lunes, abril 18, 2011

La Iglesia: Definición, Propósito, y Destino

 imageLa Iglesia: Definición, Propósito, y Destino

Por Michael Vlach

Si bien uno podría pensar que es fácil dar una definición bíblica de la Iglesia, no hay consenso sobre lo que la Iglesia es y cómo se integra dentro de los planes generales de Dios en la historia. Las declaraciones genéricas de que “la Iglesia es el pueblo de Dios unido a Cristo mediante la fe”, mientras que es precisa, no se ocupa de algunas cuestiones importantes tales como: (1) ¿Cuándo comenzó la Iglesia? (2) ¿Cuál es el papel de la Iglesia, tanto ahora como en el futuro? y (3) ¿Cómo se relaciona específicamente la Iglesia a Israel?

Con este artículo quiero ofrecer algunas declaraciones específicas sobre cómo entender la Iglesia, y al hacerlo, tratar algunos temas que a menudo no se abordan. Tenga en cuenta que esto es más una declaración de cómo entiendo la Iglesia y no una defensa completa de mis opiniones. Ya que estoy dirigiendo a algunas cuestiones que rara vez se tratan ofrezco mis pensamientos con la advertencia de que puedo modificar mi texto más adelante sobre la base de una mayor reflexión y la interacción con los demás. Así que me hágame saber lo que piensa.

Definición: La Iglesia es la comunidad del Nuevo Pacto de Dios, tal como existe en esta dispensación entre los eventos de Hechos 2 (Día de Pentecostés) a través del rapto de la Iglesia antes del Día del Señor.

Constituyentes: La Iglesia consiste en el remanente creyente de Israel y los gentiles creyentes en esta época entre los eventos de Hechos 2 y el Rapto. El énfasis de esta época es de los gentiles que vienen a la fe a pesar de que un remanente del Israel creyente –el “Israel de Dios” –sigue existiendo (ver Gálatas 6:16).

La Iglesia sólo se compone de los verdaderos creyentes en Jesucristo. En este sentido hay una iglesia “universal” que consiste en todos los verdaderos cristianos de esta época, independientemente de la geografía o el período en el que viven. La manifestación real de la Iglesia universal se encuentra en las iglesias locales donde los cristianos se reúnen.

Propósito: En esta dispensación, mientras que la nación de Israel está experimentando una resolución temporal de Dios y la nación en su conjunto se caracteriza por la incredulidad, Dios soberanamente estableció su Iglesia como su instrumento para la proclamación del Evangelio y el reino. El propósito de la Iglesia es llevar el Evangelio al mundo para que las personas de cada grupo de personas se pueden salvar y estar calificadas para entrar en el reino de Cristo cuando se establezca en la tierra en Su segunda venida. Esta misión de la Iglesia es dar gloria a Dios a través de alcanzar a los perdidos para Cristo, predicar la Palabra de Dios, y edificar a los cristianos. La Iglesia es una parte estratégica de los planes de Dios mientras se convierte en el instrumento de Su verdad en esta época antes de que el reino sea establecido.

Relación a Israel: La Iglesia no es Israel, sino que se encuentra en una estrecha relación histórica y redentora con Israel. Los que están en la Iglesia participa en los pactos de Israel, que incluso en el Antiguo Testamento se les dio para efectos de que un día incluir a los gentiles (cf. Gn 12:2-3). Tanto el remanente creyente de Israel en esta era y los creyentes gentiles participan juntos en el concepto de “un nuevo hombre” (Ef 2:15) en los que participan por igual en las bendiciones espirituales y la salvación por gracia mediante la fe en Cristo solamente. Sin embargo, todavía conservan su identidad étnica (véase Ef. 3:6). Los creyentes gentiles no se incorporan a Israel, sino que participan, junto con los Judios creyentes en la salvación. La Iglesia es una parte estratégica de los planes de Dios, pero en sí no es la total terminación de los planes de Dios. Cuando la “plenitud de los gentiles” se haya completado entonces “todo Israel será salvo” y habrá un aumento de las bendiciones a los gentiles (ver Romanos 11:12).

El futuro de la Iglesia: Cuando Israel sea salvo y restaurado en relación con Cristo en la segunda venida de Jesucristo y el establecimiento de Su reino milenario en la tierra, los que compongan la iglesia de Jesús, tendrán posiciones de autoridad sobre las naciones que forma parte de la recompense de Crisgto por el servicio fiel. Estas son posiciones reales de autoridad con funciones específicas para las distintas naciones de la tierra. Por lo tanto, la Iglesia va desde la persecución a las posiciones de autoridad en el reino (ver Apocalipsis 2:26-27).

¿Cómo los miembros de la Iglesia se relacionan a Israel y a las naciones en el Milenio y el estado eterno? Yo no soy dogmático en esto, pero es mi creencia de que los miembros de la Iglesia siempre se identificarán con la Iglesia y el importante papel que los cristianos tenían en esta época entre las dos venidas de Cristo. Sin embargo, también es posible que los miembros individuales de la Iglesia puedan integrarse en las naciones, tal vez identificándose con su grupo étnico o nación a la que se asociaron con la época actual.

Creo que este es el caso con el remanente de Israel durante la era presente. No veo ninguna razón para que un Judío creyente en la Iglesia no pueda ser identificado con la nación de Israel cuando Israel experimente de todas las bendiciones de los pactos eternos en el Milenio y el Estado Eterno. Así, en el caso de los Judios cristianos, ellos pueden ser parte de la Iglesia en esta dispensación y parte de la nación de Israel cuando Israel sea salvo y restaurado. Así, una doble identidad con la Iglesia y de Israel es posible.

viernes, abril 15, 2011

El Uso en el NT del AT 20a. Parte: Hechos 13:47 y Isaías 49:6

clip_image002El Uso en el NT del AT 20a. Parte: Hechos 13:47 y Isaías 49:6

Por Michael Vlach

¿Hechos 13:47 es un caso de uso no-contextual del Antiguo Testamento? Con Hechos 13:46-47, Pablo y Bernabé citan Isaías 49:6 en referencia a su ministerio a los gentiles:

46Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: Era necesario que la palabra de Dios os fuera predicada primeramente a vosotros; mas ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47Porque así nos lo ha mandado el Señor: TE HE PUESTO COMO LUZ PARA LOS GENTILES, A FIN DE QUE LLEVES LA SALVACION HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA."'

Isaías 49:6 es un pasaje del Antiguo Testamento estratégico que se utiliza no sólo aquí sino también en referencia a Jesús en Lucas 2:32 y Hechos 26:23. El pasaje de Isaías afirma que la llegada del "Siervo" restaurará a Israel y será luz de las naciones. Lo que es polémico aquí es que Pablo y Bernabé dicen que Isaías 49:6 hace referencia a ellos (“nosotros”) y no Jesús.

Así ¿es este un caso de uso no-contextual de un pasaje del AT? No, en absoluto. Esta es un ejemplo donde el mensaje de Jesús, el Siervo, es también el mensaje de Sus seguidores, en este caso de Pablo y Bernabé. Pablo se considera un embajador de Cristo (véase 2 Corintios 5:20), así que ¿por qué el mensaje de Cristo de salvación dirigido a los gentiles, además de Israel también sea el de Pablo y Bernabé?. Como afirma Klyne Snodgrass:

A menudo las palabras que encuentran su clímax en Jesús encuentran una correspondencia en sus seguidores. Si Jesús es el cumplimiento de Isaías 49:6 como la luz a los gentiles (Lucas 2:32), las palabras todavía se pueden aplicar a Pablo (Hechos 13:47). [1]

GK Beale correctamente enlaza la conexión de Pablo con Jesús a la de “representación corporativa”:

Y es esta misma idea de la representación corporativa que permite a Pablo en su propia mente comprender cómo el contexto mismo del siervo de Isaías 49 podría aplicarse a sí mismo sin distorsionar la forma en que él pensó que pudo haber sido originalmente previsto. Por otra parte, en tanto el estaba continuando la misión de Jesús, el Siervo, él fácilmente podría aplicar esta profecía del Siervo a sí mismo. [2]

Tengo serias dudas de que si hemos sido capaces de pedirle al apóstol Pablo que diga que Isaías 49:6 sólo se refería a él y a Bernabé. Él, por supuesto, vió a Isaías 49:6 como siendo finalmente cumplido con Jesús. De hecho, en Hechos 26:23 Pablo argumentó que los profetas y Moisés declararon que "que el Cristo había de padecer, y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, El debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles”. Pablo probablemente tenía en mente Isa 49:6 cuando dijo esto. Por lo tanto, Pablo vio a Isaías 49:6 siendo cumplido con Cristo.

Hechos 13:47, por lo tanto, es otro caso de uso del contexto del Antiguo Testamento por una persona NT.


[1] Klyne Snodgrass, “The Use of the Old Testament in the New,” in The Right Doctrine from the Wrong Texts: Essays on the Use of the Old Testament in the New , ed GK Beale (Grand Rapids: Baker, 1994), 38.

[2] GK Beale, “The Old Testament Background of Reconciliation in 2 Corinthians 5–7,” in The Right Doctrine from the Wrong Texts , 230–31.

miércoles, abril 13, 2011

La Reforma Y Por qué es Importante Para Nosotros – 2a. Parte

image La Reforma Y Por qué es Importante para Nosotros – 2a. Parte

Por Ken Ramey

En el último número le proporcioné una breve reseña histórica de la Reforma. Ahora quiero dar una visión teológica básica de las doctrinas relacionadas con el evangelio que fueron redescubiertas por los reformadores. Mientras que los reformadores no estaban de acuerdo en cada doctrina (es decir, gobierno de la iglesia, el bautismo, la Cena del Señor, escatología, etc), ellos estaban de acuerdo sobre las cuestiones esenciales relativas a la salvación. Ellos resumieron sus creencias compartidas con cinco frases en latín o lemas con el fin de diferenciarse claramente de los errores de la Iglesia Católica Romana. Estas cinco declaraciones se les conoce como las "Cinco Solas" (es decir, Sola Escritura, Solus Christus, Sola Gratia, Sola Fide, y Soli Deo Gloria). Sola es la palabra latina para "sólo" o "solamente". Así que los cinco doctrinas de conducción de la Reforma fueron la sola Escritura, Solo Cristo, Sola Gracia, Sola Fe, y Solo la Gloria de Dios.

1. Sola Scriptura (Sólo la Escritura), El único fundamento de nuestra Salvación

La Biblia es el único estandar infallible e inerrante de fe y práctica. Como la Palabra inspirada de Dios, es la máxima autoridad con respecto a lo que debemos creer y cómo debemos vivir. La Escritura tiene prioridad sobre las declaraciones de los papas, concilios, credos y costumbres. Además, bajo la iluminación del Espíritu Santo, la Biblia puede ser interpretada por los creyentes y no sólo por la iglesia (es decir, sacerdotes y los consejos). Los reformadores fueron los responsables de traducir la Biblia del latín al Inglés para que fuese accesible a los laicos, no sólo al clero.

[Sal. 19:7-11; Sal. 119; Isa. 40:8; 66:1-2; 2 Tim. 3:14-4:4; 1 Ped. 1:23; Heb. 4:12; Apocalipsis 22:18-19]

2. Solus Christus (Cristo Solamente)- El único Mediador de Nuestra Salvación

Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre. Ni María, los santos, o sacerdotes pueden cerrar la brecha entre el hombre pecador y un Dios santo. Cristo intercedió una vez para siempre al morir en la cruz como un sustituto para sufrir el castigo que merecían los pecadores. La persona y la obra de Jesucristo es suficiente en sí misma para la salvación. En él, tenemos todo lo que necesitamos para la vida y la piedad.

[Juan 14:6; Hechos 4:12, 1 Cor. 15:1-3; Fil. 2:1-2; Col. 1:13-22; 1 Tim. 2:9-11; 1 Tim. 2:3-6; 2 Ped. 1:2-3;; Apocalipsis 5:12]

3. Sola Gratia (Gracia Solamente)-La única fuente de nuestra Salvación

La salvación sólo resulta de la gracia inmerecida y de la obra de Dios. Es un don gratuito de Dios. El hombre no puede hacer nada para merecerlo. Los seres humanos están muertos espiritualmente y son incapaces de cooperar con Dios en la salvación (es decir, sinergismo). Dios hace todo por sí mismo (es decir, monergismo). La salvación no depende de ningún trabajo humano (es decir, métodos, técnicas, estrategias, etc.) Dios lleva a cabo todo por Su gracia.

[Rom. 3:23-24; Efe. 1:3-8; 2 Tim. 1:3-8, 2:1-9, 2 Tim. 1:9; Tito 2:11; 3:3-7]

4. Sola Fide (Solamente la Fe) - El único Medio de Nuestra Salvación

La gracia de Dios sólo puede ser recibida por la fe. Las buenas obras no pueden salvar a nadie. Dios salva a los que ponen su fe en la obra de Cristo en su nombre. Al mismo tiempo, la verdadera fe salvadora siempre va acompañada de y evidenciada por una vida de buenas obras. Los reformadores, decían: “Una persona se salva por la fe solamente, pero la fe que salva no está sola.”

[Rom. 1:17; 3:26-28; Gal. 2:16; Efes. 2:8-10; Tito 2:14; 3:8]

5. Soli Deo Gloria (Gloria a Dios Solamente)- El único Objetivo de Nuestra Salvación

Puesto que la salvación se logra únicamente por la voluntad y acción de Dios, sólo Él merece la gloria por ello. Sólo Dios es digno de la gloria. Papas, santos, sacerdotes, etc, no deben ser adorados y glorificados. La gloria de Dios fue el motivo subyacente de la Reforma y el único propósito de los reformadores. Ellos vivían sus vidas para la gloria de Dios.

[Gen. 1:1; Sal. 19:1; Isa. 43:7; Rom. 11:36; 1 Cor. 10:31; Efes. 3:20-21; Filip. 4:19-20; 1 Tim. 1:17; 2 Tim. 4:18; 1 Ped. 4:10-11; 2 Ped. 3:18; Judas 24-25; Apoc. 4:11; 14:7]

Los Cinco Solas, junto con las doctrinas de la gracia fueron las características de la Reforma y son la esencia de la teología reformada. En términos generales, una persona o iglesia que se reforma abarca la teología que surgió de la Reforma. Los "Cinco Solas" se desarrolló como una reacción bíblica a las falsas doctrinas de la Iglesia Católica Romana y las "Doctrinas de la Gracia" se desarrollaron como una reacción bíblica a las falsas doctrinas del Arminianismo. En consecuencia, ser reformado significa negar por completo la teología católica romana a la que la teología reformada se levantó en oposición (es decir, las cinco solas) y negar la teología arminiana que se levantó en oposición a la teología reformada (es decir los cinco puntos del calvinismo). En la práctica, cada cristiano y cada iglesia es ya sea arminiano o calvinista. La mayoría de los cristianos y las iglesias de hoy son arminianos en doctrina y práctica. La minoría son reformados / calvinistas (es decir, Presbiterianos, Bautistas Reformados, LBC).

Ahora hay algunos otros distintivos de la teología reformada, como el principio regulativo de la adoración (es decir, sólo hacer lo que está claramente delimitado en la Escritura), la Teología del Pacto (es decir, no hay distinción entre Israel y la Iglesia), el bautismo infantil (es decir, bautizar a los bebés en la comunidad del pacto), y el Amilenialismo (es decir, literalmente 1000 años de reinado de Cristo en la tierra). Una iglesia o una persona cristiana no es necesario cumplir con estas creencias con el fin de ser considerado reformado. Mientras que nuestra iglesia no está de acuerdo con estos distintivos secundarios del paquete de la teología reformada, somos en esencia una iglesia reformada. Dicho esto, yo personalmente creo que no es prudente permitir que alguna vez usted o su iglesia ser etiqutados como una iglesia o una iglesia reformada calvinista. Cuando la gente escucha acerca de nuestra iglesia o hace referencia a nuestra iglesia no quiero que su primer pensamiento sea, “Ellos tienen a las enseñanzas de Juan Calvino.” Quiero escuchar y pensar, “Ellos tienen a las enseñanzas de la Biblia.” Queremos ser conocidos como biblistas, no calvinistas.

Sin embargo, es importante que tengamos una perspectiva histórica de nuestra fe. Tenemos que entender que somos herederos de los reformadores y, en consecuencia, los guardianes del evangelio que lo recuperaron durante la Reforma protestante. La Reforma marcó la recuperación de la doctrina de la justificación por la sola gracia, a través de la fe, en Cristo, para gloria de Dios. Estas verdades son claramente enseñadas en las Escrituras y ningún reformador o otro ser humano se debe dar crédito apropiándose de las doctrinas. Triste pero cierto, estas verdades preciosas habían sido casi perdidas antes de la época de la Reforma. Y en Su providencia dulce, Dios escogió a algunos hombres en un momento determinado de la historia para recuperar el evangelio mismo. Este es el evangelio por el cual somos salvos. Y nosotros, los que confiesan la fe evangélica en nuestros días sería negligentes si no recordamos y apreciamos el papel que estos hombres jugaron en el pasado.

Es triste que la mayoría de los cristianos de hoy no son conscientes del papel que los reformadores jugaron en la historia de la iglesia, por no hablar de las verdades teológicas sobre el evangelio que ellos recuperaron. Esto es trágico teniendo en cuenta el hecho de que estas verdades no sólo son esenciales para nuestra salvación, sino que sirven como base para cualquier iglesia verdadera. El estado actual angustiante de la iglesia evangélica ha motivado a algunos a pedir una reforma moderna. Este fue el grito de muerte de James Montgomery Boice, ex pastor de la Décima Iglesia Presbiteriana en Filadelfia. En su libro, ¿Qué pasó con el Evangelio de la Gracia?, Boice lamentó que muchas iglesias se han convertido en mundanas y necesitan desesperadamente recuperar su rico patrimonio espiritual mediante el arrepentimiento de su mundanalidad y volver a descubrir las mismas verdades acerca del evangelio que los reformadores hicieron. Él escribió esto sin Cinco Solas y las Doctrinas de la Gracia, “no tenemos una verdadera iglesia, y desde luego no una que vaya a sobrevivir mucho tiempo. Porque ¿cómo puede una iglesia ser una iglesia verdadera y fiel, si no se sostiene la sola Escritura, no está comprometida con un evangelio bíblico, y no existe para la gloria de Dios? Una iglesia sin estas convicciones ha dejado de ser una iglesia verdadera, cualquier otra cosa que sea.”

Traducido por Armando Valdez

martes, abril 12, 2011

La Reforma Y por qué es importante para nosotros – 1a. Parte

image La Reforma Y por qué es importante para nosotros – 1a. Parte

Por Ken Ramey

La Reforma es sin duda el evento más importante en la historia de la iglesia. En este número, quiero hacerle una breve reseña histórica de la Reforma. En el siguiente tema, quiero dar una visión teológica de las doctrinas fundamentales que estaban en el corazón de la Reforma. Nuestra iglesia se encuentra en la rica herencia de la Reforma y las verdades bíblicas recuperadas durante los días de la Reforma están en el corazón de nuestra iglesia y deben estar en el corazón de cada cristiano.

La Reforma fue un movimiento religioso que se produjo en Europa en el 1500-1600 que con miras al reformar las doctrinas y prácticas de la iglesia que con el tiempo resultaron en una gran división en la iglesia que sigue existiendo hoy en día. Desde su nacimiento en el día de Pentecostés, la Iglesia se había alejado poco a poco de la verdad enseñada por Jesucristo y los apóstoles que había sido canonizadas como el Nuevo Testamento. En los siglos 15 y 16, en medio de gran agitación política y cambios culturales, la iglesia había caído bajo el control del sistema romano papal y se había convertido totalmente corrupto y herético. Fue la enseñanza de un falso evangelio que distorsionó la doctrina de la salvación por gracia mediante la fe en Cristo solamente. La iglesia enseña que una persona tenía que hacer ciertas cosas para ganar su camino al cielo socavando así la suficiencia de la obra de Cristo en la cruz para la salvación. Durante este tiempo surgió un movimiento dentro de la Iglesia Católica Romana para purificar la iglesia y para traerla de vuelta en línea con la Palabra de Dios. Aquellos que trataron de reformar la iglesia fueron asesinados o expulsados ​​de la iglesia. Los que sobrevivieron terminaron comenzando sus propias iglesias, las que llegaron a ser conocidas como las iglesias protestantes, ya que protestaron por la Iglesia Católica.

Dios había levantado muchos hombres para llevar a la iglesia de nuevo atrás antes del siglo 15 y 16. John Wycliffe (1320-1384) comenzó a criticar los errores de la iglesia casi 200 años antes de que la Reforma oficial comenzó. Su mayor contribución fue traducir la Biblia al Inglés. Él ayudó a allanar el camino para la Reforma que vendría, que es por eso que se llama la “Estrella de la Mañana de la Reforma.” Del mismo modo, Juan Huss (1360-1415) predicó contra los abusos de la iglesia (es decir, el papado, el purgatorio, las peregrinaciones, el culto a los santos y reliquias, etc.) Las autoridades de la Iglesia lo acusaron de ser un hereje en el Concilio de Constanza y lo quemaron en la hoguera. También ordenó a los remanentes de Wycliffe a ser desenterrados y quemados. La orden no se llevó a cabo hasta 1428, 44 años después de la muerte de Wycliffe. Dios usó a estos hombres, junto con otros para preparar a la iglesia de lo que ocurriría en los próximos 200 años.

La Reforma se inició oficialmente el 31 de octubre de 1517. En este día un monje llamado Martín Lutero, que se había vuelto cada vez más desilusionado con la doctrina de la Iglesia Católica, clavó una lista de 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo en Wittenberg, Alemania. La puerta de la iglesia funcionaba como un tablón de anuncios públicos donde los avisos importantes se mostraban. Las 95 Tesis de Lutero elistaba todas las cosas que eran no-bíblicas sobre la venta sacrílega de las indulgencias. Por ejemplo, un hombre llamado Tetzel, que fue el encargado de vender indulgencias para recaudar dinero para construir la Basílica de San Pedro en Roma utilizó el lema infame siguiente para motivar a la gente a comprar una indulgencia, en nombre de un ser querido fallecido: “Cuando una moneda suene en el cofre, saldrá un alma del purgatorio!” La denuncia valiente de Lutero de Tetzel y otros como él lanzó una serie de acontecimientos que culminaron con Lutero siendo condenado y excomulgado de la iglesia.

El papel de liderazgo de Lutero en la Reforma nació de su estudio del libro de Romanos. En la tranquila soledad del monasterio, el monje con sentimiento de culpa había descubierto la verdad gloriosa del evangelio que una persona está bien con Dios por la fe en lugar de mediante la realización de buenas obras, como la confesión, los sacramentos, la auto-flagelación, las peregrinaciones, adorar reliquias , etc. Dejó el monasterio y comenzó a enseñar a otros sobre la base de la autoridad de la Biblia como la iglesia se había apartado de sus fundamentos doctrinales. Afirmó haber recuperado el cristianismo del Nuevo Testamento, a saber, que la Escritura enseña que la salvación es por gracia mediante la fe en Cristo solamente para la gloria de Dios.

Cuando las autoridades romanas exigían que Lutero se retractara de sus opiniones en la Dieta de Worms, él se negó. Él les dijo: “A menos que se muestra por la Escritura y en razón de que estoy equivocado, no voy a renunciar. Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. No puedo retractarme de nada, porque ir contra la conciencia no es ni justo ni seguro. Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amen!” "A pesar de que lo condenaron y lo declararon fuera de la ley y ser un hereje, ellos fueron incapaces de detener el fuego que había comenzado. Cuando los gobernantes católicos de Alemania fueron ordenados por el emperador del Sacro Imperio Romano para hacer cumplir el Edicto de Worms, algunos de ellos protestaron y llegaron a ser conocidos como “protestantes”.

Desde sus humildes comienzos en Alemania, la Reforma se extendió rápidamente por toda Europa y el mundo. Finalmente, Ginebra, Suiza sustituye a Wittenberg como el centro del movimiento protestante Juan Calvino sustituye a Martín Lutero como la cara de la Reforma. La predicación expositiva y teológica escrita de Calvino definió y defendió la doctrina de la Reforma. Ningún otro teólogo de la historia de la Iglesia escribió más amplia o efectivamente acerca de la doctrina bíblica que Calvino. Es por eso que cuando los líderes del Sínodo de Dort necesitaron una respuesta bíblica a los “cinco puntos del Arminianismo”, los cuales fueron promovidos por los discípulos de Jacobo Arminio, la enseñanza de Calvino sobre la salvación fue organizada en cinco categorías para refutar al Arminiasmo. Son conocidos hoy como los Cinco Puntos del Calvinismo, o las doctrinas de la gracia. El Calvinismo, como comúnmente se le llama, sigue siendo la expresión más clara de los distintivos doctrinales de la Reforma.

Calvino estableció una academia en Ginebra-que por cierto se hizo conocida como la Roma protestante- para formar a los muchos protestantes que huyeron buscando refugio de la persecución en toda Europa. Mucho más tarde regresó a su país llevando la Reforma con ellos haciendo que se extendiese a Inglaterra, Escocia y Holanda. Y continuó a América a través de los puritanos. Se continúa en la actualidad en las iglesias conservadoras Presbiterianas y Reformadas en América y en todo el mundo. A pesar de que somos una iglesia independiente, aconfesional y no creo prudente oficialmente etiquetarnos como una iglesia reformada (es decir, Lakeside Reformed Bible Church), si aceptamos los distintivos teológicos sobre el evangelio que surgió de la Reforma. Vamos a hablar de eso la próxima vez.

Traducido con Permiso por: Armando Valdez

viernes, abril 08, 2011

Santificación: La Obra del Espíritu Santo y La Escritura

image SANTIFICACIÓN: LA OBRA DE EL ESPÍRITU SANTO Y LA ESCRITURA
William D. Barrick
Profesor de Antiguo Testamento
Traducido por Raúl Lavinz
Reimpreso con permiso del Master’s Seminary Journal


La Santificación es inseparable de la regeneración; donde está una, la otra debe también existir. La Santificación es el proceso de convertir en santo, bien sea en el Antiguo o en el Nuevo Testamento. La santidad de Dios es completa, no se la puede comparar a ninguna otra, y es incompatible con el pecado. La santidad del hombre es progresiva ya que busca corresponder a la santidad de Dios al dedicarle absolutamente todo a El. En ambos Testamentos se multiplican las referencias a la santidad de Dios como el fundamento para la santidad humana. El creyente va avanzando en su propia santificación a través del ministerio del Espíritu Santo y prestándole atención a la Escritura. Sin embargo los humanos también tienen un papel en la santificación. Ellos deben vivir de acuerdo a lo que poseen por la gracia de Dios.

Introducción

Santiago hace un llamado a los creyentes para que estén alertas en cuanto a lo dañino de ser espiritualmente adúlteros o amigos del mundo (Sant. 4:4). En lugar de ello, el creyente deberá buscar ser amigo de Cristo—debe someterse a Dios, acercarse a Dios, limpiar sus manos y purificar su corazón (vv. 7-8). Como hijos de Dios los cristianos habrán de demostrar en su comportamiento una semejanza a Cristo—un comportamiento que evite enredos con el mundo. En su “Prólogo” a la Conferencia de Pastores de 2002, edición reimpresa del libro clásico de J.C. Ryle, Santidad Su Naturaleza, Obstáculos, Dificultades y Raíces, John MacArthur escribe,

Ha pasado más de un siglo desde que fue publicado por primera vez el libro de Riley Santidad, y el día de hoy el libro es más  oportuno que nunca. Todas las nociones erróneas que confrontó Ryle todavía florecen entre los evangélicos. Las nociones erróneas acerca de la santificación aún están frustrando a creyentes que andan en busca de una genuina santidad práctica. Esa es la razón por la cual esta espléndida obra del siglo diecinueve es todavía un antídoto adecuado para mucho de lo que aqueja al evangelicalismo dominante al comienzo del siglo veintiuno.

Ryle resumió el tema de la santificación declarando que “El que ha nacido de nuevo y ha sido hecho una nueva criatura recibe una nueva naturaleza y un nuevo principio, y siempre vive una nueva vida… En una palabra, donde no hay santificación no hay regeneración, y donde no hay una vida santa no ha habido nuevo nacimiento”. La santificación posicional envuelve lo que es inicial, interno y permanente en la salvación. La santificación posicional (o, inicial) demanda una santificación progresiva— la demostración de una santidad externa y progresiva en la vida de aquel que es santo. En la regeneración (el nuevo nacimiento), tanto la simiente incorruptible de la Palabra de Dios (1 Pedro 1:23) como el Espíritu Santo (Juan 3:5-8; Tito 3:5) tienen su parte. En consecuencia, los mismos dos agentes envueltos en la santificación inicial provocan la santificación progresiva del creyente.

Definiendo la Santificación

Lingüística, conceptual y teológicamente, la palabra santidad está compuesta por la raíz de santificación. Por definición, santificación se refiere al proceso de hacer santo. Siendo así, una correcta comprensión de santificación debe comenzar con el significado de santo (en hebreo:  qades; en griego,  hagios). Potencialmente, dos palabras griegas diferentes transmiten el concepto de santidad. En los antiguos juegos griegos, cuando los jueces hallaban imposible determinar al vencedor [victor], los funcionarios que presidían asignaban el premio a uno de los dioses convirtiendo de este modo ese premio en “santo” (hieros), en otras palabras, apartado para una deidad, ya que nadie, sino un dios, podría determinar quién había ganado. Por consiguiente, hieros podía referirse a un “empate”—una igualdad sin definición. En el Nuevo Testamento (NT), la misma raíz griega ocurre en palabras como “sacerdote” (hiereus; Mat. 12:4) y templo (hieron; Mat. 4:5). Pablo emplea una forma del adjetivo en 1 Cor. 9:13 para hablar del “servicio sagrado”, y en 2 Tim. 3:15 para identificar los “escritos” (Escritura) como “sagrados”. Los escritores de la Sagrada Escritura no usan hieros como el término griego más común para santidad, sin embargo el término está disponible para ellos.

Hagios ocurre con mucha más frecuencia (más de 25 veces en el NT). Ella forma la raíz principal de “santidad” ( hagiosune; 2 Cor. 7:1), “santificación” (hagiasmos; 1 Tes. 4:3-7), y “hacer santo” o “santificar” (hagiazo; Juan 17:17). “Santo” es la traducción de hagios cuando es usado como un título para el creyente cristiano.

En primer lugar, santidad se refiere a aquello que es totalmente otro, aquello que uno dedica por completo sólo a Dios. Las Escrituras identifican la santidad como un atributo fundamental del carácter de Dios. De acuerdo a James Montgomery Boice, “La Biblia misma…llama a Dios santo más que cualquier otra cosa. Santo, es el epíteto que con más frecuencia se coloca a su nombre” (ver Mat. 6:9 y Apoc. 15:4). En efecto, el título “el Santo” (Job 6:10, qados) parece ser uno de los nombres más antiguos de Dios. Presentándose con mucha frecuencia en el título “el Santo de Israel”, este nombre está compuesto por el título divino clave en el libro de Isaías (1:4; 5:19, 24; 10:20; etc. –un total de 30 veces). La Santidad coloca a Dios aparte de Su creación; lo distingue de todas las cosas. Por lo tanto, la Santidad de Dios involucra que se le proclame a El como el “Completamente Otro”. Dicho de otra manera, como lo expresa D.A. Carson “no reverenciar a Dios como santo es no reverenciar a Dios como Dios.

En segundo lugar, la santidad identifica la absoluta perfección moral de Dios. El es sin pecado. En pocas palabras, los dos aspectos de la santidad de Dios lo identifican a El tanto como incomparable a otros, así como incompatible con el pecado. 1 Como lo explica William Shedd, la santidad de Dios no puede ser definida en la misma forma en que lo es la santidad del hombre. La santidad de los cristianos, como creyentes que han sido santificados y prosiguen a crecer en santidad, está relacionada con el ser conformados a las normas morales propias de Dios o, como lo expresa Shedd, a la “ley moral”. “En consecuencia, la santidad, en Dios, debe ser definida como la conformidad a su propia naturaleza perfecta…El es justo por naturaleza y necesidad”. Su carácter sacro consiste de la más pura y más elevada forma de santidad.

Demostración Bíblica de la Santidad de Dios

Una persona tendrá dificultad en comprender lo que su propia santidad debiera involucrar, hasta que entienda lo que la santidad de Dios envuelve. El Antiguo Testamento representa a Dios como único y absolutamente incomparable—El solo es Dios, el que es Exaltado, el Altísimo, el Creador, el Rey y el Redentor (Isa. 40:12-28; 41:1-29; 43:1-13; 44:6-8; 45:1-7; 45:18-46:13). Los pasajes del Siervo en Isaías se concentran en la identificación de Dios como Dios solo, único, el sólo Uno, soberano, Señor y Amo de la creación, de la historia, de la redención y del juicio. Estos pasajes en Isaías proporcionan consuelo para la gente al concentrarse en esta descripción de Dios. Sólo en esa clase de Dios puede residir la esperanza. Ya que El tiene el perfecto control sobre todas las cosas, Su pueblo puede depender en El para tener paz, descanso, consuelo y perdón.

Siendo completamente justo y santo, Dios ama la justicia (Sal. 11:7; ver el v. 6) pero aborrece el pecado (Amós 5:21-23). El pecado es una abominación para Dios. Es lo que El detesta. El pecado es violento, desobediente, inmoral, grosero, ordinario e inmundo. El pecado produce culpa y separa de Dios. Por consiguiente, El juzga al pecado y a los pecadores en Su ira (Isa. 5:16; Ezeq. 28:22—ejecutar el juicio significa manifestar la santidad; Apoc. 6:10). La ira divina exhibe la santidad divina; por medio de ella Dios muestra que El es santo (Núm. 20:13—el juzgar es una prueba de que es santo; 1 Sam. 6:20). Sólo alguien que sea sin pecado tiene el derecho, la autoridad o capacidad para juzgar al pecado. El juicio divino tiene su origen en la total alteridad de Dios y Su total singularidad y control. Cuando Dios le habló a Job desde el torbellino le preguntó si había estado presente cuando el Señor creó la tierra y todas las cosas que hay en ella (Job 38:4). Luego, Dios le pregunta a Job si alguna vez le había dado órdenes al alba (v. 12), atado las cadenas de las Pléyades (v. 31), hecho aparecer las constelaciones a su tiempo (v. 32), o fijado las ordenanzas de las constelaciones sobre la tierra (v. 33). Dios confrontó a Job por haber hablado como si el debiera ser justificado mientras que Dios debiera ser condenado (40:8). Llegando al final de Su revelación a Job Dios sugiere que Job se vista de majestad (40:10), derrame su ira sobre el soberbio (v. 11) y pisotee a los malvados (v. 12). Sólo el Creador puede juzgar a los malvados. A menos que Job hubiera creado y tuviera control sobre la creación, no puede juzgar al arrogante y malvado. Job se puede salvar a sí mismo sólo si puede, tanto crear como juzgar, así como Dios lo ha hecho y hará (v. 14). Ana confesó tales cosas acerca de Dios en su oración: “No hay santo como el SEÑOR; en verdad, no hay otro fuera de ti” (1 Sam. 2:2). Sólo el Creador puede juzgar; sólo el Juez puede redimir.

Una adecuada perspectiva sobre la santificación de los santos debe incluir una comprensión precisa de la santidad de Dios. Su santidad es el fundamento de la santidad de los creyentes, tal como la advertencia de Pedro nos lo recuerda “sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:15). MacArthur coincide en que: “Si nosotros no entendemos la santidad de Dios, no entenderemos nuestra propia pecaminosidad”.

Una vez que el estudiante de la Escritura ha identificado el concepto de santidad podrá desarrollar el significado de la santificación mediante la aplicación del concepto bíblico de santidad a la santificación. MacArthur establece la conexión declarando que: “Santificación no significa perfección. Significa separación. Nos habla de ser apartado del pecado y puesto aparte para Dios”. Siendo así, John Walvoord escribe que “las tres ideas principales de consagración, separación y purificación se combinan en la idea central de la santidad”.

Asegurando la Santificación

¿Por cuáles medios avanza en santificación el creyente en esta vida? ¿Cómo es que llega a ser más apartado para Dios y separado del pecado?. La escritura habla de vivir una vida de santidad como de una obligación y no de una opción.

Confirmación del Sinergismo en la Santificación

Tres agentes operan juntos (i.e., sinergia) para santificar al creyente: el Espíritu, las Escrituras y el santo. El santo no puede alcanzar la santificación sin el Espíritu y las Escrituras. Esos dos agentes son primordiales en el proceso de hacer al creyente más y más santo.

El papel del Espíritu. Las tres personas de la deidad actúan como agentes de la santificación: (1) El Padre provee la santificación final (1 Tes. 5:23), (2) el Hijo se involucra a sí mismo en la santificación inicial/posicional (Efe. 5:26), y (3) el Espíritu provee la santificación inicial/posicional (2 Tes. 2:13). Para examinar la santificación progresiva (exterior) uno necesita recordar la continuidad de la santificación entre los dos testamentos.

En el AT Dios revela que el Espíritu Santo provee la solución para la impureza proveniente del espíritu humano pecaminoso (Sal. 51:10-12; ver Isa. 32:15-17). La confesión, por parte de David, de su pecado involucra una súplica porque el Espíritu de Dios pueda ayudarle en su [necesidad de] perdón, restauración y santificación. Sin el Espíritu de Dios David no puede experimentar la purificación o santificación. El NT simplemente expresa el rol del Espíritu Santo con mayor claridad y  especificidad; en el mismo no se revela un nuevo, o diferente, agente para la santificación. Como sucede con muchas doctrinas, el NT hace una expansión sobre lo que Dios ya ha revelado en el AT y clarifica la relación de esas doctrinas con la obra redentora completada de Jesús, el Mesías. Dios no cambia los medios de santificación en el NT. En lugar de ello, El aumenta la visibilidad del rol del Espíritu Santo y explica qué necesita el involucramiento del Espíritu. El Señor explica el fundamento de la santificación en la obra de Cristo, [lo] que le permite a uno vivir una nueva vida.

Por razón de la frecuencia con que es mencionado en el NT, el Espíritu Santo aparece actuando como el agente divino primordial para la santificación progresiva. En palabras de Millard Erickson, la santificación progresiva significa “la transformación continuada del carácter moral y espiritual de manera que la vida del creyente llegue a reflejar en realidad la posición que él, o ella, ya tiene a la vista de Dios”. La participación del Espíritu Santo en la santificación se encuentra en Romanos 8:1-16, aunque ni hagiazein ni hagiasmos; (ver 6:19,22) aparecen en estos versículos. 2 Pasajes relacionados incluyen 1 Cor. 6:11; 1 Tes. 4:7-8; 2 Tes. 2:13; y 1 Ped.1:2. La santificación es una obra sobrenatural del Espíritu Santo por medio de la cual El produce en el creyente “una positiva semejanza a Cristo”.

De acuerdo a Romanos 15:16 el Espíritu Santo santifica el ministerio Paulino [de predicación] del evangelio a los gentiles. Así, la santificación envuelve más que simplemente el proceso de hacer santo al creyente— también incluye la atribución [del carácter]  de santidad al servicio y ministerio del creyente. En otras palabras, el servicio del creyente para Dios depende, para su aceptación, del ministerio santificador del Espíritu Santo. Cranfield visualiza este texto como una referencia a una ofrenda hecha por Cristo, con la asistencia de Pablo, y que el don del Espíritu Santo santificó a los Cristianos gentiles. El también observa que

El verbo “hagiazein” ocurre en el corpus paulino sólo aquí y en 1 Cor. 1:2; 6:11; 7:14 (bis); Efe. 5:26; 1 Tes. 5:23; 1 Tim. 4:5; 2 Tim. 2:21. Todas estas ocurrencias están en el modo pasivo excepto aquellas en Efesios y 1 Tesalonicenses. Es Dios quien santifica.

La santificación posicional (ver 1 Cor. 6:11) permite a los cristianos obtener la santificación progresiva. Como lo explica John MacArthur, “Ser santificado es ser hecho santo interiormente y ser capaz, en el poder del Espíritu, de vivir una vida recta exteriormente. Antes que una persona sea salva no tiene una naturaleza santa ni la capacidad para una vida santa”. Este mismo proceso es mencionado en Filipenses 2:12-13. Es Dios quien vigoriza al creyente para que desee y lleve a cabo la voluntad de Dios. Esa obra consiste en “ocuparse” en la salvación de uno (v. 12). Esa obra exterior toma lo que ya ha sido plantado dentro [de uno] y lo hace visible en la forma en que uno vive. 3 En otras palabras, es la salvación que ya ha sido llevada a cabo por Cristo la que debe ser hecha manifiesta en la forma en que el creyente vive—la santificación inicial se exhibe a sí misma, exteriormente, en la santificación progresiva. En otra parte MacArthur también escribe, “Esta es la obra del Espíritu, apartarnos del pecado, consagrarnos, hacernos santos. El nos está conformando a la imagen de Cristo”(ver 2 Cor. 3:18). En efecto, el Fruto del Espíritu (Gál. 5:22-23) consiste de las virtudes inherentes al carácter propio del Salvador. Su amor, Su gozo, Su paz, Su paciencia, Su benignidad, Su bondad, Su fidelidad, Su mansedumbre y Su templanza.

Sin embargo, el Espíritu Santo no es el único agente para la santificación. El Dios Triuno emplea la unión con Cristo (1 Cor. 1:2,30), la Palabra (Juan 17:17; Efe. 5:26), la muerte de Cristo (Gál. 6:14; 1 Juan 1:7) y la elección del creyente (2 Tim. 2:21-22; Heb. 12:14) para llevar a cabo la santificación progresiva.

El papel de la Escritura. La Palabra de Dios actúa como el co-agente de la santificación, tanto inicial como progresivamente. ¿Cuál es el papel exacto de la Palabra de Dios en el proceso de santificación presente y progresiva? Algunas veces el desacuerdo llega en relación a la forma en que es respondida esta pregunta. ¿Posee la Ley Mosaica un papel en la santificación personal?

La tradición Luterana busca evitar la confusión entre ley y evangelio, ya que dicha confusión puede resultar en un aumento de legalismo. Tal como lo señala Moisés Silva,

Aun las normas Luteranas reconocen el, así llamado, “tercer uso de la Ley”, a saber, que aunque los creyentes han sido “liberados de la maldición y represión de la Ley no obstante, ellos no están por esa razón sin ley puesto que el Hijo de Dios los redimió por esa misma razón, de que ellos puedan meditar en la Ley de Dios, día y noche, y ejercitarse continuamente en guardar la misma” (La Fórmula de Concord, 1576, Artículo VI). 4

Aunque  la Ley Mosaica no provee al cristiano la autoridad primordial para vivir una vida piadosa (ver Gál. 3:13; 23-25), Dios le ha asignado un papel a toda la Escritura, incluyendo la Ley Mosaica (2 Tim. 3:15-17; ver Mar. 3:35). 5 Lo provechoso de las Escrituras (2 Tim. 3:16-17) resulta del hecho de que la Palabra de Dios reprende, reprueba, corrige e instruye en justicia. Esas Escrituras consisten principalmente del AT. Por lo tanto, ellas incluyen la Ley. La Ley es provechosa y útil para equipar al hombre (o mujer) de Dios para toda buena obra. Iain Murray concluye en que “la Ley, acabada para nuestra justificación, está lejos de ser acabada en santificación”.

El Salmo 19:7-13 (Hebreos 8-14) presenta la revelación propia del AT en relación al rol de la revelación especial (especialmente la torah del AT) en la santificación del santo. El salmista declara que la revelación especial (escrita) convierte el alma (v. 7a), haciendo así sabio al sencillo (v. 7b; ver 2 Tim. 3:15, “las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación”). Esto produce alegría de corazón (v. 8a; ver 1 Tes. 1:6) y alumbra (v. 8b; ver Efe. 1:18). El verso 9a, entonces, describe la Palabra de Yahveh como perdurable—atribuyéndole a la revelación especial una cualidad, más que continuando la identificación de la obra llevada a cabo por la Palabra (vv. 7-8). El verso 9b, de manera inesperada, altera el verbo a un perfecto en contraste con los cinco participios precedentes. La mayoría de las traducciones tratan al verbo como un estativo (“son justos”). La misma raíz verbal hebrea (zdq) ocurre una vez en el modo Nifal (Daniel 8:14) donde tiene el significado de “hecho justo” o “justificado”. 6. Por lo tanto, si el mismo sentido factitivo se lleva a un contexto como el Salmo 19:9 (Hebreos 10), la cláusula final puede ser traducida como “hecho justo por completo”. El siguiente contexto (vv. 10-13) se concentra en cómo la Palabra advierte al siervo de Yahveh (v. 11) de manera que no cometa pecados de ignorancia (v. 12), o de arrogancia (v. 13). En vez de ello, el Siervo puede llegar a ser intachable/íntegro (v. 13)—la misma cualidad atribuida a la instrucción de Yaveh (v. 7). “Hacer justo por completo” cae dentro de la esfera de la santificación progresiva. Shedd opina que “la santidad es un término general que denota aquella cualidad que se halla en Dios por la cual Dios es recto (rectus) en sí mismo y en todas sus acciones”.

El texto más claro ocurre en la oración sumosacerdotal de Cristo en Juan 17:17, “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad”. De este modo, la Palabra de Dios santifica. Tanto en el AT como en el NT la Palabra de Dios produce santidad. La ley del AT demanda santificación, una vida de santidad. Curiosamente, el texto en el Salmo 19:9, al igual que en Juan 17:17, describe a la Palabra como “verdad” precisamente antes de especificar que ella “hace justo por completo”.

Una función parecida de la Palabra de Dios aparece en la primera epístola de Pablo a Timoteo cuando le escribe en relación a la comida, “porque es santificado mediante la Palabra de Dios y la oración” (1 Tim. 4:5). La Palabra de Dios puede hacer, y de hecho hace, santo a algo o, a alguien.

El Papel del Santo. Silva identifica la cuestión básica que involucra el medio, en la santificación, como un asunto del rol humano en la misma. ¿Qué rol puede tener la gente? Obviamente, ellos no se pueden santificar a sí mismos. Sin el Espíritu Santo y las Escrituras nadie puede ser santo. El Catolicismo romano hace hincapié en el poder limpiador del bautismo y las buenas obras. Mientras tanto, los defensores del Movimiento de la Vida Victoriosa se concentran en la pasividad del creyente en la santificación. Aunque en Filipenses 2:12-13 se declara que Dios obra en el creyente, también indica que Dios empodera al creyente para trabajar en la tarea de manifestar una piedad interior o santidad exterior. De hecho, un verbo en modo imperativo domina toda la oración: katergazesqe (katergazesthe), “ocupaos” (v. 12). La fuerza de este verbo aparece en Romanos 4:15 donde Pablo explica cómo la Ley Mosaica produce (causa) ira. En Romanos 7:8 el apóstol usa el mismo verbo para expresar cómo el pecado resulta en sí mismo en codicia. En los versículos 17 y 20 el pecado que mora en el interior causa sus efectos en la vida del apóstol. Nuevamente, en Romanos 15:18 el Cristo que mora en el interior lleva a cabo la proclamación del evangelio a los gentiles por medio del apóstol Pablo. 7

Silva reconoce que

La santificación requiere disciplina, concentración y esfuerzo, como está claro por las múltiples exhortaciones de las Escrituras, especialmente aquellas donde se refiere a la vida cristiana con figuras tales como una carrera o un combate (1 Cor. 9:24-27; Efe. 6:10-17). Por otra parte, los hombres deben resistir siempre la tentación de suponer que, en efecto, ellos se santifican a sí mismos, que el poder espiritual proviene del interior de ellos y que, por lo tanto, pueden depender en su propia fortaleza. Esta es una tensión difícil, aunque no menos intrigante que la paradoja de la oración (“¿Por qué orar si Dios, quien conoce nuestras necesidades y es omnisciente y soberano de todas maneras siempre hará lo que sea mejor?”). Aun así, tal vez el verdadero “secreto” de la santidad consista precisamente en aprender a mantener ese equilibrio: depender por completo en Dios como el verdadero agente en la santificación aunque uno pueda fielmente liberarse de toda responsabilidad personal.

¿Cómo Puede un Creyente Ser Santo?

En primer lugar, el creyente posee la santificación inicial (1 Cor. 6:11). La santificación inicial provee la base para la participación del creyente en el proceso de la santificación progresiva. Siendo santificado y justificado, el creyente debe vivir de acuerdo a lo que el, o ella, posee por la gracia de Dios. En segundo lugar, la Escritura exhorta al creyente a completar su santidad (2 Cor. 7:1). Esta culminación envuelve más que una simple limpieza o purificación. Charles Hodge interpreta 2 Cor. 7:1 como para  identificar el rol del santo en su propia santificación progresiva. El explica que aunque, con frecuencia, las Escrituras le atribuyen a Dios el rol de la purificación, dichas referencias no excluyen al pueblo de Dios como medios o agencia. En verdad, “Si la agencia de Dios en la santificación no se despierta y dirige la nuestra; si no crea el deseo por santidad y esfuerzos extenuantes por obtenerla, podemos estar seguros de que no somos sus objetos”.

Pablo hace alusión al proceso de santificación en sí, en 2 Corintios 3:18, al hacer referencia  a la transformación que opera el Espíritu Santo en los creyentes, a semejanza de Cristo, desde el momento en que han sido justificados hasta que son glorificados. Tal semejanza a Cristo aparece por niveles “de gloria en gloria”. A diferencia de la santificación inicial, esta no es instantánea. Esta santificación es progresiva—se desarrolla con el paso del tiempo. Bruce Demarest hace esta observación: “En una palabra, la santidad es la semejanza a Cristo, manifestada diariamente en medio de un mundo impío”. Hay textos adicionales del NT que relacionan la santificación progresiva con la semejanza a Cristo, los cuales incluyen pasajes como Rom. 8:29; Gál. 4:19; y Efe. 4:13,15.

El escritor de la epístola a los Hebreos utiliza un imperativo para comunicar una instrucción de santificarse uno mismo—los creyentes deben perseguir la santificación: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (12:14). De esta manera, como lo explica MacArthur; “Nosotros no deberíamos atrevernos a visualizar la santificación como algo opcional”. Observe el tipo de santidad acerca de la cual escribe el autor de Hebreos, “sin la cual nadie verá al Señor”. Muy comúnmente, los creyentes persiguen un despliegue público de santidad que dice más acerca de lo que ellos piensan de sí mismos en vez de cómo visualizan a Dios. Ejercicios devocionales ostentosos pueden incluir la oración pública y ofrendar, simplemente con el propósito de ganar la aprobación de los hombres en vez de proveer una evidencia de santidad.

Tal como lo  expresa Iain Murray, “El hombre regenerado ama a Dios, ama la santidad, ama la Biblia, ama la piedad, porque su naturaleza es ser así”. Sin embargo, esa búsqueda envuelve más que sólo amar, o desear la santidad, o intentar mostrar exteriormente lo que uno ya tiene interiormente a través de la justificación y la santificación inicial. El creyente debe verter su energía, sus esfuerzos, su mente y su ser en procura de ser santo. El agente humano nunca puede llevar a cabo la auto-santificación ya que sólo el poder divino puede santificar. En resumen,

  • El Espíritu de Dios nos hace santos (santificados) en la medida que contemplamos (fijar nuestra atención en) la santidad de Dios en Jesucristo.
  • Cuando fijamos nuestra atención en la santidad de nuestro Salvador, llegamos a ser como El—empezamos a deleitarnos en imitar Su ejemplo santo (ver 1 Tes. 4:1-3).
  • Nuestra santificación es gradual y va en aumento en ésta vida.
  • La santidad total llega a ser nuestro carácter solo cuando al fin vemos a Jesús (1 Juan 3:2)

¿Cómo deberían los creyentes manifestar el aspecto incomparable de la santidad? Los cristianos, irrevocablemente, le pertenecen a Dios. Ellos son Su pueblo. Por lo tanto, deberían vivir en una manera que demuestre una diferencia con las vidas de los no creyentes. El AT y la ley levítica transmite dicha enseñanza. El pueblo que ha entrado en pacto con Dios se debe comportar en una forma diferente a los no creyentes. Dicho comportamiento envuelve todas las áreas de la vida, ya sea en el baño o en la mesa del comedor. Los creyentes del Antiguo Testamento deben comer en forma diferente, vestirse en forma diferente, hablar en forma diferente, pensar en forma diferente y vivir diferentemente en todas las áreas de la vida. Sin embargo, el Israel rebelde insistió en tratar de ser más y más parecido a las naciones no creyentes que los rodeaban. Los creyentes del Nuevo Testamento poseen un mandato similar de vivir en una manera que cause que los no creyentes  pregunten la razón de la esperanza por la cual viven los creyentes (1 Ped. 3:15) Ningún otro pueblo debiera vivir la vida en la forma en que ellos lo hacen.

¿Cómo deberían los creyentes manifestar el aspecto incompatible de la santidad? Ellos deberían evitar y detestar el pecado. Su comportamiento debería mostrar el carácter de Dios en lugar del [carácter] de la humanidad caída.  Demarest recomienda cuatro medios para vencer el pecado y crecer en semejanza a Cristo: (1) Identificar la parte de Dios y la del cristiano en la santificación,  (2) ser lleno del Espíritu, (3) cultivar el fruto del Espíritu y (4) imitar a Cristo. Eugene Merrill habla de los efectos de la santificación del creyente en los siguientes términos, “Cuando la santidad de Dios es reconocida y mostrada tiene el efecto de silenciar las demandas orgullosas de los hombres arrogantes y rebeldes”.  Eso es lo que ocurre cuando los creyentes viven una vida santa.

Poniendo en orden los estratos de santificación

Los creyentes deben tener cuidado de esgrimir referencias bíblicas a la santificación inicial como si fueran textos referidos a la santificación progresiva. A primera vista Efe. 5:26 (“para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra”) puede referirse a la Palabra de Dios como el agente santificador para la Iglesia. Sin embargo, un examen cuidadoso del texto demuestra que la Palabra de Dios lava a la iglesia en salvación y la prepara para su santificación posicional. Este texto de efesios contiene, dentro del mismo, los debates que plagan el tema referente a la diferencia entre justificación y santificación. Tres cláusulas de propósito (cada una introducida por la palabra (ina, hina) siguen a la declaración de que Cristo amó y se dio así mismo en favor de la iglesia (v. 25). El texto identifica los tres propósitos como: (1) Lavar la iglesia por la Palabra (v. 26); (2) presentarse la iglesia a sí mismo (v. 27a) y (3) a fin de que la iglesia pueda ser santa y sin mancha (v. 27b). Gramaticalmente “la palabra” se relaciona con el “lavado”, que, a su vez, se relaciona con “limpiado”. Hoehner hace la observación de que “limpieza tiene que ver con el aspecto negativo, aquel de ser limpiado del envilecimiento del pecado, mientras que la santificación es el aspecto positivo, aquel de ser puesto aparte para Dios. Ambas son dos lados de la misma moneda”. De tal manera Efe. 5:26 se refiere a la santificación posicional “que sirve como el fundamento para” la santificación progresiva.

¿A qué se refiere “la palabra” en éste texto? Sólo una vez de los ocho usos que hace Pablo (hrema) significa otra cosa que no sean palabras, o de Dios o de Cristo. Hoehner argumenta que aquí se refiere a “la palabra predicada del amor de Cristo por la iglesia”. Aunque el apóstol obviamente habla acerca de una santidad final, para la iglesia, en el futuro “la aplicación para la iglesia actual no es menos apropiada, aunque en el futuro la santificación será completa, pero el proceso está en marcha. La santidad de vida para los creyentes es encarecida (4:17-32)”.

La Primera Epístola de Pedro 1:2 (“según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: que la gracia y la paz os sean multiplicadas”, LBLA) contiene una referencia directa a la santificación inicial. Sin embargo, en el siguiente contexto, Pedro aclara que ésta santificación debe ser expresada o demostrada exteriormente: “sino que así como Aquél que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (vv. 15-16; ver Fil.2:12-13).

Conclusión

Al ser invitados a participar en una forma de vida que pertenecía a los días previos a la salvación, los creyentes necesitan responder “Lamento no poder asistir porque recientemente morí”. Ellos murieron en Cristo. Ahora su vida es de El y no de ellos.

La posición que uno ocupe depende de donde uno se siente. Nosotros estamos sentados con Cristo en los [lugares]  celestiales (Efe. 2:6). Por ejemplo, cuando el presidente de los Estados Unidos tiene que dar su discurso sobre el estado de la Unión, los Republicanos se sientan a un lado y los Demócratas en el otro. Ellos se sientan en donde está la posición que políticamente ocupan. La posición del creyente consiste en la santidad de Cristo. Por consiguiente, el debe caminar en esa santidad y ser transformado, por niveles, a Su imagen gloriosa. La santificación es obra del Dios Triuno (especialmente del Espíritu Santo), la Palabra de Dios y el creyente. Los creyentes deben manifestar la santidad de Dios en todas las áreas de la vida y deben crecer en esa santidad desde el momento de la salvación hasta el día en que tengan que partir de éste mundo.

______________________________________________________________________________

“Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, han sido tomadas de la Biblia de las Américas (LBLA). Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation. Usadas con permiso”.

Notes:

  1. Ver Eugene H. Merrill, Dominio Eterno: Una Teología del Antiguo Testamento, Nashville: Edit. B & H, 2006) 56: “Por santo se quiere decir, al menos, dos cosas: (1) que Dios está separado de todo lo demás que existe…y (2) que su santidad es traducida en perfección ética y moral. ↩
  2. C.E.B. Cranfield. Un Comentario Crítico y Exegético sobre la Epístola a los Romanos, 2 vols., ICC (Londres: T & T Clark, 2004) 2:757. Schreiner refuta el punto de vista de Cranfield de que Pablo asiste a Cristo (“El sacrificio ofrecido a Dios por Cristo”, 2:757) presentando tres razones por las que el texto coloca a Pablo desempeñando la función sacerdotal (Thomas R. Schreiner, Romanos. Comentario Exegético Baker sobre el Nuevo Testamento [Grand Rapids: Baker para Académicos, 1998] 766). ↩
  3. La palabra griega para ( “ocuparse” en Filipenses 2:12 es katergazomai). En Romanos 1:27 el deseo interno, antinatural resulta en actos indecentes de homosexualidad, y en 7:8 la ley causa que la naturaleza pecaminosa se manifieste a sí misma en forma de codicia. De la misma manera, la ausencia de bien interno resulta en la ausencia de una obra exterior de bien en la vida (7:18). ↩
  4. Moisés Silva, “Santificación”, en Enciclopedia Baker de la Biblia, ed. por Walter A. Elwell y Barry J. Beitzel (Grand Rapids: Baker, 1988) 2:1900. Ver también, Anthony A. Hoekema, “La Perspectiva Reformada”, en Cinco Perspectivas de la Santificación, por Melvin E. Dieter et al., Contrapuntos (Grand Rapids: Zondervan, 1987) 85-86. “Llegamos a la conclusión de que la vida cristiana debe ser una vida formada por la ley…Por lo tanto, la ley es uno de los medios más importantes por medio de la cual Dios nos santifica (ibid. 88). ↩
  5. John F. Walvoord, “Respuesta a Hoekema”, en Cinco Perspectivas de la Santificación 101: “En general, todos pueden estar de acuerdo en que los cristianos están bajo la ley moral, como está claramente indicado en el Nuevo Testamento. Aunque la ley moral condena, también demuestra la santidad de Dios y provee una norma para la vida cristiana”. Sobre la falacia de dividir la ley en moral, civil y ceremonial, veáse William D. Barrick “El Pacto Mosaico”, MSJ 10/2 (Otoño 1999) 230-32. ↩
  6. Ludwig Koehler y Walter Baumgartner, eds., Léxico Hebreo y Arameo del Antiguo Testamento, 2 vols., revis. por Walter Baumgartner y Johann Jakob Stamm, trad. y ed. por M.E.J. Richardson (Leiden; Los Países Bajos: E.J. Brill, 2000) 2:1003. El hebreo bíblico posee una cantidad de verbos estativos con implicaciones causativas en Qal: “vestido” o “ponte ropa” (Salmo 93:1);  “fuerte” o “fortalecer” (2 Crón. 28:20);  “secar” (Oseas 13:15). Aun los fientivos en Qal pueden ser causativos:  “destruir”; “causar dolor, herir”

Ver. Bruce Demarest, La Cruz y la Salvación, Fundamentos de Teología Evangélica (Wheaton, Ill.: Crossway, 1997) 424-29. Demarest resume el involucramiento de los santos del  siguiente modo: “La Santificación es una empresa cooperativa; el Espíritu bendice a los creyentes con la gracia santificadora, sin embargo estos últimos deben cooperar fielmente con el primero. La fe sola justifica, pero la fe en unión con nuestros esfuerzos concertados santifica” (425).

jueves, abril 07, 2011

¿Que Hay de Las Lenguas?

clip_image002¿Qué Hay de las Lenguas?

por Gil Rugh
Indian Hills Community Church, Lincoln, Nebraska

La primera cuestión que debe abordarse en el tema de las lenguas es, "¿Cuál es son las lenguas bíblicas?" El principal defecto en la mayoría de los debates sobre el don espiritual de hablar en lenguas es la falta de consideración de lo que la Biblia dice acerca de la lengua y en lugar de concentrarse en las experiencias de las personas.

A modo de ejemplo, un predicador de televisión publicó un folleto que presenta la definición de las lenguas y las razones para hablar en lenguas. Él enseñó que las lenguas es básicamente un "lenguaje del espíritu" en el que se comunica directamente con Dios. Este "pasa por su mente," y ni siquiera lo entiende a menos que haya una interpretación. Pero ¿es esa una descripción exacta de las lenguas bíblicas?

A Una Definición Bíblica

La palabra "lengua" se utiliza con frecuencia en la Biblia. Se refiere más a menudo a la lengua física en la boca, pero también se utiliza para referirse a una lengua extranjera.

Apocalipsis 5: 9 describe una escena en el cielo con los santos y los ángeles cantan al Cordero:

"Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y comprados para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación. '"

Aquí la palabra "lengua" se refiere obviamente al lenguaje –todo linaje y lengua y pueblo y nación. Gente de todas las diversas lenguas de la tierra han sido redimidos por Cristo.

Apocalipsis 7: 9 dice: "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus, pueblos y lenguas." La palabra para "lenguas", glosa, se utiliza aquí también. En inglés glossolalia es una forma de la palabra, glossa, que significa hablar en lenguas. En Apocalipsis 7: 9 glossa se refiere a las lenguas. Las naciones, tribus, pueblos y lenguas de la tierra están representados.

En Apocalipsis 10: 11 Juan escribe: "Y me dijo: 'Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones y lenguas y reyes." Una vez más, en este contexto “lenguas” obviamente se refiere a diferentes lenguajes terrenales.

Las Lenguas y el Espíritu Santo

Hechos 2 contiene la primera aparición de las lenguas en el contexto de una actividad sobrenatural relacionado con la venida del Espíritu Santo. Hechos 2: 4 dice: "Y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen".

Posteriormente, el pasaje describe la reacción de la multitud en Jerusalén:

“8¿Cómo es que cada uno de nosotros les oímos hablar en nuestra lengua en la que hemos nacido? … 11cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios.” (Hch 2: 8,11-LBLA) .

La palabra glossa, se utiliza de nuevo, pero hay otra palabra que se usa aquí que es significativo en el estudio de las lenguas bíblicas. Examine Hechos 2:6: " Y al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.." La palabra traducida como "lengua" es dialecto. En Inglés es "dialecto".

Esta palabra también se usa en Hechos 2: 8: "Y ¿cómo es que cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua a la que hemos nacido?"

El punto es que la palabra glossa significa exactamente lo mismo que significa en otros lugares en la Escritura: Se trata de una referencia a un lenguaje terrenal.

El libro de los Hechos explica claramente lo que sucedió en Pentecostés. Una multitud diversa de personas se habían reunido en Jerusalén para la fiesta, cuando de repente un grupo de creyentes se puso de pie y comenzó a "hablar en lenguas". La Escritura explica este fenómeno al indicar que se habla en los idiomas de las personas que estaban allí. Todo el mundo oyó su propio idioma.

El don de hablar en lenguas se evidencia en Pentecostés que fue el acto de hablar en lenguajes que no se habían aprendido o estudiado. El Espíritu de Dios sobrenaturalmente dio poder a los discípulos para hablar en lenguajes terrenales que no conocían. Los extranjeros en Jerusalén que escucharon los discípulos los oyeron hablando en sus propios idiomas. No era un balbuceo. No era un lenguaje celestial. Era un lenguaje terrenal que hablado por estas personas.

Las Lenguas Como una Prueba de la Salvación

Esta fue también la primera aparición del bautismo del Espíritu Santo. Si la lengua se refiere a un lenguaje terrenal en Hechos 2, sería de esperar ver ese modelo en otros lugares también. ¿Existe un patrón similar en otras partes de la Escritura?

Hechos 10 registra la salvación de Cornelio y su familia, que son los gentiles. Mientras el apóstol Pedro les predica, ellos creen el Evangelio, ellos se salvan, ellos son bautizados con el Espíritu, y comienzan a hablar en lenguas.

“43De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados.44Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje.45Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, 46pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo:” (Acts 10: 43– 46).

Estos gentiles comenzaron a hablar en lenguas en el bautismo del Espíritu Santo. ¿Es este el mismo fenómeno que el registrado en Hechos 2? Hechos 11 proporciona la prueba.

En Hechos 11, Pedro defiende su predicación a los gentiles. Los Judíos en Jerusalén tenían dudas sobre si la predicación a los gentiles era lo correcto. Pedro les dice que Dios se le apareció en una visión y le dio instrucciones. Luego, en Hechos 11: 15 Pedro dice: “Y cuando comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos tal como lo hizo sobre nosotros al principio” (énfasis añadido).

¿Habían aceptado los Judíos presentes con Pedro en la casa de Cornelio un mero balbuceo como prueba válida de la venida del Espíritu? ¿Qué pasó con los Judíos en Hechos 2? Ellos comenzaron a hablar en otros idiomas terrenales. Pedro dijo lo mismo les sucedió como nos sucedió a nosotros. ¿Que requería eso? Sería necesario hablar en un lenguaje terrenal del cual no había aprendido o estudiado. Un lenguaje terrenal que se describe en Hechos 2 y en Hechos 10.

Las Lenguas Como Factor de Unión

Para comprender la aparición de las lenguas en el Nuevo Testamento, es importante entender el libro de los Hechos como un libro de transición. Hay cuatro ocasiones donde las lenguas se producen en el libro de los Hechos: Hechos 2, probablemente en Hechos 8, Hechos 10 y Hechos 19.

En Hechos 2, los Judíos recibieron el Espíritu y fueron introducidos en la Iglesia. En Hechos 8, los samaritanos creen, se salvan, reciben el Espíritu y son introducidos en la Iglesia. En Hechos 10, los gentiles creen, reciben el Espíritu y son introducidos en la Iglesia. En Hechos 19, los discípulos de Juan el Bautista creen, reciben el Espíritu y son introducidos en la Iglesia.

En cada una de estas ocasiones, el Espíritu viene en una forma especial y manifiesta su venida por el habla de lenguas a un grupo especial de personas. Siempre es en el contexto del ministerio de un apóstol.

La presencia de las lenguas en estos casos sirve para unificar la Iglesia-que se elimine cualquier duda sobre la validez de la conversión. Los Judíos de Hechos 2, se preguntaron si los gentiles debían ser vistos como parte de la Iglesia. Sin embargo, cualquier duda se retiró cuando Pedro dijo: Han recibido el mismo don que tenemos. A partir de entonces, no había duda de que la Iglesia se componían de Judíos, gentiles, samaritanos y los seguidores de Juan el Bautista. Sería una Iglesia unida bajo el liderazgo y la autoridad de los apóstoles. Las lenguas sirven a un propósito muy real.

Las Lenguas Como una Señal de Juicio

El apóstol Pablo se refiere a hablar en lenguas como una señal: “20Hermanos, no seáis niños en la manera de pensar; más bien, sed niños en la malicia, pero en la manera de pensar sed maduros. 21En la ley está escrito: POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAÑAS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO, Y NI AUN ASI ME ESCUCHARAN, dice el Señor. 22Así que las lenguas son una señal, no para los que creen, sino para los incrédulos; pero la profecía es una señal, no para los incrédulos, sino para los creyentes.” (1 Corintios 14: 20-22.).

La cita que Pablo usa es del libro de Isaías. En el pasaje, el profeta Isaías predice el cautiverio del reino del norte de Israel: “11En verdad, con tartamudez de labios y en lengua extranjera, El hablará a este pueblo, 12al cual había dicho: Aquí hay reposo, dad reposo al cansado; y: Aquí hay descanso. Pero no quisieron escuchar.” (Isaías 28:11,12).

Tenga en cuenta el contexto de Isaías 28: 11,12: “POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAÑAS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO”, o como dice Pablo. Él está hablando de los asirios. Los asirios se habían de venir y vencer a Israel. La presencia de la lengua extranjera de los asirios sinendo hablada entre los hijos de Israel será un testimonio de que ellos han sido juzgados por Dios.

En el contexto de 1 Corintios 14, la idea de un balbuceo (un lenguaje no terrenal) es totalmente ajena. El versículo que Pablo cita del libro de Isaías identifica la palabra "lengua" como un lenguaje. La presencia de una lengua extranjera en Israel es un testimonio del juicio de Dios sobre ellos, porque Él había traído a los extranjeros para conquistarlos. En 1 Corintios la presencia de una lengua extranjera que se habla entre los Judíos es un testimonio a ellos por Dios de que están siendo juzgados por su incredulidad y el rechazo del Mesías.

Deuteronomio 28 prometió esto también si Israel desobedecía a Dios: “49El SEÑOR levantará contra ti una nación de lejos, desde el extremo de la tierra, que descenderá rauda como águila, una nación cuya lengua no entenderás, 50una nación de rostro fiero que no tendrá respeto al anciano ni tendrá compasión del niño.” (Deuteronomio 28:49,50).

En Deuteronomio Dios dice a Israel que si lo desobedecen, una nación cuya lengua no entiende será presentada a conquistarlos. En Isaías Dios le dice a Israel que le han desobedecido. Él va a traer una nación (Asiria) sobre ellos cuyo lenguaje que no entenderán. Luego, en 1 Corintios 14, Pablo recuerda a Israel que este principio del juicio se sigue demostrando. La presencia de estas lenguas extranjeras entre los Judíos son de nuevo el testimonio de Dios: "Usted ha sido juzgados por mí, y ahora la bendición es traída a los gentiles." En las Escrituras, las lenguas bíblicas constantemente hacen referencia a los actuales lenguajes de la tierra.

Hay una palabra más que mirar en este debate de las lenguas bíblicas. En 1 Corintios 12:10, cuando habla de los diferentes dones, Pablo escribe:

“a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas.”

La palabra traducida como "clases" en este versículo es, literalmente, genos. Significa “nacionalidad”, “raza” o “parientes de personas.” Por lo tanto, 1 Corintios 12:10 dice que hay "varias clases de idiomas", o " diversas nacionalidades de lenguas." El mismo uso de la palabra "clases" se refiere a "lenguas" como un lenguaje terrenal.

Lenguas Bíblicas y Lenguas Modernas

Antes de continuar con la validez del "hablar en lenguas" en los tiempos modernos, deberá medirse a la luz de la Biblia. Del estudio de estos pasajes de la Escritura, es obvio que las lenguas eran la habilidad de hablar un lenguaje terrenal que no se había aprendido o estudiado. Ese fue el marco bíblico cuando las lenguas se hablaban. ¿Es bíblico el fenómeno de hoy en día como algunos están afirmando?

El fenómeno de hoy en día no cumple con los criterios básicos de lo establecido en la Biblia. Hoy en día, por lo general consiste de personas balbuceando. Ellos dicen, “Esto es todo. Este es el fenómeno bíblico descrito en el Libro de los Hechos. Esto es lo que sucede cuando el Espíritu Santo, viene a tu vida.”

No. Espere un minuto. Eso no es lo que sucedió en la Biblia. La prueba no está en la experiencia, sino en el escudriñar la experiencia a través de la Escritura.

Las Consecuencias de una Teología sin Escudriñar

Si uno se niega a examinar una práctica a la luz de los criterios específicos de la Escritura, hay una pérdida de base para probarlo. El aceptarla porque alguna sperosna lo experimentan plantea otro problema. ¡La práctica de balbuceo no es única al cristianismo –o incluso al moderno movimiento carismático!

Un hombre llamado William Samaria, un lingüista, ha escrito un libro que examina el fenómeno de las lenguas. Lo estudió en todas las sociedades diferentes. La práctica no es única. Los balbuceos religiosos ni siquiera vienen en el Nuevo Testamento. Este tipo de discurso incoherente a menudo ha sido característico de las religiones no bíblicas. Samaria muestra que hay todo tipo de culturas paganas que el practicaban el balbuceo.

Los mormones también practican el balbuceo de lenguas. Ellos experimentaron como algunos cristianos dicen experimentar. ¿Cómo podría alguien saber qué fenómeno es verdadero y genuino y cual no? ¿Cómo podría saber alguien quien realmente tiene el Espíritu y quien no tiene el Espíritu, si la prueba no es escudriñada a través de las Escrituras?

Otra explicación que se ofrece para lenguas modernas es que lo que se habla es un idioma desconocido. John Sherrill, él mismo un carismático, ha escrito un libro sobre esto. El se esforzó en examinar diversos grupos de lenguas –hablar en grupos –tomando a lingüistas con él, teniendo grabadoras, grabando todo lo que se dijo, a continuación, los lingüistas se sentaron y analizaron lo que se dijo. Ninguno de ellos encontró ningún rastro de un lenguaje. Llegaron a la conclusión de que las personas tienden básicamente a balbucear en sílabas que son nativas de ellos. No existe un marco de base. Por otra parte, no existe una relación de los sonidos y el sentido que les dan. En otras palabras, usted puede tener los mismos sonidos pronunciados en cuatro ocasiones, y contará con cuatro significados diferentes dados a los sonidos en la interpretación que se proporciona en la reunión. Algo que esta obviamente mal! Eso no es un lenguaje normal! Las palabras no tienen sentido y son sólo sonidos. Eso es todo lo que es.

No Hay Evidencia de Lenguas Modernas

El Movimiento Carismático de hoy en día no cumple con los criterios de las lenguas del Nuevo Testamento. El don de lenguas en el Nuevo Testamento fue la habilidad de hablar en un lenguaje terrenal, extranjero que no habían aprendido o estudiado.

No es raro escuchar las experiencias de otros de segunda mano y que van algo así como “Usted sabe que hubo este caso de tal persona no sabía nada de italiano y de repente comenzó a hablar italiano, y la persona que dijo: 'Oye, ¿alguna vez has estudiado italiano? Él dijo: “No” Y él dijo: 'Bueno, usted acaba de hablar en italiano!”

Eso la hace una historia maravillosa, pero es increíble que nunca suceda en la experiencia de primera mano. La gente en el Movimiento Carismático mismo, quienes corren por ahí con las grabadoras tratando de encontrarlo, no lo encuentran. Siempre sucede "por aquí" o "allá". El moderno movimiento de las lenguas reprueba la primera prueba.

Es evidente que el don bíblico de lenguas no está siendo reproducido en la actualidad. Nadie ha podido aportar ninguna prueba concreta de ello. Por supuesto, el Movimiento Carismático de hoy en día se basa en la premisa de que las lenguas son balbuceos, y no es un lenguaje real en absoluto. Sin embargo, este es el resultado de no analizar cuidadosamente las Escrituras para conocer qué lenguas bíblicas fueron antes de aceptar la experiencia de alguien.

¿Puede Dios hacer milagros? Sí que puede.¿Puede Dios sanar a la gente? Sí que puede. ¿Dios sana a la gente? Sí lo hace, pero eso no implica necesariamente que el don de sanidad esté presente hoy en día. Santiago dice que si alguien está enfermo, que llame a los ancianos, que oren por él. Él no dice: "Llamen a alguien que tiene el don de sanidad." Pablo dice a Timoteo, así como en su ministerio fue usado "Toma un poco de vino por el bien de su estómago y tus frecuentes enfermedades." Él no dice: "A ver, Timoteo, permíteme sanarte".

Es importante reconocer lo que la Escritura enseña acerca de los "dones milagrosos." Es conveniente orar por sanidad. Dios sana, eso es sobrenatural y milagroso. Sin embargo, esto no implica que toda persona tiene el don de sanidad: caminar, imponiendo sus manos y se hace. Hay un montón de trucos, un montón de "charlatanería".¿Qué pasa con lo sanadores de fe? Son charlatanes o fraudes.¿Por qué? Debido a que no se pueden medir al estándar bíblico.

Entonces viene la pregunta: “¿Qué está pasando cuando la gente dice que habla en lenguas?”

Una variedad de factores a menudo operan. Hay libros que describen cómo empezar a hablar en lenguas, que inclinen su cabeza hacia atrás, cierren los ojos, abran su boca y empiecen a hacer sonidos, pero no permitas que tu hables en tu propio idioma. Usted hace un sonido y simplemente dejese llevar. Usted puede imaginar lo que sería como en un entorno de la iglesia, con alguien diciendo: "¡Eso es! ¡Ese es el Espíritu. Usted lo tiene!" Pero eso no es el fenómeno bíblico, y si usted está buscando algo que no es bíblico, el diablo se lo proporcionará.

En última instancia, se remonta al diablo. Cristianos crédulos que no tienen cuidado en escudriñar las cosas a través de la Palabra tienden a ser arrastrados a este tipo de actividades. Alguien puede decir: "Conozco a un montón de cosas buenas que sale de ella." Sin embargo, hay que medirlo a la luz de la Palabra.

Es importante tener mucho cuidado de no llegar a ser subjetivo en la búsqueda de la verdad y no negarnos a permitir que la Palabra sea la norma y los criterios para vivir la vida cristiana. Las cuestiones deben ser examinadas cuidadosamente a través de la Escritura. Si una actividad como el hablar en lenguas es bíblico, entonces el creyente debe aceptarlo, pero si no es bíblico, entonces no, gracias.

Traducción: Armando Valdez

What About Tongues?
Copyright © 1991

El Uso en el NT del AT 19a.Parte: Salmo 110:4 y El Cumplimiento Contextual

clip_image002El Uso en el NT del AT 19a.Parte: Salmo 110:4 y El Cumplimiento Contextual

por Michael Vlach

El enfoque de mis dos últimos artículos ha estado sobre el uso del Salmo 110:1 en el NT. La razón de esto es porque el Salmo 110:1 es el versículo del Antiguo Testamento más citado en el NT. Pero también hay cuatro usos del Salmo 110:4 que dice:

El SEÑOR ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec".

El Salmo 110:4 se hace referencia cuatro veces en Hebreos:

“Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:6)

“siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.” (Hebreos 5:10)

Pues de El se da testimonio: TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC."(Hebreos 7:17)

“pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero El por un juramento del que le dijo: EL SEÑOR HA JURADO Y NO CAMBIARA: "TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE", (Hebreos 7:21)

El énfasis de estos pasajes es el Mesías como sacerdote y la superioridad del sacerdocio de Cristo según el orden de Melquisedec sobre el sacerdocio levítico. Puesto que el Salmo 110 es un salmo mesiánico en el que David predijo la venida del Rey-Sacerdote, y puesto que Jesús es el cumplimiento de este rey-sacerdote, estos son casos de cumplimiento contextual de un versículo del Antiguo Testamento. O para ser más específicos, estos son casos de Cumplimiento Profético Literal del Salmo 110:4.

El Uso en el NT del AT 18a. Parte: Salmo 110:1 y el Cumplimiento Contextual

clip_image002El Uso en el NT del AT 18a. Parte: Salmo 110:1 y el Cumplimiento Contextual

Por Michael Vlach

Con mi último artículo he ofrecido mis ideas sobre el uso del Salmo 110:1 en Hechos 2:33-35. Yo abogué por una comprensión del contexto con el uso de Pedro de Salmo 110:1 siendo un caso de Cumplimiento Profético Directo Literal. Con este post quiero hacer algunos comentarios sobre el Salmo 110 y el versículo 1 de este salmo en particular. Salmo 110:1 es el versículo del Antiguo Testamento que más se cita en el NT, con al menos 22 referencias por separado a este libro en el NT. Salmo 110:1 dice:

Dice el SEÑOR a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies."

Como dije antes, el Salmo 110 es un pasaje profético explícito mesiánico en el que David conscientemente habla del próximo Rey Sacerdote eterno. Hebreos 1:13 también cita el Salmo 110:1:

Pero, ¿a cuál de los ángeles ha dicho jamás: SIENTATE A MI DIESTRA HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS POR ESTRADO DE TUS PIES?

En el contexto de Hebreos 1, el escritor de Hebreos está argumentando que Jesús es superior a los ángeles. El escritor utiliza el Salmo 110:1 para mostrar que Jesús es el Rey designado por Dios, un papel que ningún ángel ha poseído ni nunca se poseerá. Por lo tanto, está estableciendo el punto de que Jesús es superior a los ángeles ya que Él tiene un papel y una posición que ningún ángel nunca podría tener.

Con Mateo 22:41-46 vemos otra referencia al Salmo 110:1 por Jesús:

41Estando reunidos los fariseos, Jesús les hizo una pregunta, 42diciendo: ¿Cuál es vuestra opinión sobre el Cristo? ¿De quién es hijo? Ellos le dijeron: De David. 43El les dijo: Entonces, ¿cómo es que David en el Espíritu le llama "Señor", diciendo: 44"DIJO EL SEÑOR A MI SEÑOR: 'SIENTATE A MI DIESTRA, HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS DEBAJO DE TUS PIES'"? 45Pues si David le llama "Señor", ¿cómo es El su hijo? 46Y nadie pudo contestarle ni una palabra, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacerle más preguntas.

Jesús usa el Salmo 110:1 para eliminar a los fariseos escépticos. Para nuestros propósitos, dos cosas son dignas de mención. En primer lugar, Jesús ve a David como el autor del Salmo 110. En segundo lugar, Jesús usa este pasaje para establecer tanto la humanidad y la deidad del “Señor” de David. El Señor de David es humano porque es el hijo de David, pero también es divino, ya que Él es el Señor de David. Jesús claramente ve este salmo aplicándolo a Sí mismo a pesar de que los fariseos no lo admitirían. Una vez más, este parece ser otro caso de uso contextual del Salmo 110:1.

Las referencias al Salmo 110:1 también puede ser vistas con Matt 26:24, Marcos 12:36, 14:62, 16:19 y Lucas 20:42, 43; 22:69; Hechos 5:31; 7:55-56; Romanos 8:34; 1 Corintios 15:25; Ef 1:20; 2:6; Col. 3:1; Heb 1:3; 8:1; 10:12-13; 12:2; Ap. 3:21. La mayoría de estas referencias indican que Jesús está a la diestra de Dios.

Mi punto principal aquí es que cuando se trata del versículo más citado en el Antiguo Testamento, los usos son siempre contextuales. El Salmo 110 es un salmo mesiánico explícito y este salmo se aplica a Jesús en el NT.