
La Santidad y Nuestras Voluntades
“porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.” FILIPENSES 2:13
En todo lo que se ha dicho hasta ahora sobre nuestra responsabilidad por la santidad –la necesidad de convicción y compromiso, la perseverancia y la disciplina, y la santidad en cuerpo y en espíritu – la actividad de nuestras voluntades siempre está implícita. Es la voluntad que en última instancia, hace cada elección individual de si vamos a pecar u obedecer. Es la voluntad que elige ceder a la tentación o decir no. Nuestras voluntades, entonces, determinan finalmente nuestro destino moral, si seremos santos o impíos en nuestro carácter y conducta.
Siendo esto cierto, es críticamente importante que entendamos cómo funciona nuestra voluntad-lo que nos hace girar en una dirección u otra, por qué tomamos las decisiones que hacemos. Por encima de todo, debemos aprender cómo someter nuestras voluntades y obedecer a la voluntad de Dios de manera práctica, diaria, hora por hora.