).

  • Pablo estaba simplemente prohibiendo a las mujeres la enseñanza de doctrina falsa.

Opuesto: “Si la enseñanza falsa había sido la preocupación de Pablo en 2:8-15, seguramente el también habría prohibido a los hombres la enseñanza de este tipo. Su énfasis, sin embargo, no estaba en las mujeres que enseñan doctrinas falsas, sino en las mujeres que enseñan a los hombres” (House , p. 44).

Las Razones Detrás de las Restricciones

¿Cuál fue la razón fundamental de estas prohibiciones a las mujeres? No era una actitud anti-mujeres de un soltero declarado, ni de las condiciones culturales temporales del siglo primero. En cambio, Pablo dijo que él colocó estas restricciones sobre las mujeres:

  • Debido a la orden de la creación (“Porque Adán, fue formado primero, y después Eva”, versículo 13).

Es importante señalar no sólo el hecho de que Adán fue creado antes de Eva, sino ¿por qué Eva fue creada: Para ser ayudante de Adán (Génesis 2:18-25); por su causa, no por la de ella (I Corintios 11:8, 9).

  • Debido a la caída (“y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”, versículo 14).

La caída de Eva se produjo cuando ella hizo caso omiso de su posición divinamente ordenada. En lugar de seguir, optó por dirigir. En lugar de permanecer sumisa a Dios, ella quería ser como Dios. Ella, no Adán, fue engañada.

Algunos sugieren que Pablo enseña que las mujeres son más susceptibles a la tentación por el engaño. Por esa razón, no debe dar lugar en la iglesia ya que es propensa a ser engañada (Culver, Cuatro Puntos de Vista). Pero el texto no dice eso, sólo declara un hecho - engañó a Eva y como resultado le siguieron las consecuencias. Adán, en cambio, no fue engañado – el optó por pecar. Eva fue totalmente engañada y condujo a Adán a lo mismo.

Una Palabra Final

Una palabra se dice aquí sobre la interpretación del versículo 15: “Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.”

En primer lugar, casi todo el mundo reconoce que la salvación de la que se habla aquí no es la salvación, como nosotros los cristianos solemos usar la palabra, como cuando un pecador pone su fe en Cristo y se salva del pecado. Es evidente que la mujer de la que se habla aquí es ya una cristiana, porque Pablo habla de ella como permaneciendo en la fe, el amor y en la santidad. Estas cosas no se pueden decir de una persona no salva.

La palabra griega “salvará” (sozo), tiene una variedad de usos. Se utiliza en el Nuevo Testamento:

  • De la curación de un enfermo en el que se salva de la enfermedad y de la muerte (Marcos 5:34 “hechos salva”).
  • De ser salvados de morir ahogados en un naufragio (Hechos 27:20).
  • De ser salvado de enredarse en falsas enseñanzas (I Timoteo 4:16).

Aquí, la palabra se utiliza en el sentido de ser salvado de algo más que el pecado. En este contexto, Pablo no permite que una mujer tenga autoridad sobre los hombres o para enseñar a los hombres en la iglesia. Entonces, ¿cómo han de influir las mujeres en la iglesia? ¿Cómo van a ser preservadas y ser plenas? Por el criar una familia piadosa y mediante las vidas piadosas que vivan. No todas las mujeres se casan, no todas van a tener hijos, pero la mayoría se hacen ambas cosas. Pablo dice que una de las mayores influencias que una mujer puede tener para Cristo es el criar una familia piadosa. Esto sólo puede suceder si ella misma, es santa. (Para una opinión contraria ver a Mujeres en la Iglesia, pp.146-153.)

En una época en la que tanto la sociedad como el cristianismo quieren eliminar los roles de los hombres y las mujeres no debemos minimizar el valor de una madre piadosa. Dios no ha creado los sexos para funcionar de forma idéntica. Dios nos ha dado tanto hombres como mujeres privilegios y responsabilidades únicas y especiales. Es nuestro gozo llevar a cabo esas funciones para la gloria de Dios.

El Tema de Profetizar y la Oración

Por último, debemos examinar las dos funciones que Pablo permite específicamente a las mujeres en el Nuevo Testamento: la profecía y la oración. Tanto hombres como mujeres pueden orar y profetizar en determinadas condiciones. Los hombres deben orar y profetizar como hombres, cumpliendo sus roles y funciones como hombres. Las mujeres deben hacer lo mismo por su género. Así, las mujeres, que reúnen las condiciones, se les permiten orar en la asamblea. I Timoteo 2:8 indica que los hombres deben tomar la iniciativa de nuevo - funcionando su papel como líderes. Pero este pasaje permitiría a las mujeres ser parte de la oración pública de la Iglesia.

Posiblemente la mejor solución a nivel de la iglesia local es que los hombres dirijan la oración en los servicios de adoración, pero que las mujeres participen en las reuniones de oración de la iglesia. Por ejemplo, nunca se nos habla de una mujer dirigiendo en oración en un culto o reunión de evangelización en el Nuevo Testamento. Pero sí encontramos a mujeres orando con los hombres en el aposento alto (Hechos 1:12-15).

La cuestión más difícil es la de profetizar. Si las mujeres no deben enseñar a los hombres (I Timoteo 2:12), e incluso deben permanecer en silencio en la asamblea (I Corintios 14:34,35), ¿cómo pueden profetizar?

En primer lugar hay que distinguir entre la predicación (enseñanza) y el profetizar. “La predicación y la enseñanza se basan en una exposición inteligible de la Palabra de Dios, mientras que la profecía se basa en la revelación directa” (House, p. 131).

Enseñar a los hombres las Escrituras está prohibido para las mujeres. Profecía, en la que Dios pone las palabras en la boca del profeta (Deuteronomio 18:18,19) no está prohibida, ya que no es el resultado del proceso del razonamiento del profeta. Por lo tanto, nos encontramos con pocas mujeres profetas en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento las cuatro hijas de Felipe eran todas profetas (Hechos 21:9). Las mujeres pueden profetizar cuando son instrumento de Dios para la revelación directa, pero no se les permitía explicar, enseñar, o exponer la Palabra de Dios a los hombres en el contexto de la Iglesia reunida.

Cabe señalar sin embargo que la profecía ha cesado hoy. Bajo la inspiración, Pablo predijo que así sería (I Corintios 13:8), y los escritos inspirados de Juan cerraron la puerta (Apocalipsis 22:18).

Aplicación

Estoy de acuerdo con la evaluación de Wayne House:

Aunque la experiencia de la era apostólica de la revelación directa a través de la profecía ya no está en vigor hoy, la oración pública por parte de las mujeres de la congregación no debe ser menos entusiastamente recibida que la de los hombres. Asimismo, una palabra del testimonio ofrecido por una mujer, o la lectura de las Escrituras, o la lectura de la Escritura ofrecida con una sola palabra sobre la obra del Señor en su vida no deben negarse a la mujer piadosa y calificada. Es, como hemos visto, el ministerio de exponer autoritatyivamente y proclamar la Palabra de Dios escrita la que cae más concluyentemente dentro de los confines de la limitación bíblica (p. 140).

El liderazgo autoritario de las mujeres sobre los hombres en la iglesia no es permitido por Dios. Una mujer puede mantener las funciones administrativas, trabajar en comités con los hombres, cantar juntos, etc, pero ¡una mujer no debe gobernar a los hombres!

Un libro excelente sobre este pasaje es La Mujer en la Iglesia, editado por Andreas Köstenberger et al., Que es un nuevo análisis de I Timoteo 2:9-15.




viernes, octubre 09, 2009

El Papel de las Mujeres en el Ministerio – 2ª Parte

El Papel de las Mujeres en el Ministerio – 2ª Parte

Gary E. Gilley

La Iglesia First Community está en efervescencia. Michael y Jane Gregory son una de las cinco parejas fundadoras de la iglesia y han creído desde que la iglesia comenzó tres años atrás que deberían tener alguien igual en su ministerio. Recientemente Jane ha expresado un interés en hacerse miembro del personal pastoral, y toma cada cuarto sermón dominical matutino dominical para mostrar a la comunidad que su iglesia está a la vanguardia del ministerio relevante.

Michael, quien es co-pastor de la iglesia de 150 miembros, está a favor de la maniobra. Varios de los ancianos, sin embargo, se oponen a ello en lo que llaman “bases bíblicas”. Varias mujeres en la iglesia han dicho que colgarán los hábitos si se “promueve el sexismo” al prohibir a Jane del púlpito. Algunos miembros han presentado a los ancianos un plan para hacer a Jane un miembro del personal de la iglesia, pero limitando su consejería a mujeres y a estudios de la Biblia para mujeres. (Este extracto fue tomado del Papel de Mujeres en el Ministerio Hoy por Wayne House, p.13.)

Ésta es una escena excesivamente común en muchas iglesias evangélicas hoy. La presión de todos lados se esta abarrotando en el liderazgo de la iglesia, por lo que es sumamente importante que estemos firmes en nuestras convicciones. Las lecciones de historia y los puntos de vista de otros jugarán una parte en la conformación de esas convicciones pero finalmente todo lo que tiene importancia es lo que dice Dios. Así es que enfoquemos nuestra atención en la Escritura, principalmente en cuatro pasajes del Nuevo Testamento que tienen lo mayor influencia en este tema.

Gálatas 3:28

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

Este versículo de la Escritura es considerado por algunos como el pasaje más importante en toda la Biblia sobre el tema de las funciones y las responsabilidades de las mujeres en la iglesia y en la casa. Algunos han afirmado en voz alta que con base en este versículo todas las diferencias de los papeles han sido eliminadas. Las mujeres, dicen, se les permite participar en cualquier papel que el hombre haga - incluyendo la predicación, ser anciano y pastorear –.

· Paul Jewett le llama a este pasaje “la Carta Magna de La Humanidad,” y la última palabra sobre el tema para Cristo no podría decir más” (El Papel de Mujeres en el Ministerio Hoy, p.113).

· Letha Scanzoni y Nancy Hardesty escriben en All We’re Meant to Be, “de todos los pasajes relativos a las mujeres en el Nuevo Testamento sólo Gálatas 3:28 está en un trasfondo doctrinal, el resto están todos relacionados con asuntos prácticos” (Ibid. p.114).

· “Según los defensores de la igualdad sexual completa, Gálatas 3:28 fue una bomba de tiempo arrojada por Pablo dentro de uno de sus momentos más finos en el mundo machista de su día” (Susan Foh, Mujeres en el Ministerio, Cuatro Puntos de Vista, p.87).

La clave para la interpretación de este pasaje es estudiar las palabras de Pablo en el contexto. Cuando hacemos eso descubrimos que lo que Pablo escribe no tiene absolutamente nada que ver con el papel de las mujeres en el funcionamiento de la iglesia (o los hombres al respecto). Ni el apóstol está preocupado por la operación de la sociedad. El contexto es discutir la justificación – ¿cómo se salva una persona? Pablo enseña uno que se salva por la fe solamente, sin las obras de cualquier clase. Simplemente ¿quién es el que puede salvarse por la fe? Cualquiera, a pesar de su género, carrera, o posición social. No tiene importancia si somos hombre o mujer, todos nosotros venimos a Cristo en la misma forma, y una vez que somos salvos entramos en una esfera nueva de relación. Antes del Cristianismo esto no era cierto. Aristóteles llamó a un esclavo “un implemento animado”. Josefo declaró, “la mujer, por lo que dice la Ley, es inferior en todas las cosas al hombre”. Pero Pablo declara que todas las diferencias con respecto a la salvación y la vida espiritual, ya sea racial o sexual, deben ser abandonadas ya que en Cristo todos somos iguales.

John MacArthur dice esto bien: “Al reconocer a las mujeres creyentes como totalmente iguales espiritualmente de hombres creyentes, el Cristianismo elevó a las mujeres a un estatus nunca antes se había conocido en el mundo antiguo. En las cuestiones de gobierno en el hogar y en la iglesia Dios ha establecido la autoridad de los hombres. Pero en la dimensión de las posesiones espirituales y privilegios no hay absolutamente ninguna diferencia (Comentario Macarthur del Nuevo Testamento sobre Gálatas, p.100). Por consiguiente, a pesar de todo el peso colocado en este versículo por aquellos de persuasión igualitaria, realmente no tiene relación directa con este asunto.

1 Corintios 11:2-16

Cualquiera que crea en la infalibilidad de la Escritura, y sea honesto con este texto, estará de acuerdo que Pablo enseña que los hombres han sido colocados en el papel de liderazgo en la iglesia, y por lo tanto las mujeres deben seguir el liderazgo de estos hombres. La pregunta surge, sin embargo, en lo que se refiere a ya sea que Pablo simplemente se acomodó a su sociedad o enseñó principios eternos. Algunos como Austin H. Stoffer declaran: “es claro que Pablo no fuese el primero en ordenarle a las mujeres a someterse a los hombres: A las mujeres judías se les habían sido enseñado la sumisión por siglos. Pablo, siempre cuidando de no alterar la tela cultural delicada de su día, alentó a las mujeres a continuar sometiéndose” (Christianity Today, feb. 29, 1981).

En contra del punto de vista anteriormente citado debería ser notado que la única base que Pablo nunca destina para su enseñanza en este pasaje es la del acomodamiento a la sociedad. En lugar de eso, ancla su posición entera en cuatro argumentos:

1. El Argumento Basado en el Diseño de Dios (vv. 3-6).

El versículo 3, “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” es la clave para la interpretación correcta de este pasaje. Aquí él nos dice que Dios ha diseñado el universo entero sobre los principios de autoridad/sumisión. El pasaje está claro: Dios es la cabeza de Cristo, Cristo es la cabeza del hombre, el hombre es la cabeza de la mujer. Pero ¿qué significa esto? En primer lugar, que tenemos que reconocer que Pablo habla de autoridad, y no de cualidad o esencia. ¿El Padre es superior al Hijo de Dios? De ningún modo, sino que el Padre está sobre el Hijo de Dios en rango. El Hijo de Dios se somete al Padre, el Padre no se somete al Hijo de Dios. De la misma forma que las mujeres que son iguales a los hombres en esencia, están bajo la autoridad de lo hombres en el hogar y en la iglesia.

Para la mayoría de nosotros este versículo sería difícil de asimilar, pero algunos tratan de hacer esto con base en los supuestos estudios de palabra de la palabra “cabeza” (griego: Kephale). La inmensa mayoría a todo lo largo de las edades, así como también hoy, han asumido que la palabra conlleva el significado obvio de “autoridad”. Pero recientemente se ha hecho popular afirmar que “kephale” no quiere decir autoridad en absoluto, sino “fuente”. De ser así entonces todo lo que Pablo dice es que el hombre es la fuente de las mujeres, ya que la primera mujer vino del hombre.

Hay al menos dos problemas con este punto de vista. Primero, aun si el hombre fue originalmente la fuente de la mujer, ¿en qué forma es Dios la fuente de Cristo? El Hijo de Dios, al igual que el Padre, es eterno. Él no tiene fuente. Por consiguiente, ya que en el caso de Cristo que kephale no puede querer decir fuente, sin duda alguna Pablo no usaría la misma palabra en dos formas diferentes en la misma frase. En segundo lugar, los estudios léxicos simplemente no apoyan el concepto que kephale quiere decir fuente. ‘Fuente’ es un significado extraño a la palabra a todo lo largo del Nuevo Testamento, una conclusión verificada por cada diccionario griego importante respecto al período del Nuevo Testamento” (House p.30). El teólogo Wayne Grudem documentó 2336 casos de kephale en todos los escritos importantes de los períodos clásicos y helenísticos Griegos. Su conclusión fue que no había un texto claro en toda literatura griega para apoyar el significado de “fuente” para kephale. Para un estudio más profundo vea un apéndice en La Relación del Papel de los Hombres y la Mujeres por George W. Knight; Las Mujeres en el Ministerio, Cuatro Puntos de Vista, pp.214-15; Y El Papel de Mujeres en el Ministerio Hoy, pp.26,27.

2. El Argumento Basado en el Orden de la Creación (versículos 7-9, 11-12).

Dejando a un lado la cuestión del cubrirse la cabeza por el momento, los versículos 8 y 9 dicen: “Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”. El punto es simplemente éste: justo desde el principio, como parte del proceso de la creación, fue la intención de Dios que las mujeres estuviesen bajo la autoridad de sus maridos. El hombre fue diseñado para reflejar la gloria de Dios como un líder, la mujer fue diseñada para reflejar la gloria de Dios a través de su marido, al seguir su liderazgo. La mujer fue creada para ser una ayuda idónea para su marido, para complementarlo, no para controlarlo; para compensar sus debilidades, para no rebelarse por causa de ellas. Por otra parte, los hombres son dependientes en las mujeres igualmente. Nos necesitamos uno al otro. Los hombres no deberían convertirse en dictadores, las mujeres no deberían convertirse en esclavas (vea los versículos 11-12).

3. El Argumento Basado en los Ángeles (versículo 10).

“Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.” Éste es un versículo difícil y su significado exacto es difícil de obtener. Por alguna razón los cristianos deben experimentar el principio de autoridad/sumisión motivada por los ángeles, esto es seguro. Por lo que respecta a su interpretación específica las dos posibilidades más fuertes parecen ser:

· Debemos vivir como los ángeles, bajo la autoridad. Los ángeles son seres bajo la autoridad no sólo de Dios, sino de otros ángeles. Hay rangos y posiciones de liderazgo. Si los ángeles santos de Dios están viviendo con un principio de autoridad/sumisión, ¿por qué no el género humano?

· Los ángeles observan nuestra conducta y son ofendidos cuando el diseño de Dios no está siendo seguido. Dios es un Dios de orden y el diseño – solo mire a los ángeles.

4. El Argumento la Naturaleza (11:13-16).

A todo lo largo de esta sección Pablo ha estado matizando la verdad eterna con una aplicación específica. La naturaleza misma nos enseña que Dios tiene creado a hombres y mujeres con papeles diferentes – esos papeles, aun la naturaleza nos la enseñan – siempre se han reflejado en el vestido y la apariencia. Específicamente, Pablo manifiesta que el pelo de una mujer, en todas las edades y en todos los países, ha sido considerado un ornamento, lo cual añade su belleza. Esto no ha sido cierto de los hombres. Así es que Pablo dice que es una vergüenza para un hombre el parecerse a una mujer, o respecto a eso, para una mujer verse como un hombre. Aun la naturaleza nos enseña esto.

Al ver los corintios a su alrededor, la comunidad homosexual era prueba viviente de este hecho. Los prostitutos llevaban puesto pelo largo, a menudo decorado y perfumado. Las lesbianas a menudo se rasuraban sus cabezas. Los papeles sexuales decretados por Dios se habían nublado, incluso invertido, y su vestido y peinados reflejaban esto. ¿Desea el hombre o mujer cristiano tener la apariencia de nublar los sexos? ¿Quieren parecer ser rebeldes, en desacuerdo con el plan y diseño de Dios? Si no es así necesitan prestar atención a lo que incluso la naturaleza enseña.

1 Corintios 14:34-35

Más tarde en esta misma epístola Pablo arroja en otro pasaje perturbador y controversial: “vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.”.

Casi todos coinciden en que el Apóstol estaba tratando un contexto en el que algunas mujeres en la iglesia de Corinto estaban creando problemas y desorden en los servicios de adoración. Al parecer el motivo de estos problemas era que las mujeres hacían preguntas de tal manera como para desafiar el liderazgo de los dirigentes masculinos, y para generar discusiones. Así es que Pablo les ordena a las mujeres que guarden silencio en las iglesias. Ahora exactamente ¿qué significa este término, y cómo es aplicado a nosotros hoy?

En primer lugar cabe mencionar que en un intento para hacer a un lado este pasaje algunos estudiosos evangélicos sólidos ha sacado algunos argumentos frágiles:

· Gordon Fee en su análisis (vea su comentario sobre 1 Corintios) ha propagado la noción de que el pasaje es textualmente sospechoso. Sin embargo no existe ni una sola pizca de evidencia que indique que los versículos no son originales (vea a House, p.34 para una refutación de la sugerencia de Fee).

· Walter Kaiser atribuye el pasaje a los corintios en vez de Pablo, como si los corintios repentinamente saltaran aquí dentro e hicieran una declaración absurda que Pablo ahora corregirá. Pero no hay indicio de que Pablo esté citando a los corintios.

· Otros han declarado abiertamente que Pablo se contradice con lo que él justamente acaba de decir en 1 Corintios 11 acerca de dejar a las mujeres profetizar, o si no que él ha cambiado de opinión al llegar a este capítulo.

Rechazando todo estas interpretaciones y tomando una mirada más de cerca al texto, yo creo que encontraremos la solución en conformidad con lo que es enseñado en otros Textos Bíblicos. Primero, el silencio no puede ser absoluto como se desprende de 1 Corintios 11:2-16. Allí Pablo les permitió a las mujeres profetizar y orar bajo ciertas condiciones. Entonces, como siempre, la solución a lo que parece ser una contradicción debe ser encontrada en el contexto de este pasaje, y en el contexto más amplio de la Escritura. En la situación de 1 Corintios 14 Pablo estaba preocupado acerca de dos asuntos, las lenguas y la revelación. Parecería que algunas mujeres se dejaban llevar con el hablar en lenguas que desestabilizaban los servicios de adoración – así Pablo parece exigir silencio al hablar en lenguas por las mujeres en la asamblea.

Pero el contexto (verso 26-33) más inmediato es autocontrol y el juzgar la revelación. Mientras varios hombres hablaban por parte de Dios en la iglesia, ya sea en forma de profecía o de exposición, estaban siendo confrontados por las mujeres. Las preguntas hechas por las mujeres no eran simplemente preguntas, eran desafíos – es por esto que Pablo les dice que se sometan. Estaban fuera de orden. Sus actitudes rebeldes causaban interrupción y confusión en la iglesia. Pablo procede a ampliar sus instrucciones apelando a las Ley. “La ley” a menudo se refiere no sólo a la ley mosaica sino a todo el Antiguo Testamento. En este caso Pablo esta apelando primero a Génesis 2:18-24 que enseña a las mujeres a respetar a sus maridos. Las Leyes requirieron que las mujeres no ocuparan autoridad sobre los hombres. Pablo simplemente decía que las mujeres, así como el Antiguo Testamento demuestran, no deben estar en posición de autoridad sobre los hombres. El énfasis del versículo 34 es que la mujer siendo subordinada en la esfera de la autoridad espiritual.

Las mujeres en Corinto habían usurpado este principio, no tomando posiciones oficiales sobre los hombres, ni convirtiéndose en pastores o ancianos, o aun en maestros oficiales. Habían hecho esto haciendo preguntas de tal manera en lo que se refiere a debilitar a los maestros y quizás a sus maridos. Pablo les dice ¡ya basta! En el versículo 35 él presenta una alternativa: Pregúnten a sus maridos en casa. Reciban instrucciones de guardar el orden de la creación registrada en las Leyes y honren a sus maridos. Ordenándoles a las mujeres tres veces a guardar silencio, Pablo les da instrucciones de respetar a sus maridos en el culto público y a reservar sus preguntas a la privacidad del hogar. Desafiar el liderazgo de la iglesia con preguntas irrespetuosas es deshonrar no sólo a sus maridos, sino al liderazgo de la iglesia igualmente. En otras palabras, él está regresando a los mismos principios: Las mujeres no deben enseñar o tener autoridad sobre hombres en la iglesia, ya sea directamente o subversivamente. ¿Una mujer puede hacer preguntas? Sí, pero sólo respetuosamente (versículo 34). Ella no debe tratar el liderazgo con falta de respeto. Ella no debe tratar de enseñarles a los hombres en una forma indirecta – aún cuando ella conozca más que ellos. Hacer eso es “impropio,” una palabra que significa feo o deforme, o de mal gusto. Los hombres deben cubrir dirigir la iglesia de Dios como pastores, siguiendo el ejemplo de Cristo el Gran Pastor. Los hombres deben dirigir sus casas, amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia. Las mujeres deben someterse a ese liderazgo. Éste es el diseño de Dios. Todo lo demás es feo.

Una Mirada Más de Cerca al tema del “cubrirse la cabeza”

Una de los temas más altamente discutidos respecto a las mujeres en el ministerio es el pasaje del “cubrirse la cabeza” de 1 Corintios 11. Hay una gran variedad de creencias sobre el asunto y muchos, como Wayne House, quien hace de otra manera un trabajo excelente en su libro, El Papel de Mujeres en el Ministerio Hoy, elude todo el tema en bloque. Al intentar entender el pasaje vamos a comenzar con un estudio de palabra respecto a las palabras utilizadas para “cubrirse” y cosas por el estilo. En nuestras traducciones inglesas la palabra referente a cubrirse es encontrada en siete de los versículos:

Versículo 4 – “Kata (Strongs #2596) kephales (#2776) echon (#2192 )” – La traducción literal es, “tener la cabeza hacia abajo” o “dejando colgar la cabeza,” y se refiere a algo que un hombre no cuelga de su cabeza.

Versículo 5 Akatakaluptos (#177, un derivado de un compuesto de #2596 y #2572) – significa descubrirse.

Versículo 6 Katakalupto (encontrado dos veces a) (#2619, un derivado de #2596 y #2572) – otra vez queriendo decir cubrir.

Versículo 7 Katakalupto (#2619) – el mismo de arriba.

Versículo 10 Exousia (#1849) – señal de autoridad. Ésta es la palabra usual para autoridad.

Versículo 13 Akatakalupto (#177) – la misma palabra del versículo 5, significa descubierto.

Verso 15 Peribolaion (#4018) – un revestimiento o un velo. Éste es la única vez en que la palabra velo es encontrada en el texto y la traducción literal aquí es: “pues su pelo le es dado a Ella en lugar de un velo”.

Parecería, basado en la definición de las palabras que él usó, que mientras que Pablo no habría desalentado el uso de un velo en la cultura romana, como señal de sumisión a la autoridad dentro de la iglesia, tampoco estaba él exigiéndolo. Él no estableció un código de vestuario del primer siglo que debía mantenerse por siempre. Por otra parte él tiene mucho que decir acerca del pelo en este pasaje, y la implicación parece ser que mientras el uso de un velo no era un requisito eterno y absoluto, mantener la distinción entre los sexos si lo era. Dios creó dos sexos bien definidos, señalando que los hombres deben verse y comportarse como hombres y las mujeres como mujeres. En ningún lugar esto es más importante que en el contexto de la iglesia y la adoración.

Después de que Pablo impone el principio eterno en el versículo tres él comienza a aplicarlo a una iglesia específica con un problema específico. En el versículo cuatro el texto griego literalmente dice, “Todo hombre que ora o profetiza, dejando caer desde su cabeza deshonra su cabeza”. Así es que el texto no habla de un hombre “cubriendo” o “colocando algo sobre su cabeza,” habla de tener algo pendiendo desde de la cabeza. ¿Qué es eso? Hay varias posibilidades, pero no pierda el principio o el punto de las instrucciones de Pablo. Cualquier cosa que él estaba diciendo es acerca de los peinados y los revestimientos de la cabeza, tenemos que recordar que él les estaba diciendo a sus lectores que adoptaran prácticas cristianas en un mundo pagano.

Algunas Interpretaciones Posibles:

· “En su tierra natal y en sus colonias los romanos se cubrieron sus cabezas durante devociones privados y públicos. Al ofrecer sacrificios, orar o profetizar, jalarían sus togas adelante sobre sus cabezas. Esta práctica devota pudo haber penetrado a la sociedad en Corinto, la cual era una colonia romana. Así es que cuando Pablo le recuerda a los hombres cristianos orar y profetizar con cabeza descubierta, la recomendación se acomoda al contexto de evitar la adoración de los ídolos. Pablo quería que los corintios se separaran de las costumbres paganas y fueran bien definidos en su práctica cristiana (“William Hendricksen, en su comentario en 1 Corintios).

· Pablo posiblemente habla del pelo largo en los hombres, lo cual en Corinto fue asociado con la homosexualidad, donde el pelo más largo estaba artísticamente decorado para parecerse a una mujer. Pablo no quiso que los hombres cristianos tuvieran la apariencia de un homosexual.

· En el análisis final, sin embargo, simplemente tenemos que admitir que no sabemos las cosas específicas.

Pablo continúa en los versículos 5 y 6 enseñándoles que cada mujer que tiene su cabeza descubierta al orar o profetizar deshonra su cabeza. En general necesitamos otra vez recordar que el punto está claro – las mujeres cristianas no deben identificarse con el mundo pecaminoso alrededor de ellas, sino ser diferentes y mostrar esa diferencia en su vestido, y esto está especialmente en el contexto de la adoración.

¿Pero específicamente qué es lo que él tiene en mente? Algunas posibilidades son:

· Ella debe llevar puesto un sombrero o una cubierta en la cabeza. Sin embargo, las primeras mujeres del siglo no llevaron puestos sombreros como podrían llevar hoy. Entonces, lo que pretenda decir, llevar un sombrero o una bufanda no cumple los requisitos.

· Ella debe llevar puesto un velo. Ésta es la interpretación más común ya que muchas mujeres en países del Este llevan puesto velos como señal de modestia y sometimiento, y todavía lo hacen. De cualquier forma la palabra “velo” no está en ninguna parte del texto griego, excepto en el versículo 15 el cual literalmente se lee (como ya hemos notado), “porque el pelo le es dado a Ella en lugar de un velo”.

Con eso en mente es muy posible que el cubrirse la cabeza se refiera al pelo largo en vez de un velo. Esto parece quedar bien con las siguientes líneas, “Pues ella es una y la misma con aquella cuya cabeza es afeitada. Pues si una mujer no se cubre su cabeza, déjela también cortarse el cabello completamente. . . .” Tal señora se identifica con alguien con una cabeza afeitada. ¿Quién sería eso? En ese día una mujer que había cometido adulterio fue trasquilada por las autoridades para identificarla como una prostituta (Hendricksen). Era una señal de vergüenza. Otra posibilidad es que ella estaba tratando de parecerse a un hombre, así nublando relaciones del varón/hembra en general y las distinciones sexuales en particular (Fee). También, las lesbianas de la época se rasurarían sus cabezas (Mujeres en el Ministerio, Cuatro Puntos de Vista, p. 197).

De nuevo, no sabemos exactamente qué Pablo a que se refería. “Aun si estuviéramos seguros de las costumbres predominantes, necesitaríamos poder distinguir entre costumbres griegas, romanas y judías así como también diferencias en la geografía, cómo se vistió uno en la casa, fuera de la casa y en la adoración, y las diferencias entre los ricos y pobres” (Fee).

Pero nosotros sabemos que Pablo decía que si una señora cristiana no quiere que las personas piensen que ella es una prostituta o una feminista rebelde que entonces ella no debería verse como una – especialmente en la iglesia. Los hombres deberían tener relación para y con el Señor claramente como hombres, y las mujeres deberían hablar para y con el Señor claramente como mujeres.

Cualquier cosa que fuesen los problemas en Corinto (y no podemos estar seguros de lo que fueron), sugirieren que el problema finalmente empezó con una anomalía en las distinciones sexuales. El Señor ha determinado las distinciones de funciones que El quiere que Su pueblo mantenga.

Nuestro artículo final sobre este tema tratará con 1 Timoteo 2:11-12, lo cual es por mucho el pasaje más importante, y el que mas peso tiene sobre el tema.




jueves, octubre 08, 2009

7 Razones de Porque Amo el Ministerio Juvenil

7 Razones de Porque Amo el Ministerio Juvenil

7 Reasons I Love Youth Ministry

Jueves, 8 de octubre 2009

(Por Duncan Austin)

* Austin sirve como Pastor de High School en Grace Church.

Amo el ministerio estudiantil debido a que:

1. Amo el evangelismo (Mt 28:19). El ministro de jóvenes es un sabio evangelista de corazón y desea ver a hombres y mujeres jóvenes dando su vida a Cristo. Los estudiantes de nuestras iglesias representan una gran oportunidad como misión, un grupo marginado de personas de todo tipo, en nuestra propia iglesia. Hay adolescentes que asisten del vecindario que no han sido criados en un hogar cristiano y que no conocen a Cristo. Hay también los que han crecido en la iglesia, que no son salvos y viven en una fe que no es la suya. Estas realidades me motivan a cumplir la Gran Comisión en particular a nivel de la juventud. Si descuidamos el ministrar a los estudiantes perderemos una oportunidad de predicar el evangelio.

2. El Liderazgo es influencia. Es un hecho que los jóvenes son fáciles de influir. Los especialistas en mercadotecnia usan esto para beneficio, las escuelas llenan sus programas, y muy a menudo su influencia sobre los adolescentes les lleva lejos de las cosas de Dios y hacia lo mundano. Me da alegría participar en el mismo ministerio de Pablo al tratar de influir en los adolescentes a seguir a Jesucristo. Pablo instó a los Corintios que “Sed imitadores de mí, como yo lo soy de Cristo” (1 Cor. 11:1). El gozo se encuentra en el fruto de ver a los estudiantes comenzar a imitar a Cristo. No sólo se convierten en buenos seguidores de sus líderes, sino que ellos mismos se vuelven influyentes de los estudiantes a su alrededor. ¡Que ministerio ser parte de esto! El liderazgo es influencia, y los líderes juveniles deben recordar que su vida y las palabras están siendo vigiladas y seguidas, esta es una gran responsabilidad ante Dios.

3. Amo a la iglesia. Como pastores estamos llamados a “apacentar la grey de Dios que está entre vosotros” (1 Pedro 5:2). No hay nadie excluido de la grey de Dios por su edad o nivel de madurez espiritual. Esto significa que tenemos una responsabilidad para guiar a cada persona el Señor que ha confiado a nuestras iglesias, desde el más joven al más viejo. Me encanta apacentar la grey de Dios. Los Ministros de Jóvenes son entendidos a menudo como en el marco del verdadero ministerio. Su papel es tristemente visto como el mantener entretenidos y ocupados a los adolescentes. Sin embargo, porque El Ministerio Estudiantel es “Ministerio”, sabemos que es inútil separarlo del seguir las directrices de Dios al ministerio. Esto incluye la predicación de la Palabra (2 Tim 4:2), confrontar los corazones de los estudiantes con la Verdad, suplicando con ellos para ser salvos, y discipular a los que Dios ha regenerado. Este tipo de ministerio es vital para nuestra juventud. Los adolescentes no son la iglesia del mañana (aunque lo serán también) son parte de nuestra iglesia ahora. Si se guardan, se van a usar sus dones para el beneficio del cuerpo y la gloria de Dios.
4. La juventud es un activo. Proporciona una oportunidad para enseñar la soltería bíblica (1 Corintios 7). Los adolescentes son solteros para el futuro inmediato. Las implicaciones bíblicas de esta son importantes. La soltería es un don del Señor y se utilizará para el servicio en el cuerpo. Si los adolescentes pueden ser dueños de esta verdad ahora, serán una gran ventaja para la obra del reino. Puesto que no tienen trabas por las responsabilidades del matrimonio, son capaces de utilizar su tiempo, talentos y recursos para el bien del pueblo de Dios en una forma que expresa una devoción única a Dios.

5. Me encanta la familia. La familia es una institución creada y bendecida por Dios. El ministerio sabio a los adolescentes no excluye el papel de los padres. El Ministerio de la Juventud que se aísla de la familia se separa de los medios principales señalados por Dios del discipulado. Estoy llamado a pastorear a adolescentes y a sus familias. Esto significa que mi primer punto de aplicación en discipular a los adolescentes y hablar de su obediencia a Cristo es preguntándole por su obediencia a sus padres (Efesios 6:1). Los Ministros de la Juventud deben tratar de ser socios junto los padres cristianos, complementando sus años de crianza de los hijos y reforzando la sabiduría bíblica.

6. Me encanta la esperanza de su madurez. Colosenses 1:28-29 me anima a ministrar a los estudiantes de tal manera que el progreso espiritual se llevará a cabo en sus vidas. Me encanta ver la maduración de Cristo, la obra de santificación en los adolescentes cuyas vidas están dedicadas a Cristo. Nuestro objetivo es el mismo para todas las personas en la iglesia, independientemente de su edad. Hay una gran alegría al ver al pueblo de Dios crecer en su semejanza con nuestro Señor.

7. Me encanta la idea de su potencial. Se alegra mi corazón ministrar a aquellos que son los futuros miembros, los ministros, los diáconos y ancianos de nuestra iglesia. Miro las caras jóvenes en la escuela secundaria de nuestro servicio los domingos y veo que delante de ellos las bendiciones y desafíos más grandes de la vida. Las pruebas, las tentaciones, las batallas, y las alegrías les esperan. Este es el comienzo de su caminar con Cristo. Es en estos primeros años en que tienen la oportunidad de aprender de las disciplinas espirituales en las que se beneficiarán por el resto de sus vidas.

Reflexionando sobre esta lista, amo el ministerio estudiantil porque amo el Ministerio. El Ministerio estudiantil falla si no se propone una filosofía bíblica de ministerio, con raíces en la iglesia local, y fijado en el propósito de Dios de alcanzar a los perdidos y la edificación de su iglesia. Ese es un propósito inquebrantable. Y es por eso que amo el ministerio estudiantil.

Tomado de Shepherds Fellowship Pulpit Magazine




martes, octubre 06, 2009

Crecer en el Camino de Dios

Crecer en el Camino de Dios

Growing Up God’s Way

Martes, 6 de octubre 2009

(Por Kelly Wright)

* Kelly sirve como pastor de la Junior High en Grace Community Church.

“¿Qué tiene cuatro patas por la mañana, dos piernas por la tarde, y tres patas en la noche?”

Este enigma aparentemente inofensivo les costó a muchos viajeros sus vidas. La esfinge se dijo que estaba de guardia en la entrada de la ciudad de Tebas. Se desafiaría a los viajeros con este enigma y controlar su vida si no contestaban correctamente. Según la mitología griega, el enigma fue respondido por Edipo y la esfinge se destruyó a sí misma.

Este enigma proporciona un modelo de madurez física para el hombre. En la “mañana” de la vida de un bebé se arrastran a gatas. En la “tarde” de la vida de un adulto camina sobre dos piernas. En la “noche” de la vida de una persona de edad avanzada camina con la ayuda de un bastón. Con la única excepción de algunos, el hombre siempre ha seguido esta pauta de la madurez física. El envejecimiento es una forma de vida.

Un Panorama de Apocalipsis

Un Panorama de Apocalipsis

An Overview of Revelation

Lunes, 5 de octubre 2009

(Por Robert Thomas)

* El Dr. Thomas sirve como profesor de Nuevo Testamento en The Master's Seminary.

¿Cómo fortalecer a las personas que son perseguidas por ser cristianos? ¿Cómo motiva usted a gente que rechaza a Dios a arrepentirse y a volverse a El? La respuesta de Dios a ambas preguntas es diciéndoles lo qué va a suceder en el futuro, lo mismo que El hace al final de la Biblia.

Ese libro, el Apocalipsis (a veces llamado Revelación) por su nombre, se centra en predicciones proféticas del futuro (Apoc. 1:3, 10:11, 18:20, 19:10, 22:6, 7, 9, 10, 18, 19). Apocalipsis desempeña un papel importante en la profecía bíblica en su conjunto. Juan, uno de los doce apóstoles de Jesús, escribió el libro alrededor de 95 DC, mientras estaba en exilio en una pequeña isla del Mediterráneo frente a las costas de Asia Menor (1:9). El Jesús resucitado se le apareció allí y le dio información sobre el futuro para que él la entregara a los mensajeros de las siete iglesias de la provincia romana situada en las inmediaciones de la parte occidental de lo que hoy es el país de Turquía.

lunes, octubre 05, 2009

¿Por qué Debemos Predicar?

¿Por qué Debemos Predicar?

Why We Must Preach

Lunes, 5 de octubre 2009

(Por Rich Gregory)

Lecciones de Amós

Casi todo predicador se ha hecho en secreto la terrible pregunta “¿Los estoy ganando?” La tendencia después de haber proclamado el mensaje de Dios en una mañana del domingo o en cualquier otro momento a menudo se puede ver en los resultados en las vidas de los oyentes. Cuando aquel predicador viene árido, y la falta de “resultados” son evidentes, el desánimo puede venirse fácilmente. En tiempos como este, ¿de dónde obtiene el predicador la motivación para levantarse y proclamar el mensaje a la semana siguiente?

viernes, octubre 02, 2009

¿Cómo Estar Absolutamente Seguro de la Salvación?

¿Cómo Estar Absolutamente Seguro de la Salvación?

Por Steven J. Lawson

Hace algún tiempo, en un vuelo a Oregon, me senté junto a una mujer que me preguntó a dónde iba. “Sisters, Oregon,” le contesté. “¿Sabes dónde está?”

Me aseguró que si, y la mujer preguntó: “¿Cuál es la razón de ir allí?”

Después de decirle que yo estaba escribiendo un libro acerca de cómo podemos estar seguros de que vamos al cielo, se maravilló, “¿Quiere decir que usted puede saber que usted va al cielo?”

Al darme cuenta de que Dios me había abierto una puerta para que le hablara acerca de Cristo, le recalqué que si podemos conocer nuestro destino determinado eterno, diciendo: “Podemos darnos el lujo de equivocarnos en ir a Sisters, Oregon, pero no de ir al cielo”.

Por el Amor De la Verdad

Por el Amor De la Verdad

For The Love OF The Truth

Viernes, 2 de octubre 2009

(Por John MacArthur)

El post de hoy es una adaptación del nuevo libro de John, El Jesús Que No Puedes Ignorar.

Reconocer que la Iglesia necesita a menudo la lucha por la verdad no es sugerir que el evangelio - nuestro único mensaje a un mundo perdido - es de alguna manera una declaración de guerra. Ciertamente que no lo es, es un manifiesto de paz y un motivo para la reconciliación con Dios (2 Corintios 5:18-20). Por el contrario, aquellos que no están reconciliados con Dios están en guerra con El todo el tiempo, y el Evangelio es un mensaje acerca de la única manera de poner fin a esa guerra. Así que, irónicamente, la guerra por defender la verdad es la única esperanza de paz para los enemigos de Dios.

jueves, octubre 01, 2009

¿Vale la Pena Luchar por la Verdad?

¿Vale la Pena Luchar por la Verdad?

Is Truth Worth Fighting for?

Jueves, 1 de octubre 2009

(Por John MacArthur)

El post de hoy viene del nuevo libro de John, El Jesús que No Puedes Ignorar.

Ninguna idea es más políticamente inexacta entre los nuevos evangélicos hoy en día que la antigua noción fundamentalista de que vale la pena luchar por la verdad - inclusive las proposiciones esenciales de la doctrina cristiana. De hecho, muchos consideran que los argumentos sobre las creencias religiosas son el más inútil y arrogante de todos los conflictos. Eso puede ser verdad - y es verdad en los casos en que las opiniones humanas son lo único en juego. Pero donde la Palabra de Dios habla con claridad, tenemos la obligación de obedecer, defender y proclamar la verdad que El ha dado, y debemos hacerlo con una autoridad que refleje nuestra convicción de que Dios ha hablado con claridad y firmeza. Esto es particularmente crucial en contextos donde las doctrinas cardinales del cristianismo bíblico están bajo ataque.